"El voto es la raíz" de la democracia colombiana, "y está podrida"

La composición del electorado colombiano y su decisión a la hora de sufragar es analizada con crudeza por el periodista Antonio Caballero, quien asevera quetres cuartas partes del voto nacional está comprado, amarrado o forzado.

"El voto es la raíz" de la democracia colombiana, "y está podrida"

Antonio Caballero – Semana.com (Colombia)

“Lo que hace de la democracia colombiana una democracia de mentiras es el voto. El voto es la raíz, y está podrida. No hay en Colombia voto independiente, dictado por la libre voluntad o por la convicción política. Solo una estrecha franja, a la que llaman pleonásticamente ‘voto de opinión’ (el voto es la opinión, o debiera serlo), que se distribuye tal vez por partes iguales entre derecha, centro e izquierda; y otro tanto más que se refunde en el anonimato de la abstención. El resto, tres cuartas partes del voto nacional efectivo, está constituido por voto comprando, voto amarrado, y voto forzado por el miedo”, afirma el periodista.
“Voto comprado. Ahora que el memorioso expresidente Andrés Pastrana recuerda por fin quién le dio los narcocasetes que mostraban la penetración de los dineros de la mafia en la campaña presidencial victoriosa de Ernesto Samper, y que el igualmente memorioso expresidente Gaviria recuerda a su vez por fin que esa penetración existió también en la campaña derrotada de Pastrana, es bueno recordarles a los desmemoriados que esos dineros ‘calientes’ no fueron los únicos que sirvieron para volarse los topes de gasto de las campañas: hubo también dineros ‘fríos’, o limpios. Dineros en exceso. Ganó el que tuvo más. En Colombia las elecciones se compran con dinero. ¿Más que en otras partes? Más que en otras partes”, asevera.
Sobre el “voto amarrado” sostien que “es el de la maquinaria del clientelismo: un cupo en el Sena, un rollo de alambre, la promesa de un acueducto veredal”.
Mientras que considera que el “voto del miedo” es “el que brota del cañón del fusil de los paramilitares y de los guerrilleros. ‘Atípicos’, los llaman los politólogos. Es como llamar ‘atípicos’ el plátano o la yuca porque no son maíz”.

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