Elecciones en Costa Rica: quién es Lineth Saborío, la candidata conservadora que quiere “poner las finanzas en orden” 

En momentos de crisis fiscal y problemas económicos, los ciudadanos deberían recordar que el PUSC fue el último partido que manejó bien las finanzas del país”, dijo a mediados de enero Lineth Saborío, la candidata del centroderechista Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), que aparece con chances de pasar el domingo 6 de febrero a la segunda en las elecciones presidenciales de Costa Rica.

La estabilidad macroeconómica y la promesa de un correcto manejo de las finanzas públicas fueron los ejes ordenadores de la campaña de Saborío, una abogada que ocupó la vicepresidencia de la República en el gobierno de Abel Pacheco (2002-2006), la última experiencia de gobierno del PUSC, que junto al Partido Liberación Nacional (PLN) de José María Figureres fue protagonista principal en la historia política de Costa Rica.

Aunque se fundó en 1983, el PUSC es el más fiel representante del “calderonismo”, una corriente política gravitante durante toda la segunda mitad del siglo XX y cuyo principal referente es el caudillo Rafael Ángel Calderón Guardia, que gobernó el país entre 1940 y 1944.

El PUSC ha tenido tres presidentes en la historia reciente de Costa Rica: Rafael Ángel Calderón Fournier (1990-1994), Miguel Ángel Rodríguez Echeverría (1998-2002) y Abel Pacheco de la Espriella (2002-2006). Calderón Fournier es el hijo del caudillo Calderón Guardia.

Durante el gobierno de Pacheco, Saborío fue, además de vicepresidenta, ministra de la Presidencia y ministra de Planificación Nacional y Política Económica.

En los años siguientes a la administración de Pacheco, Saborío no tuvo una actividad política destacada. En junio de 2021, sin embargo, la exdirectora del Organismo de Investigación Judicial (1991-2001) decidió volver al ruedo y ganó la interna presidencial del PUSC con el 56% de los votos, más que los obtenidos por los diputados Pedro Muñoz (18%) y Erwen Masís (24%). Es la primera vez en la historia que el PUSC presenta a una mujer como candidata a la presidencia y en la actualidad es la máxima jefa política de los socialcristianos. “Estamos haciendo historia”, dijo esa noche de junio la candidata electa.

Problemas en la campaña

En este tramo final de la campaña, Saborío tuvo algunos contratiempos. El 24 de enero de 2022 tuvo que suspender todas sus actividades electorales presenciales tras confirmar que era positivo de covid-19. La candidata tenía dos dosis de la vacuna contra el coronavirus, según informó desde las redes sociales.

Mientras eso sucedía, una diputada electa por el PUSC, Shirley Díaz, apareció vinculada a una movilización antivacunas en un hospital de Heredia, que terminó con forcejeos y seis personas detenidas. Aunque Díaz renunció al PUSC en setiembre de 2021 y se declaró como independiente, la controversia salpicó a Saborío, que en los últimos años se desempeñó como jefa de despacho de Díaz (se encargaba, entre otras cosas, de controlar sus proyectos de ley).

En una entrevista con el programa Hablando Claro de Columbia Digital, Saborío tomó distancia de la actitud de su antigua empleadora. “Siento asombro por la actitud de Shirley Díaz y creo que fue un exceso. No siempre comulgamos con todas las ideas de quienes estuvimos cerca o con quienes trabajamos”, aclaró la candidata del PUSC.

No fue la única polémica que tuvo Saborío en enero. Tras un debate televisivo con otros candidatos presidenciales, la abogada socialcristiana empezó a ser cuestionada en redes sociales por la falta de claridad en sus respuestas y varios portales informativos costarricenses se hicieron eco de esas críticas de los televidentes.

Ante esa situación, Saborío dijo estar siendo víctima de “violencia política” por su condición de mujer. En una actividad organizada para reflexionar sobre los derechos de las mujeres declaró: “Golpea igual quien con sus palabras y sus actos quiere frenar el libre ejercicio de los derechos de una mujer, como aquellos que se esconden en el anonimato y eso es lo peor, y en el día de hoy utilizando la tecnología, mediante redes y de manera anónima, que es la forma más cobarde de golpear a una mujer”.

En una entrevista con el portal Amelia Rueda, la candidata del PUSC dijo que para las mujeres políticas “es muy difícil el camino”, porque “la violencia política está ahí presente”.

“Las críticas vienen de diferentes lados y de diferentes formas, yo voy a continuar trabajando y como lo digo en cada una de las reuniones, a cada ataque que se nos haga, vamos a contestar con mucho trabajo”, replicó.

La polémica se originó porque durante el debate presidencial organizado por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), Saborío fue cuestionada por uno de sus adversarios por “no tener posiciones claras”. Su respuesta tampoco fue contundente: “Yo no soy una persona que no tenga posiciones claras, sino al contrario, lo que pasa es que en ocasiones – y en esto sí disto mucho de quienes piensan que con asumir una candidatura parece que ya se quieren tomar determinaciones en el Estado- no digo sí o no, sino que digo que voy a revisar en esos primeros 100 días”.

El apoyo a Francisco Alvarado

Otro frente de críticas a Saborío está relacionado con su respaldo al candidato evangélico Francisco Alvarado en la segunda vuelta electoral de 2018, cuando se impuso el actual presidente, Carlos Alvarado Quesada, del progresista Partido Acción Ciudadana (PAC).

En varias entrevistas le preguntaron por ese respaldo a Alvarado, con quien ahora disputa la posibilidad de pasar al balotaje. Saborío responde que en ese momento su mayor interés en esa elección era evitar que el PAC repitiera otro cuatros años -lo que finalmente sucedió- tras el gobierno de Luis Guillermo Solís (2014-2018).

“En su momento sentí que el partido en el poder (PAC) no podía repetir. El manejo de las finanzas no era el correcto”, manifestó Saborío, en una entrevista con el programa local “Nuestra Voz”. “Lastimosamente no me equivoqué, lo que se señalaba en aquel momento se agudizó y es lo que ha reinado en la parte financiera en este país, durante los últimos cuatro años”, agregó la candidata, quien evitó de esa forma hacer comentarios más específicos sobre el evangelista Alvarado y su agenda conservadora.

Las críticas a Ortega

En cuanto a la política de relaciones exteriores, Saborío dejó en claro sus diferencias con el gobierno de su norteño vecino: Nicaragua. En noviembre de 2021, durante las elecciones en ese país, calificó a Daniel Ortega como “dictador”. “Los resultados del proceso fraudulento que realizó el régimen el domingo, en nuestro país hermano de Nicaragua son ilegítimos. Exigimos la liberación inmediata de los presos políticos”, escribió en su cuenta de Twitter.

Planes de gobierno

En su programa de gobierno hay un énfasis en los problemas económicos que dejó la pandemia y en la capacidad que ha tenido el PUSC de gobernar con responsabilidad macroeconómica.

“El PUSC siempre se ha caracterizado por tener un buen manejo de las finanzas, en mi caso particular, fui la vicepresidenta de la última administración que dejó las finanzas en orden y que supo lograr un equilibrio entre el gasto y las finanzas”, manifestó la candidata.

Beneficios tributarios y en compras estatales para las pymes, planes específicos para el “universo emprendedor”, la apertura del mercado de hidrocarburos, la aplicación de una “regla fiscal sin excepciones” y el recorte “paulatino” del gasto público son algunas de las propuestas centrales en el programa de Saborío para el período 2022-2026.

También se destacan otros acentos como el respaldo “decidido” al desarrollo de la red 5G, el fomento de la educación bilingüe (español e inglés), universalizar la cobertura de cuidados infantiles, la promoción del turismo “fílmico, médico y educativo” y el desarrollo de terminales de crucero “de primer mundo” en el Caribe, entre otros puntos.

“¿Dónde se ubica en el espectro político?” le preguntó el diario La Nación en una entrevista. “Nos ubicamos en el centro. Ideología socialcristiana”, respondió la aspirante a la presidencia de Costa Rica.