Elecciones en Bolivia: Evo Morales evita ahora el balotaje y la oposición denuncia fraude electoral

Las elecciones en Bolivia dieron un giro inesperado que podría desencadenar en un cuarto mandato del presidente Evo Morales sin la celebración de un balotaje, en medio de una escalada de tensión generalizada. Morales amplió la ventaja con Carlos Mesa de 46,86% de votos y a 36,73%, con lo que el voto rural le habría dado los votos necesarios para evitar la segunda vuelta, tal como prometía el MAS. La oposición, sin embargo, desconoció este resultado, mientras que Estados Unidos y la OEA reclamaron que el resultado definitivo «se apegue a la voluntad de los electores”.

Una vez reactivado el cuestionado conteo del Tribunal Electoral, los resultados situaron al presidente primero (46,4%) y al opositor Carlos Mesa segundo (37,07%), con 95,09% de actas verificadas. La ventaja se terminó de consolidar con el 95,22% de actas escrutadas y Morales alcanzó los diez puntos de diferencia necesarios para evitar la segunda vuelta. Al mediodía del martes, las cifras daban un 46,4 % para el MAS frente al 37,07 del CC.

La ley señala que un candidato vence en primera ronda si saca el 50% mas uno de los votos o supera el 40% y le saca 10 puntos de diferencia al segundo.

Rápidamente se desató luego el escándalo en la Sala Plena del ente electoral. Militantes de Comunidad Ciudadana (CC) gritaban “¡fraude! ¡fraude!”, en tanto que los del oficialismo respondían gritando ¡asesinos! ¡asesinos! Los datos se actualizaron luego de una serie de protestas por la paralización del conteo del TREP, la noche del domingo.

La misión de la OEA cuestionó los resultados y resaltó que es «difícil de justificar el cambio dramático de tendencia» en los resultados preliminares que el domingo con más del 80 % de las actas computadas «indicaban claramente una segunda vuelta».

«Después el tribunal presentó datos con un cambio inexplicable de tendencia que modifica drásticamente el destino de las elecciones y genera pérdida de confianza en el proceso electoral», señaló el jefe de la misión, Manuel González.

Mesa sostiene el balotaje

Mesa denunció por su parte que el gobierno y el ente electoral estaban fraguando un fraude para «eliminar el camino a la segunda vuelta» y llamó a la ciudadanía a defender el voto en las calles. El ministro de Gobierno (Interior), Carlos Romero, replicó afirmando que Mesa «de manera recurrente está convocando a la violencia, a la confrontación».

«No vamos a reconocer esos resultados que son parte de un fraude consumado de manera vergonzosa y que está colocando a la sociedad boliviana en una situación de tensión innecesaria», sostuvo Mesa, en declaraciones a medios de Santa Cruz (este boliviano).

«El gobierno ha planteado una situación imposible y esta denuncia la hacemos también ante la comunidad internacional», señaló el expresidente boliviano entre 2003 y 2005.

Los votos de la Codelcam que le dieron la victoria al MAS

«Con el voto rural se ha ganado en la primera vuelta y no existe ninguna posibilidad de una segunda vuelta”, sostuvo Hugo Torrez, de la Codelcam, en la Casa Grande del Pueblo.

La Coordinadora Departamental por el Cambio (Codelcam) se reunió con Morales antes de que se iniciara la tormenta política. Los movimientos sociales convocaron a una movilización y descartaron la posibilidad de una segunda vuelta electoral. También repudiaron que Mesa hubiera dado por seguro un ballotage antes de conocerse los resultados.

«Para los trabajadores del campo y de la ciudad no existe una segunda vuelta, al contrario, se ha definido de forma concreta y clara que el proceso de cambio siga, por eso se ha decidido convocar a la defensa y saludar al triunfo de nuestro presidente Evo Morales», había dicho Torrez.

Disturbios en las oficinas electorales

Opositores enardecidos quemaron este lunes las oficinas electorales en las ciudades bolivianas de Sucre (sureste) y Potosí (suroeste) y se manifestaron en otras, tras divulgarse el sorpresivo vuelco de tendencia en los comicios.

Los incidentes se registraron primero en Sucre, capital administrativa de Bolivia, en medio de gritos de «¡fraude!» y «¡Sucre de pie, nunca de rodillas!», haciendo retroceder a la policía antimotines.

Tras un intenso enfrentamiento con policías, los inconformes atacaron y luego quemaron las oficinas departamentales del Órgano Electoral Plurinacional (OEP), dejando un saldo parcial de tres heridos, confirmó luego la agencia gubernamental de noticias ABI. Asimismo, un grupo de policías de bajo rango marchó por la plaza de armas, diciendo que no reprimirían a la gente.

Casi a la misma hora, otros grupos de opositores atacaron la sede departamental del OEP de la ciudad minera de Potosí, en condiciones casi similares a la de Sucre. Primero se enfrentaron con piedras y palos con la policía que respondió con el uso de gases lacrimógenos.

De manera simultánea la oficina electoral de la ciudad andina de Oruro, al sur de La Paz, estuvo cerca de ser atacada, pero la policía dispersó a los manifestantes con equipos antimotines.

Incidentes, en menor grado, se reportaron en las ciudades de Tarija (sur), Cochabamba (centro) y Cobija (extremo norte) donde la policía también dispersó a manifestantes.

En medio de los incidentes, el rector de la principal universidad pública del país, Waldo Albarracín, quien lidera además un colectivo civil opositor, terminó con el rostro ensangrentado tras recibir un golpe, según relató a la prensa.