Elecciones en Costa Rica: el expresidente José María Figueres y el exministro de Hacienda Rodrigo Chávez se medirán en el balotaje

Con el 80% de los votos escrutados, la jornada electoral en Costa Rica no le alcanzó a ninguno de los 25 candidatos para imponerse en primera vuelta por lo que el resultado final deberá medirse el próximo 3 de abril en un balotaje. Los más votados fueron: el expresidente José María Figueres, del Partido Liberación Nacional, que obtuvo el 27% de los votos y el exministro de Hacienda Rodrigo Chaves, de Progreso Social Democrático, que fue votado por un 16,7% de los costarricenses. 

En Costa Rica, con la pandemia aumentó el desempleo (14,4% en 2021), la pobreza (23% en 2021) y creció la deuda pública hasta alcanzar el 70% del PIB, situación que encendió alarmas de organismos multilaterales. También afectó duramente al turismo, uno de sus principales motores económicos.

“Tengo la convicción de que nos vamos a levantar de esta crisis y marcharemos juntos hacia nuestro futuro”, dijo Figueres, tras conocer los resultados, en la celebración con sus simpatizantes. Figueres, gobernó entre 1994-1998 y es hijo del emblemático exmandatario José Figueres Ferrer, quien abolió el Ejército en 1948. 

“Vamos a una segunda ronda y pido dejar atrás el conflicto y la confrontación estéril. Don José María [Figueres], le ruego una campaña de altura, propositiva y de ideas”, comentó Chaves por su parte, durante su propia celebración. Ambas figuras se mostraron abiertas a alianzas con los que perdieron.

También se eligieron los 57 diputados del Congreso. Los cálculos hacen prever un Parlamento altamente fragmentado. “Quien asuma el gobierno va a tener conflictividad social porque hay que emprender cambios que implican grandes negociaciones con la Asamblea Legislativa”, consideró la politóloga Gina Sibaja.

“Los temas macroeconómicos y de corrupción que Chaves posiciona en su discurso, van a ser de discusión con Figueres, que también ha hecho exposición de un plan presuntamente robusto por parte del Partido Liberación Nacional”, dijo Alejandro Molina, analista del Observatorio de Política Nacional de la Universidad de Costa Rica (OPNA).

Entre la apatía y el desánimo

La jornada electoral se caracterizó por el desánimo de la población en medio de los problemas económicos que golpean al país y acusaciones de corrupción, lo que se tradujo en un 40% de abstenciones, el más alto de la historia del país.

En los últimos 13 años, dos expresidentes enfrentaron juicios por corrupción (uno fue condenado) y en 2021 estallaron dos casos de irregularidades millonarias en obra pública, con ministros involucrados.

Tras un bipartidismo que se impuso durante el siglo XX, el joven Partido Acción Ciudadana (PAC) logró gobernar por ocho años. Pero no cubrió las expectativas y el presidente saliente, Carlos Alvarado, terminó su gestión sin dejar capital político. Su partido no logró escaños y el candidato del PAC sólo consiguió el 0,66% de los votos. 

Figueres fue investigado por una asesoría de 900.000 dólares que realizó a la firma francesa Alcaltel, empresa que admitió sobornar a funcionarios en Costa Rica para ganar una licitación.

El expresidente se encontraba fuera del país cuando saltó el escándalo y no volvió a enfrentar a la justicia en el 2004 cuando fue llamado. Volvió a Costa Rica en el 2011, cuando la causa prescribió. Figueres admitió que fue un error no haber enfrentado a la justicia.

“Figueres tendrá que hacerle frente a los señalamientos que ha hecho Chaves a lo largo de esta primera ronda, relacionados a su primer gobierno del 94 al 98”, como el cierre de un banco estatal, consideró el analista Molina.

Retroceso conservador

La politóloga Sibaja cree que un triunfo de Chaves significaría un retroceso para el país. El economista fue investigado por presunto acoso sexual entre 2008 y 2013, durante su larga trayectoria en el Banco Mundial.

Aunque la entidad reconoció que no lo sancionó adecuadamente, posteriormente un tribunal administrativo del BM halló que sus conductas calzan como acoso sexual y que el departamento de recursos humanos del banco falló con un mal pronunciamiento.

“Una presidencia de Chaves sería como bajar el piso que teníamos fragilizado, sobre todo en materia de igualdad de género y en reducción de desigualdades”, explicó Sibaja.

“Es una persona que no logra reconocer la importancia de este tipo de situaciones y la necesidad urgente que tenemos de cambiar esta cultura política”, sostuvo.