El segundo día de Bolsonaro: «limpieza» ideológica y privatización de bienes estatales

Fiel a sus amenazas, el presidente brasileño Jair Bolsonaro anunció en su segundo día al mando una “limpieza” ideológica en la estructura del Estado, que se combinará con la privatización de inmuebles públicos. La decisión la comunicó su nuevo Jefe de Gabinete Onyx Lorenzoni, quien no dudó en prometer “terminar con las ideas socialistas y comunistas” de los últimos 30 años de gobiernos democráticos.

Bolsonaro autorizó hoy la destitución de funcionarios que defiendan ideales «comunistas» y la venta de muchos de los 700.000 inmuebles propiedad del Estado, bajo la justificación de que pretende contener el elevado gasto público. Para comenzar con su plan de ajuste, Lorenzoni anunció el despido de 300 funcionarios con contratos temporales.»No tiene ningún sentido que mantengamos en un gobierno con un perfil como el nuestro a personas que defienden otra lógica, otro sistema político, otra organización de la sociedad», argumentó Lorenzoni.

Las decisiones fueron adoptadas en la primera reunión del llamado Consejo de Gobierno, que es integrado por el propio mandatario, por el vicepresidente y general de la reserva Hamilton Mourao y por los 22 ministros del gabinete. «Como dice el capitán, estamos para servirle a la sociedad y no a las ideologías», afirmó el jefe de ministros al referirse al presidente ultraderechista, ex capitán de reserva del ejército brasileño.

«Es la única manera de poder gobernar con nuestras ideas, nuestros conceptos y hacer lo que la sociedad brasileña decidió por mayoría: terminar con las ideas socialistas y comunistas que durante 30 años nos llevaron al caos en que vivimos», continuó en su argumentación. El periodo de 30 años que identifica Lorenzoni abarca todos los gobiernos elegidos por voto directo después de la dictadura militar (1964-1985).

En la reunión, la primera que Bolsonaro celebra con todos sus ministros desde su toma de posesión, también se decidió que cada ministerio hará un inventario de inmuebles de su propiedad, para proceder a la venta de aquellos que no sean necesarios. «Las primeras informaciones dicen que el Estado tiene cerca de 700.000 inmuebles» en todo el país, «lo que causa gastos inmensos de mantenimiento», apuntó el ministro.

También en los próximos días, el Gobierno terminará de elaborar una primera fase de un plan de concesiones al sector privado en el área de infraestructura, que avanzará sobre los aeropuertos, puertos y ferrocarriles, según anunció el propio Bolsonaro hoy en sus redes sociales.

«Con la confianza del inversor bajo condiciones favorables», se rescatará a la «infraestructura de Brasil», afirmó Bolsonaro, quien calculó que esa primera fase de concesiones puede atraer inversiones al país del orden de los 7.000 millones de reales (unos 1.842 millones de dólares).