El tabaco y la soberanía

Uruguay

Las medidas del ex presidente Tabaré Vázquez adoptadas contra el consumo del tabaco fueron enfrentadas con una demanda de la empresa Phillips Morris contra el Estado uruguayo. Pese al respaldo internacional a la decisión oficial, el afán de lucro de la compañía parece primar dado el avance del juicio millonario por una supuesta violación a un acuerdo de inversión con Suiza.

Editorial – La República (Uruguay)

Sigue avanzando el juicio entablado por la tabacalera Philips Morris contra el Estado Uruguayo. Más allá de la cifra escalofriante que la transnacional exige –aduciendo sentirse perjudicada por las medidas contra el consumo de tabaco adoptadas bajo el gobierno del doctor Vázquez– lo que está en juego es nada menos que nuestra soberanía, amén de la salud de nuestra población; vale la pena recordar que en setiembre de 2010, el ex presidente había dicho que no se negocian ni la soberanía, ni el orden público de un país, ni la salud de su población.

Pero la todopoderosa multinacional no se arredró y siguió adelante con su demanda. Pocas veces ha quedado tan en evidencia la lógica perversa del capitalismo, esa lógica inmoral que antepone el afán de lucro por sobre toda otra consideración.

El Estado uruguayo se ve enfrentado a la demanda multimillonaria de una transnacional tabacalera: la emblemática compañía Philip Morris sostiene que Uruguay ha violado disposiciones del acuerdo bilateral de protección de inversiones firmado con Suiza, país donde se domicilia la empresa fabricante de cigarrillos.

La campaña contra el tabaco desarrollada por el gobierno del doctor Tabaré Vázquez incluyó, además de la prohibición de fumar en lugares cerrados, la eliminación de toda forma de publicidad de cigarrillos y tabacos así como la exigencia de que un alto porcentaje de la superficie de las cajillas estuviera ocupado por mensajes que advierten sobre los efectos perniciosos del hábito de fumar. Pues bien, la tabacalera se sintió perjudicada por dichas medidas y recurrió a la Justicia.

“Más allá de la cifra escalofriante que la transnacional exige –aduciendo sentirse perjudicada por las medidas contra el consumo de tabaco adoptadas bajo el gobierno del doctor Vázquez– lo que está en juego es nada menos que nuestra soberanía, amén de la salud de nuestra población”

El Tribunal de lo Contencioso Administrativo no hizo lugar a la demanda y la empresa acudió al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias sobre Inversiones (Ciadi), un tribunal del Banco Mundial, que hace un año se pronunció a favor de que se lleve adelante el juicio. Philip Morris pretende ser resarcida por el Estado uruguayo en una cifra de dos mil millones de dólares.

Hasta aquí, los hechos, que demuestran el poder omnímodo de que disponen las grandes empresas transnacionales en este mundo posmoderno y globalizado, escenario patético de un trastocamiento alarmante de los valores.

Al principio, las medidas adoptadas por Tabaré Vázquez generaron ciertas resistencias en el país, pero poco a poco la población las fue aceptando e incluso los fumadores entendieron que se trataba de medidas acertadas que apuntaban a preservar la salud. A nivel internacional, dichas medidas fueron unánimemente aplaudidas por cientos de organizaciones civiles, por gobernantes y nada menos que por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

No obstante ese apoyo internacional unánime a la lucha de Uruguay contra el tabaquismo (hábito cuyos efectos especialmente nocivos sobre la salud nadie discute), el afán de lucro de una empresa y su derecho de hacer negocios aunque sus productos afecten la salud de las gentes, parecen situarse por encima del bien general.

 

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