El terror de la delincuencia y del Estado

México

La violencia que viven diversos distritos mexicanos es profundamente compleja. Las poblaciones repudian en algunos casos el accionar de las organizaciones delictivas y en otros la inoperancia o la represión estatal. Hay situaciones en la que todo ello confluye.  La inseguridad crece en el conurbano del distrito federal, mientras en Puebla las balas buscan acallar la pobreza.

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Raúl Linares – Revolución Tres Punto cero (México)

Dentro de la penosa lista de los 20 municipios más violentos del país, donde se concentra el mayor número de agresiones y delitos, al menos 5 figuran en el Estado de México, según un informe del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal. Para ninguno de los habitantes de esa entidad federativa, gobernada por el priista Eruviel Ávila, tampoco es desconocido el argot policiaco y delincuencial de las “ejecuciones”, las “decapitaciones”, los “levantones”, “atracos” y “extorsiones”.

En los últimos años, sobre todo cuando inició la “guerra” contra el narcotráfico, emprendida por la administración de Felipe Calderón Hinojosa, el espejo del terror que se extiende por varios estados del país, también se instaló en el área conurbada del Distrito Federal.

Cárteles del narcotráfico y diversas organizaciones del crimen organizado, divididas y especializadas en múltiples actividades delictivas, han asolado el territorio ya sea mediante pequeños indicios de terror que se cuelan en las actividades cotidianas, hasta en la agresión directa y frontal.

«El espejo del terror que se extiende por varios estados del país, también se instaló en el área conurbada del Distrito Federal»

Sin embargo, ante la ineficiencia de las autoridades estatales y federales, dicho demarcación sigue siendo uno de los mayores proveedores de votos para el Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuyo territorio, es conocido por parir al grupo político que actualmente ostenta el poder presidencial: primero, el grupo Atlacomulco; y después, la cartera política que llevó a la presidencia de la república a Enrique Peña Nieto.

Como saldo final: se ha impuesto, por una parte, una cuota de silencio sobre los problemas que aquejan a la entidad. Igualmente, el cerco que la administración de Peña le carga al gobierno de Eruviel Ávila, a quien se le han mandado a funcionarios para resolver a la crisis –muy al estilo de lo que sucedió en Michoacán, con la imposición del “Virrey” Alfredo Castillo Cervantes, también procurador de justicia en su mandato: Primero fue Salvador Neme, el socio de Peña Nieto que le heredaron a Eruviel. Su papel fue desastroso. Después llegó Rocío Alonso, a quien las redes de corrupción policiaca e ineficacia del gobierno eruvielista lo comieron. Ahora, el secretario de Gobernación, el hidalguense Miguel Angel Osorio Chong, nombró a uno de sus colaboradores, Damián Canales, como una especie de “virrey” policiaco en el Estado de México.

En todo caso, la operación ha servido más para mantener a raya a la opinión pública y no para resolver integralmente el apuro de inseguridad que padecen cerca de 15 millones 175 mil 862 habitantes del Estado de México; número contabilizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) hasta el año 2010. Y peor aún. Pese al “plan estratégico” que anunció el gobierno federal para similar la inoperancia que ahora hunde en el silencio a Michoacán.

Laura Cordero – Sin Embargo (México)

Ayer, un movimiento más articulado salió a las calles de Puebla a protestar. Ya no son los habitantes de un pueblo que pedía una simple oficina de Registro Civil, y que fue replegado –de acuerdo con la evidencia– con balas de goma, toletes, escudos y gases lacrimógenos. Ahora son más. Y han encarecido sus demandas a un gobierno, el de Rafael Moreno Valle, que gasta cantidades desconocidas en publicidad y medios (incluso una telenovela de Televisa) para vender un estado “próspero y en paz”.

Ayer, otra Puebla, la que no sale en televisión, pidió respuestas. Y que los culpables de la violencia de Estado, los autores de la “Ley Bala” y sus consecuencias, pidan licencia, sean despedidos o renuncien.

Este fin de semana se cumplió un mes de la manifestación que llevó a la muerte de José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo. Un mes. Los habitantes de Chalchihuapan, y la madre del menor, siguen esperando no una disculpa: al menos una llamada del señor Gobernador…

“Ellos lo mataron, lo desconectaron, así fue. Nos hablaron para decirnos que estaba mal y para la tarde ya murió. Lo desconectaron o no le dieron atención. El doctor me dijo: ‘yo que usted señora, yo no me metía con el Gobernador’, así me lo dijo, pero Dios es grande y Dios me va a cuidar donde sea”, dijo la hermana de Elia Tamayo quien llegó puntual a la fuente de Los Frailes para protestar junto con miles de poblanos en contra de su Gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas.

Alrededor de las 10 de la mañana cientos de personas comenzaron a reunirse en dos puntos: la Fuente de los Frailes y en el Triángulo de las Ánimas para manifestarse en contra de la represión que viven en el estado por parte del gobierno panista, así como de las leyes que se han aprobado y que poco a poco han perjudicado a la población.

Elia Tamayo, madre de José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo, primer víctima mortal de la “Ley Bala” aprobada por el Congreso local llevó a dos de sus hijas. Las trasladaron desde Chalchihuapan al centro de Puebla para solidarizarse con todo el pueblo, pero los más de 10 mil asistentes también le demostraron su apoyo y hasta consignas a su favor hubo.

«Otra Puebla, la que no sale en televisión, pidió respuestas. Y que los culpables de la violencia de Estado, los autores de la “Ley Bala” y sus consecuencias, pidan licencia, sean despedidos o renuncien»

“¡Elia, no estas sola, el pueblo te apoya!”, corearon.

La habitante de San Bernardino Chalchihuapan se escondía tras un rebozo. Evitaba los medios de comunicación que, insistentes, tomaban todas las fotografías posibles, pero Elia no pasó desapercibida durante toda la protesta.

Los cientos que marcharon en un principio, se convirtieron en miles. Algunos denunciaron que se instaló al menos un retén donde se revisaban los carros para ingresar a la capital de Puebla, además de que se retuvo a unos camiones con gente proveniente de la sierra.

Sin embargo, tras denuncias a través de las redes sociales, los habitantes llegaron y el gobierno anunció a través de su cuenta de Twitter que todas las entradas estaban libres de acceso: “#SGGinforma: Todas las entradas para #Puebla capital se encuentran libres de acceso para visitantes: @SSPTM_Puebla”.

La pobreza de Puebla creció de 2011 a 2013 un 7.2 por ciento y la marginación 5.7 por ciento, colocándolo como uno de los estados más pobre del país.

Esto ocurre a la par de que el gobierno realiza obras de infraestructura que dejarán a la entidad endeudada por los siguientes 30 años.

Los poblanos lo saben, no están contentos, por ello gritaron todo tipo de consignas: “¡El pueblo consciente, ni se rinde ni se vende!”, “¡Chalchihuapan aguanta, Puebla se levanta!”, “¡Aquí se ve, aquí se ve, el Gober Bala Presidente no va a ser!”.

“¡Esos son, esos son los que chingan la nación!”, gritaban los presentes cuando caminaban frente a las instalaciones de TV Azteca.

 

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