El Salvador: Bukele le declaró la guerra a las pandillas y se llevó puesto el sistema de derechos

Redadas en barrios populares, detenciones arbitrarias, torturas y malos tratos en lugares de encierro… son algunas de las denuncias que elevaron a nivel internacional las organizaciones de derechos humanos. En solo veinte días -y bajo el Régimen de excepción que suspendió derechos y garantías constitucionales- fueron detenidas 15.000 personas; número que el presidente comparte en las redes sociales como un trofeo.   

La guerra contra las pandillas, como la presenta a cada rato Bukele, es también contra las instituciones, contra periodistas y contra organizaciones que piden el respeto de los derechos fundamentales. “Ya salió la CIDH a defender a los pandilleros. Queda claro de qué lado están”, lanzó el mandatario en Twitter, como respuesta a las críticas. También tuiteó: “Ejemplo de alguien con cara de bueno que no tiene nada de bueno”, junto con una foto de un detenido, y “Tal y como lo advertimos: esta vez, no saldrán libres. Tal vez en 30 años… a los que no se les compruebe más delitos que el de pertenecer a la pandilla”. 

Si ya existían denuncias sobre un sesgo autoritario que venía tomando el gobierno de Bukele, el régimen de excepción lo terminó de confirmar. El 27 de marzo, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, decretó un Régimen de Excepción que suspende garantías y derechos constitucionales y le otorga mayor poder a las fuerzas de seguridad para actuar discrecionalmente.  

El decreto N°333, que aprobó la Asamblea Legislativa, donde el oficialismo tiene mayoría propia, autoriza la suspensión del derecho de asociación y reunión, la intervención de comunicaciones privadas sin orden judicial y anula derechos procesales básicos como a ser informado de las causas de la detención, a no ser obligado a declarar contra sí mismo y a contar con la defensa técnica de un abogado. Esta situación de suma gravedad contra el orden institucional regiría por un mes, hasta el 27 de abril, supuestamente. Pero nadie sabe. 

Cuál fue el disparador de semejante medida

Bukele sancionó el Régimen de excepción luego de un fin de semana sangriento: entre el 25 y el 26 de marzo se contabilizaron más de 70 homicidios, todos atribuidos a los enfrentamientos entre las pandillas. Las principales pandillas de El Salvador son la MS-13, la 18 Revolucionaria y la 18 Sureña.

El tema es que, como lo explica mucho mejor en esta nota el periodista salvadoreño Stanley Luna, el recrudecimiento de la violencia entre las bandas ocurre en medio del silencio de Bukele ante diferentes investigaciones periodísticas que revelaron vínculos de su gobierno con las pandillas.

Ataque a la prensa y a la comunidad internacional

Mientras Bukele celebra en las redes sociales las redadas policiales en los barrios populares y comparte como victoria diaria los cientos de detenidos -la mayoría jóvenes y pobres- el ataque se dirige también contra periodistas y organismos internacionales que denunciaron una clara violación a los derechos humanos. 

“El Estado debe revertir urgentemente todas las medidas que pongan en riesgo la vida e integridad de las personas que están bajo su custodia”, advirtieron desde la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) luego de que se conocieran malos tratos y torturas en los lugares de encierro adonde eran llevados los detenidos. Trascendió, por ejemplo, que no se les permitía a las personas privadas de su libertad ver la luz del sol y que se les redujo la ración de comida en forma de castigo.

Decenas de organizaciones de derechos humanos de la región, entre ellas el CELS, denunciaron que las detenciones masivas a jóvenes en situación de vulnerabilidad no estaban sujetas a control judicial. Lo mismo con registros indiscriminados a población en situación de pobreza y aislamiento e incomunicación indefinida de los presos.

La respuesta de Bukele -por Twitter, claro- no tardó en llegar: “Los temibles pandilleros… el brazo armado de la oposición, las ONGs y la comunidad internacional. Cayendo como moscas”, fue la única respuesta.

>>Como anécdota quedó el día en que el propio Bukele se definió como el «dictador más cool del mundo», pero eso es otra historia. (Podés leer la nota acá)

Gracias por leer!