Piden la detención de militares por la masacre de El Calabozo después de 30 años

La Fiscalía de El Salvador pidió la detención de las personas involucradas en la masacre de 200 civiles cometida en 1982 en el departamento de San Vicente, en el marco de la guerra civil (1980-1992). Las solicitudes contra un ex ministro y los militares retirados que participaron del horror representan los primeros pasos de la justicia sobre el accionar represivo del Estado, tras más de 30 años de lucha de los familiares de los desaparecidos. 

La masacre de El Calabozo ocurrió puntualmente el 22 de agosto de 1982 en la zona rural de San Esteban Catarina, 55 km al este de San Salvador.

Las “fuerzas militares en el marco de un operativo de contrainsurgencia asesinaron a más de 200 personas entre mujeres, ancianos y niños, a quienes acusaban de ser colaboradores de la guerrilla“, precisó la Fiscalía al definir los hechos que ocurrieron ese día. 

Se pidió la detención del exministro de la defensa, el general José Guillermo García (1979-1983), los coroneles retirados Sigifredo Ochoa Pérez y Napoleón Alvarado. 

Con base al Código Procesal Penal de 1974, los militares son acusados de los delitos de “asesinato, actos de terrorismo, daño agravado, robo y privación de libertad”.

El ente fiscal también pidió el arresto como “cómplice no necesario” del excomandante de la Fuerza Aérea, el general Juan Rafael Bustillo.

Asímismo, la fiscalía responsabilizó a militares ya fallecidos, como el general Rafael Flores Lima y el coronel Domingo Monterrosa.

La guerra civil salvadoreña finalizó el 16 de enero de 1992 con el saldo de más de 75.000 muertos y 7.000 desaparecidos.

Cómo fue la masacre

Más de 200 hombres, mujeres, niños y niñas fueron asesinados junto al río Amatitán. Familias enteras, desde bebés que aún no habían dado sus primeros pasos hasta abuelos de avanzada edad, habían llegado a las orillas del río en búsqueda de un refugio para la noche, huyendo de la ola de violencia desatada por tropas del ejército salvadoreño en la región de San Vicente. Finalmente, encontraron una construcción que parecía un calabozo.

Al otro día llegó el Ejército. Testigos cuentan cómo el jefe de mando dio la orden de abrir fuego, y cómo los soldados del Batallón Atlacatl procedieron a masacrar a las más de 200 personas, violando a niñas y mujeres antes de matarlas. De acuerdo con los testigos, los soldados arrojaron ácido sobre algunos de los cuerpos y el río se llevó muchos de los cadáveres.