El viejo luchador

El presidente uruguayo, José Pepe Mujica, recorrió los temas domésticos y de agenda exterior en una entrevista con Diario República. Reiteró que prefiere a los represores ancianos en sus casas, en vez de en la cárcel, dijo que la relación con Argentina está “trancada” y consideró que su país tiene buenas condiciones pero la clase política no está a la altura de ellas.

 Ricardo Portela – Diario República (Uruguay)

¿Le ha pasado alguna vez, como usted dice, pensar en sacarse este sayo o terminar con esta “changuita” de presidente antes de tiempo?

(piensa) Eeehhh…no…yo soy un viejo luchador. Y estos bellaqueos de la política menuda después se me pasan y me río. Pienso que tenemos un país con unas condiciones bárbaras…

Pero…

… pero no estamos a la altura de sus condiciones.

¿Quiénes?

La clase política es la que no está a la altura del país. Parece mentira que no se puedan lograr ciertos consensos mínimos para ciertas cosas fundamentales y así poder llevarlas adelante. Eso es increíble. Terminamos una elección y ya empezamos la otra y así no se puede. Y ojo que la pequeñez es de todos ¿eh?, de la oposición y de nosotros. Cuando voy al Interior los compañeros frenteamplistas se me calientan porque les damos mucho apoyo a las intendencias blancas o coloradas. Lo que el gobierno hace es pretender ayudar a la gente y no al intendente. Entonces, los compañeros se me calientan porque dicen que el intendente hace obras y después se saca lustre con la plata que le da el gobierno. ¡Pero el gobierno central tiene que apuntalar el Interior!

Usted, al comienzo de su administración, trazó acuerdos macro para áreas sensibles con los demás actores políticos.

Sí, señor. Yo le di a la oposición una participación que ningún gobierno dio como nunca en toda la historia del Uruguay. Los metí en todos lados como garantía, precisamente, de lo que le venía diciendo: acuerdos básicos en áreas sensibles. Y no hubo caso. Y si la oposición no lo hizo, fue seguramente por carencias que también fueron nuestras. No tuvimos la capacidad necesaria de convencer el valor que se requiere y dejar afuera algunas cosas en la disputa política. Por eso le digo; como balance, el país es notable; pero nosotros no estamos a la altura. Y ojo que ese mal pasa en muchos lugares.

Está pintando un paisaje desolador, presidente. ¿Vivimos casi remendando en materia política?

Sí. Se vive tirando para adelante y con la preocupación central de la sucesión del gobierno, que vaya a ser del mismo color y cosas así. Estamos disputando nada más que el poder pero no estamos preocupados en una agenda política de largo plazo. La humanidad llegó a un estadio de desarrollo que hay que entrar a pensar como especie y no solo como país, porque la globalización es el resultado de la transformación de las fuerzas productivas y están cambiando todas las sociedades que son más interdependientes, nos guste eso o no.

¿Sigue pensando en que los militares represores no deberían estar presos?

Yo sigo pensando lo mismo pero la sociedad en la que vivo tiene otro concepto. Yo no peleé para tener ancianos presos. Preferiría que se murieran en sus casas. No me refiero únicamente a estos militares presos, sino a todos los presos salvo algunos peligrosos. Para mí es una causa progresista no tener gente en las cárceles. ¿Para qué vamos a tener a un tipo de 85 años preso? ¡Dejalos que la muerte los encuentre en un rincón por ahí y dales arresto domiciliario! La pena, en estos casos no es para el preso sino para el conjunto de sus afectos que lo rodea; son sus hijos, la familia toda.

Los estás castigando a ellos, en definitiva. La vida me enseñó que hay cuentas que no se cobran y que la Justicia es algo que inventaron los hombres para poder convivir, porque si no, sería la ley del Talión; mucho peor. Por eso, alguna vez he negado a la Justicia en cierta forma. La Justicia es esa figura de una mujer vieja, con los ojos vendados y dos balanzas que están a la misma altura. Mentira, esa vieja inclina el platillo según la lucha de clase o según como viene la mano.

¿Cómo está la relación con Argentina?

La relación con Argentina está trancada pero todo dependerá de lo que decida la señora presidenta y yo no he hablado con la señora presidenta.

El 17 de este mes de enero está la cumbre del Mercosur y allí se verán sí o sí.

Sí, puede ser que hablemos allí. Intercambiaremos algo y veremos.

¿Hay alguna agenda prevista?

No, no hay ninguna agenda. Con Argentina se podrá arreglar sí o no. La verdad que no lo sé. Yo iré con la misma actitud de siempre. Yo pienso que alguna salida le vamos a tener que encontrar.

Esa salida que, como usted dice “le vamos a tener que encontrar”, ¿se agrega a esas metas que en materia de infraestructura usted expuso en el último Consejo de Ministros para intentar dejarle al próximo gobierno las grandes cosas del país encaminadas?

No sé cuál será el próximo gobierno pero nuestro deber es tratar de dejarle las cosas lo mejor encaminadas que se pueda. Cuando yo asumí el gobierno me encontré con los puentes cortados. Lo pude arreglar por otros factores que jugaron y traté de mantener una política que pensaba y pienso que es la única posible: la del diálogo permanente. Pero en el Uruguay hay un chauvinismo muy fuerte.

 

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