Los emergentes unidos

Latinoamérica y El Mundo

Tras los anuncios realizados en la reunión del BRICS, sobre la creación de un banco y un fondo de reservas propios, la Unasur mantuvo una cumbre con ese bloque de potencias económicas emergentes, que anunció que habrá financiamiento para las naciones en desarrollo. Dio así señales sobre el camino multipolar que plantea, alternativo al orden económico establecido.

Presidencia de Brasil

Redacción – El Telégrafo (Ecuador)

Los líderes del grupo Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) mantuvieron ayer una inédita cumbre en Brasilia con todos los presidentes sudamericanos. A ellos les explicaron el alcance del nuevo banco de las potencias emergentes, que financiará obras de infraestructura en países en desarrollo.

Todos los mandatarios sudamericanos concurrieron a la reunión convocada por los líderes de los Brics: la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff; el presidente de Rusia, Vladimir Putin; el de China, Xi Jinping; el de Sudáfrica, Jacob Zuma, y el primer ministro indio, Narendra Modi. La reunión se inició con una foto de los 16 mandatarios, que con bastante informalidad se agruparon para la imagen.

La socialización del Banco de Desarrollo se llevó a cabo a puertas cerradas en el Palacio de Itamaraty, en medio de un programa de alta seguridad que no permitió el acceso total a la prensa. “Siempre veremos con mucha generosidad nuestros préstamos”, manifestó Rousseff poco antes de la reunión, aunque especificó que “serán hechos con patrones de buena gestión”.

“Siempre veremos con mucha generosidad nuestros préstamos”

El nuevo Banco de Desarrollo de los Brics y el fondo de emergencia colocan $ 100.000 millones de sus reservas internacionales. Ambas entidades fueron creadas a imagen y semejanza del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM), liderados por Europa y Estados Unidos, respectivamente.

Alfredo Serrano Mancilla* – Público (España)

Son buenas noticias las que vienen de este encuentro de gigantes emergidos que resuelven materializar alternativas concretas al orden económico establecido. El mundo multipolar es siempre bienvenido frente a cualquier imposición unipolar. Sin embargo, esta suerte de génesis de Consenso de Fortaleza entra en una relación dialéctica con el proceso de emancipación que se viene fraguando en muchos países de América Latina. ¿En qué lugar queda la iniciativa del Banco del Sur frente al BND? ¿Cómo compatibilizará Brasil tener un pie en los BRICS y otro en Mercosur/Unasur/CELAC? ¿Cuál es la relación entre el deseado arbitraje regional de Unasur ante futuros tratados constitutivos en materia de inversiones-BRICS? ¿Qué marco de integración se acabará imponiendo? ¿Aquel de la complementariedad-solidaridad u otro anclado en el dogma chino ganar-ganar (sin aclararse quién gana cuánto)?¿Están en riesgo las pequeñas-medianas empresas y las grannacionales frente a las transnacionales con casa matriz en cualquier país BRICS? ¿Es compatible la democratización económica si los BRICS llegan a reconcentrar el poder económico en otro polo económico?

Estas son todas cuestiones que no tienen por objeto eclipsar la repercusión positiva de esta cita histórica de los BRICS en el nuevo orden geoeconómico mundial, aunque sí pretenden poner una pizca de mesura. Cualquier lectura apresurada y triunfalista sin matices podría impedir calibrar las consecuencias de este significativo acontecimiento para América Latina. El cambio de época de la región justamente se ha venido edificando sobre un sentido común bolivariano que ha permitido estimular la creación de un gran polo económico-político-social más emancipado. La proliferación de instituciones supranacionales propias son un buen ejemplo de ello.

“Más que nunca, es momento para que América Latina latinoamericanice virtuosamente la necesaria relación con los BRICS, pero de tú a tú, sin sentimiento de inferioridad, con soberanía y sin neodependentismo; y sin renunciar a un horizonte irreversible posneoliberal o poscapitalista”

La búsqueda de soberanía nacional para muchos países en América Latina ha venido de la mano de una inserción bolivariana que no ha de ser exactamente la misma que se reclame desde la inserción bricsiana. Esta tensión constituye un nuevo campo en disputa política y económica para los próximos años. La clave será en adelante construir una relación virtuosa capaz de aprovechar este viento a favor gracias a los BRICS evitando que éste acabe fagocitando el proceso de cambio regional que venía produciéndose. Se abre al futuro un mejor y nuevo escenario geopolítico que exige a la vez rediscutir y actualizar tácticamente la nueva política económica interior-exterior con el afán de no perder jamás el horizonte estratégico trazado desde el Sur, sorteando así cualquier posibilidad de caer en las redes seductoras de cualquier Otro Norte si éste se produjera.

Más que nunca, es momento para que América Latina latinoamericanice virtuosamente la necesaria relación con los BRICS, pero de tú a tú, sin sentimiento de inferioridad, con soberanía y sin neodependentismo; y sin renunciar a un horizonte irreversible posneoliberal o poscapitalista según sea aquello que cada mayoría popular elija. Como dice aquel proverbio chino —nunca mejor dicho—, el fuego es básico para cocinar pero también puede acabar quemando una cocina. Así que no queda otra; para América Latina es turno de identificar finalmente la relación más simbiótica posible con los BRICS para evitar el parasitismo histórico del coloniaje. Tal como diría Chávez, es hora de otro salto adelante según las ventajosas circunstancias históricas que se avecinan; porque, por el contrario, permanecer inmóviles significaría que el sentido de la transformación latinoamericana sea impuesto desde afuera.

(*) Doctor en Economía. Director Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG)

 

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