Las elecciones del escándalo

Perú
Meritxell Freixas

Esteban Silva, analista político y presidente de la Fundación Constituyente 21, explica el escenario nacional de cara a los comicios de la próxima semana. La crisis de representación es la clave para entender los incidentes y contradicciones en las candidaturas. Un fujimorismo maquillado que lidera y opciones alternativas que proponen cambios sustanciales.

Meritxell Freixas- El Ciudadano (Chile)

El próximo 10 de abril los peruanos y peruanas serán llamados a las urnas para elegir en primera vuelta a su nuevo presidente y vicepresidente, además de los congresistas republicanos y andinos para el período 2016-2021.

La mayoría de los candidatos presidenciales presentan un programa continuista de las políticas implementadas por los anteriores gobiernos del país andino.

El Ciudadano conversó con el analista político experto en Perú y presidente de la Fundación Constituyente 21, Esteban Silva sobre el escenario en el que se convocan estos comicios, quiénes serán los candidatos y las posibilidades que tiene el país de llevar a cabo un cambio real en su Gobierno.

¿Cuál es el contexto político en el que se darán estas elecciones del próximo 10 de Abril?

En el país hay una crisis de representación bastante severa que tiene raíces en el pasado reciente y anterior. Muy pocas veces se habían visto unas elecciones presidenciales con tantos incidentes y contradicciones a nivel de candidaturas, como quejas por no cumplir con la ley de partidos políticos. O que el partido del Gobierno de Ollanta Humala le retire a su propio candidato la inscripción. Eso es la antítesis de cualquier lógica política, el suicidio político de Humala estando en palacio.

Otro elemento es que todas las propuestas que tienen más visibilidad por el apoyo de los grandes medios de comunicación y de las elites son del mismo signo y de la misma visión de la derecha continuista y con una lógica neoliberal.

¿Cuáles serían estas propuestas?

Una de ellas sería la de Keiko Fujimori, una posición de derecha con cierta raíz popular urbana, con una fuerte política clientelista.

Además había dos candidatos que ahora están descalificados por el Jurado Nacional de Elecciones. El primero, César Acuña, quien sufrió un conjunto de denuncias por fraude de distinto tipo, como el plagio de su tesis doctoral. El segundo es Julio Guzmán, un candidato que se presentó como una suerte de outsider liberal pero que es un funcionario del aparato administrativo que tenía detrás un pequeño grupo de banqueros y tecnócratas. Además, anunció sus intenciones de construir una relación privilegiada y especial con el Estado de Israel.

Después también está el octogenario exministro de Economía y Financias de Alejandro Toledo, Pablo Kuczynsky, que es un hombre de bancos, un demócrata, con una visión más abierta, ortodoxo desde el punto de vista neoliberal, y que mantiene una posición de derechas más integradora.

Y, finalmente, Alan García Pérez, que está muy por debajo esta vez. Él viene de una raíz socialdemócrata pero hoy día es un hombre de derechas que gobernó con políticas de derechas.

Todos ellos responden al mismo patrón y plantean mayor liberalización de la economía, privatizaciones como la del agua, etc.

En la otra parte de la cacha estaría Verónika Mendoza, de Frente Amplio, ¿es ella la opción alternativa?

Verónika es la gran novedad. Una mujer joven, que viene de ser congresista por la región del Cusco y que ha tenido un crecimiento y una convocatoria crecientemente sumadora. Ha logrado entusiasmar y ha empezado a hacerse conocida. Su gran problema no es el posible antivoto, como le ocurre a Fujimori, es que ella es la menos conocida pero cada vez que sus planteamientos se dan a conocer va irrumpiendo.

Además ha superado un problema que tenía la izquierda y es que lamentablemente fue dividida. Ella ha construido la alternativa de una izquierda transformadora, joven y de manos limpias. Se colocó como la gran novedad fresca para que frente a la crisis se instale una alternativa de futuro.

Y también destacar el perfil de Alfredo Barrenechea, por Acción Popular, que es un intelectual que tiene propuestas más equilibradas entre el rol del Estado como fiscalizador y el rol de la economía y el capital privado.

Ellos dos, y sobre todo Verónika, plantean el tema del precio del gas, de las condiciones de la inversión de los privados en el principal productor y generador de gas, el fortalecimiento de Petroperú, el descentralismo real y objetivo, con una nueva reforma del Estado en esta materia, etc.

¿En qué contexto social y económico se convocan los comicios?

Hay una bajada del crecimiento relativo y ha aumentado el desempleo. La economía informal, que está muy organizada en Perú, tiene un peso mayor en productividad de servicios y en crecimiento económico. El problema de Perú es que ha profundizado de manera muy sustantiva la brecha de desigualdad en temas como el acceso a agua, la urbanización básica, la vivienda básica social. También hay una depresión productiva a nivel del campesinado, que ha generado protestas significativas en los últimos meses.

Estamos ante el fin de un Gobierno como el de Humala, que ganó con un programa de transformación, llamado “la Gran Transformación”, una alianza política y social de centro-izquierda que una vez en el poder comenzó a gobernar con un programa de derecha. Esto causó una gran desilusión en segmentos que tenían profundas expectativas de cambio. Ha sido un Gobierno cooptado por la patronal y el empresariado, continuista de los gobiernos de Alan García y de Alejandro Toledo.

Las encuestas sitúan a Fujimori como preferida. ¿Qué tan real es eso?

Keiko tiene un voto fujimorista en sectores populares que han sido víctimas del clientelismo durante el régimen dictatorial de Alberto Fujimori. Logró maquillarse un poco, incluso puso un tipo de vicepresidente, Vladimiro Huaroc, que viene del mundo de la izquierda. Pero no logró maquillarse del todo.

Sigue teniendo un piso fuerte que oscila entre el 23-24% e incluso puede llegar hasta el 28 o 30%, pero es mucha más la gente que dice que no votaría bajo ningún punto de vista por ella. Ese es su problema principal. El o la que se sitúe con mayor fuerza en la segunda vuelta, prevista para el 5 de julio, es quien tendrá más posibilidades de articular los votos amplios y diversos. Keiko Fujimori siempre pasa la primera vuelta, pero cae en la segunda porque hay mucha gente que no olvida.

Verónika disputa el tercer lugar junto con Barrenechea, por lo tanto puede terminar consiguiéndolo.

¿Cómo estima que será la participación electoral?

Siempre ha habido buena participación pero el desánimo hará que esta vez  la baje. 

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