Elecciones en Chile: los chilenos le dijeron NO al fascismo y Boric será el próximo presidente

Con un contundente triunfo, el joven diputado Gabriel Boric, representante de la coalición fruto del estallido social que comenzó en 2018, se convirtió en el nuevo presidente electo de Chile, el más joven de la historia. En una jornada electoral histórica, los chilenos le cerraron la puerta de la Casa de la Moneda al pinochetista José Antonio Kast. Con casi el 100 por ciento de las mesas escrutadas, el Servicio Electoral de Chile informó que Boric ganó el balotaje con el 55,9 por ciento de los votos, contra el 44,1 por ciento que obtuvo Kast. 

Boric se convierte así, con sus 35 años, en el presidente más joven en la historia de Chile, tras una ascendente carrera política que se inició como dirigente estudiantil en 2011 y luego como diputado por dos períodos, a los 27 años, en 2014.

En su primer discurso como mandatario electo, ante unos 100.000 adherentes, y sobre un estrado al que se subió junto a sus padres, dos hermanos y su pareja, prometió avanzar en «expandir los derechos sociales» pero con «responsabilidad fiscal». «Lo haremos cuidando nuestra macroeconomía», agregó el presidente electo, que en su programa promete una reforma fiscal para recaudar un 5% adicional del PIB que inquieta a sus detractores.

«Lo haremos bien ya que aquello permitirá mejorar las pensiones y la salud sin que posteriormente tengamos que retroceder», agregó.

Primera vuelta

Bajo la coalición Apruebo Dignidad -que reúne al Frente Amplio y al Partido Comunista-, logró en la primera vuelta el 25,8% de los votos. De cara a la segunda vuelta, Boric consiguió agrupar bajo su candidatura a toda la centro-izquierda una vez que moderó su propuesta, sobre todo la económica.

Inicialmente su programa, que busca asegurar un plan universal de salud y terminar con las privadas administradoras de fondos de pensiones (AFP), establecía una reforma tributaria que recaudaría el 8% del PIB, la que luego rebajó a un 5%.

«Me siento bien, porque van a haber muchos cambios que van a ayudar a la clase trabajadora», afirmó por su parte Luis Astorga, que trabaja en la construcción y celebraba en el centro de Santiago el triunfo del candidato izquierdista.

Participación histórica

La jornada electoral registró una participación histórica, del 55,4%, la más alta desde la instauración del voto voluntario en 2012, según el Servicio Electoral.

«Hemos incorporado al parecer bastante personas que no habían votado anteriormente y también mucha gente joven, eso es muy importante para la robustez del proceso democrático hacia adelante», opinó el politólogo Marcelo Mella, de la Universidad de Santiago de Chile.

Inmediatamente tras los primeros resultados, automovilistas hicieron sonar sus bocinas y miles de personas se reunieron sobre la avenida Alameda, la principal arteria de la capital chilena.

Antes de que el servicio electoral confirmara el triunfo de Boric, Kast reconoció la derrota en Twitter.

«Acabo de hablar con @gabrielboric y lo he felicitado por su gran triunfo. Desde hoy es el presidente electo de Chile y merece todo nuestro respeto y colaboración constructiva. Chile siempre está primero», escribió Kast, un abogado de 55 años opuesto al aborto y al matrimonio igualitario.

Quién es Boric, el nuevo presidente de Chile

Nacido en la austral ciudad de Punta Arenas, a unos 3.000 km al sur de Santiago, la propuesta de Boric de avanzar hacia un Estado de bienestar se impuso al proyecto de orden y continuidad neoliberal de Kast.

Diputado y exlíder estudiantil, tiene la edad mínima para postular a la Presidencia en Chile.

«Somos nuevas generaciones que entran a la política con las manos limpias, el corazón caliente pero con la cabeza fría», afirmó Boric tras emitir su voto en Punta Arenas.

Su propuesta estaba en las antípodas de Kast, que buscaba mantener los pilares del sistema neoliberal impuesto por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

El resultado del estallido social

Chile atraviesa profundos cambios desde 2019, cuando surgieron multitudinarias protestas -algunas muy violentas- en reclamo de una mayor igualdad y derechos sociales. El denominado «estallido social» desencadenó un proceso para redactar una nueva Constitución en reemplazo de la promulgada durante la dictadura de Pinochet. 

La Convención que redacta el nuevo texto, dominada por representantes de izquierda, debería concluir su trabajo a mediados del próximo año, bajo la mirada del nuevo mandatario.

Nunca antes desde el retorno a la democracia, en 1990, se enfrentaron en un balotaje candidatos que no pertenecen ni a la antigua Concertación de partidos de centro-izquierda ni a la alianza derechista.