Elogio de Lula

Brasil

Emir Sader – “Nadie tiene que tener miedo, porque si hay una cosa que aprendí en la vida es a enfrentar la adversidad. Si el objetivo es truncar todas las perspectivas de futuro, van a ser tres años de muchos ataques. Y pueden estar seguros: yo voy a sobrevivir. Yo no sé si ellos sobrevivirán”. Con estas palabras, el ex presidente dejó en claro que será candidato en 2018. 

Lula durante un acto con trabajadores - Foto: Foto: Ricardo Stuckert

Emir Sader – Blog (Brasil)

Hay personas cuya biografía – según Hegel – son historias particulares, de su vida privada. Hay otras que, estando en el ojo del huracán, sus biografías son cósmicas, reflejan los grandes dramas y aventuras de cada período histórico.

La película sobre Lula refleja su particular historia, de manera conmovedora, pero es al mismo tiempo, la historia de millones de brasileños – algunos sobrevivieron, otros no – afectados por la sequía en el noreste, atraídos por las promesas del sur, que protagonizaron la construcción industrial del país. Lula sobrevivió a todo, aunque alcanzó niveles que lo elevaron a ser la mejor expresión de Brasil de su época y de la nuestra. 

Líder sindical en la resistencia a la dictadura, condujo al movimiento obrero en la ruptura de uno de los pilares de la dictadura, la restricción salarial. Proyectó la lucha de masas de los trabajadores a una saga nacional, victoriosa, que abrió el camino para el fin de la dictadura y el regreso de la democracia.

Dirigente político, Lula lideró la fundación del PT, un partido que apuntó nuevos horizontes para Brasil, no sólo en el retorno a la democracia, sino también en la justicia social. Fue candidato a presidente hasta que fue electo presidente, en una trayectoria espectacular a la que nos hemos acostumbrado, pero que condensa todos los dramas, los dilemas y el potencial del Brasil contemporáneo.

” Lula se convirtió en el mayor símbolo de nuestra historia, de las luchas seculares de Brasil, del sufrimiento y de la capacidad de superación de millones de brasileños. Se proyectó en él la esperanza y la confianza de millones de brasileños que vieron reconocidos sus derechos y saben que sus vidas cambiaron radicalmente para mejor gracias a las políticas del gobierno “

Lula pasó también a representar lo que Brasil necesita y puede ser. Del país de la miseria, de la violencia, de la dictadura, del neoliberalismo, pasó a ser el país de la esperanza, del que los brasileños empezaron a estar orgullosos.

Lula proyectó a Brasil al mundo como el país símbolo del éxito en la lucha contra el hambre. Ese objetivo mínimo que se había propuesto en el comienzo – que todos los brasileños comieran tres veces al día – se expandió para que todos los brasileños tengan derecho a la vida y la esperanza.

Lula se proyectó como el líder popular más importante del mundo, más universal, que con el sonar de su solo nombre pasó a remitir a la justicia social, la dignidad, a un mundo mejor y más humano. Su imagen recorrió el mundo – después de haber corrido tanto peligro – y demostró que un líder de origen popular es quien mejor siente y resuelve los problemas de las grandes mayorías.

Lula se convirtió en el mayor símbolo de nuestra historia, de las luchas seculares de Brasil, del sufrimiento y de la capacidad de superación de millones de brasileños. Se proyectó en él la esperanza y la confianza de millones de brasileños que vieron reconocidos sus derechos y saben que sus vidas cambiaron radicalmente para mejor gracias a las políticas del gobierno de Lula.

” La desesperación de la derecha, de los medios de comunicación conservadores, de los partidos de las élites, de los que sienten que el país se convirtió en un país de todos y no solamente de ellos. Toda la energía que les queda es canalizada para atacar a Lula, con la expectativa de generar rechazos que impidan que vuelva a gobernar Brasil “

Por eso Lula es objeto de amor de millones y de odio de milles. Por buenas razones, lo aman por un lado y lo odian por otro. Porque nadie ha hecho tanto bien por el pueblo y tanto mal para las élites conservadoras. Nadie dio tanta esperanza al pueblo y nadie cerró los caminos de la derecha reaccionaria.

Lula representa el Brasil que da derechos, el Brasil de la esperanza, de la autoestima, del progreso con justicia social, del crecimiento con distribución de la renta. Lula representa para el mundo el país que superó el hambre saliendo del mapa de la miseria. Y representa, para las élites tradicionales, la amenaza de que nunca más van a poder hacer lo que quieran de este país.
 
Nunca más van a poder imponer una dictadura, cuando pierden el control del país. Nunca más van a poder destruir la democracia e imponer el ajuste sobre los trabajadores. Nunca más van a poder destruir los derechos de los trabajadores y la propiedad pública, en el altar del mercado y de la privatización.
 
De ahí la desesperación de la derecha, de los medios de comunicación conservadores, de los partidos de las élites, de los que sienten que el país se convirtió en un país de todos y no solamente de ellos. Toda la energía que les queda es canalizada para atacar a Lula, con la expectativa de generar rechazos que impidan que vuelva a gobernar Brasil. Pero fracasarán, porque el carácter y la trayectoria de Lula no fueron construidos artificialmente por los medios de comunicación, fueron hechos de sudor y de sangre, de dignidad y de lucha, resisten a todo y a todos.
 
Luiz Inácio Lula de Brasil, ese es tu nombre, Lula.

Leonardo Attuch- Brasil 247 (Brasil) 

“Nadie tiene que tener miedo, porque si hay una cosa que aprendí en la vida es a enfrentar la adversidad. Si el objetivo es truncar todas las perspectivas de futuro, van a ser tres años de muchos ataques. Y pueden estar seguros: yo voy a sobrevivir. Yo no sé si ellos sobrevivirán con la misma credibilidad que ellos creen que tienen”.

La frase, pronunciada por el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva en la reunión de la dirección nacional del Partido de los Trabajadores (PT), el último miércoles en Brasilia, es más que explícita. Lula prácticamente lanzó su candidatura al Palacio del Planalto para el 2018 y, desde ahora, clasificará cualquier acción de la justicia contra personas cercanas o parientes como una persecución política.

La declaración vino después de que se conociera una encuesta de Ibope que mostró malas y buenas noticias para el ex presidente.

La buena, que lidera la carrera presidencial, con un 25 por ciento de las intenciones de voto.

” La frase, pronunciada por el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva en la reunión de la dirección nacional del PT, el último miércoles en Brasilia, es más que explícita. Lula prácticamente lanzó su candidatura al Palacio del Planalto para el 2018 y, desde ahora, clasificará cualquier acción de la justicia contra personas cercanas o parientes como una persecución política “

La mala, que su rechazo -los que no lo votarían- representa un 55 por ciento, aunque atenuada por el hecho de que el rechazo a todos sus oponentes ha crecido.

El cerco al PT anticipa un escenario de extrema fragmentación política en el país.

Existe hasta quienes anticipan una implosión en el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que hoy tiene tres precandidatos: los senadores Aécio Neves y José Serra, y el gobernador de Sao Paulo Geraldo Alckmin. Como Aécio comanda la máquina del partido, Serra viene siendo asediado por el centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y Alckmin por el Partido Socialista Brasileño (PSB).

Aparte está Marina Silva, que se prepara pa
ra ser nuevamente la “tercera vía”, y nombres radicales, que pueden venir de la derecha, como el senador Ronaldo Caiado (Demócratas) o el diputado pro-armas Jair Bolsonaro.

Eso, sin hablar de “outsiders”, como el ex juez y ex presidente del Supremo Tribunal Federal (STF) Joaquim Barbosa, quien puede beneficiarse del sentimiento de “qué se vayan todos”, detectado por Ibope 

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