El rumbo de Brasil, clave en el Mercosur

Latinoamérica

Después del Mundial de Fútbol, Brasil se concentrará en la campaña proselitista. Este año se resolverá si hay continuidad del Partido de los Trabajadores en el gobierno brasileño y del Frente Amplio en la presidencia uruguaya. En tanto, en Argentina los comicios serán en 2015. En función de los resultados se verá qué idea de Mercosur tienen estos países y Paraguay. 

Fcaebook Dilma Rousseff

Marcelo Malak – Brasil 247 (Brasil)

Todo lo que se diga sobre Brasil en las próximas semanas girará obsesivamente alrededor de la Copa del Mundo, pero ni bien ésta termine, el 13 de julio, el país encarará una carrera electoral frenética y trascendente.

Trascendente para el propio Brasil, desde ya, que determinará si prolonga o concluye la extensa era de doce años en el poder del Partido de los Trabajadores, pero también para la región. Nada menos que el futuro del Mercosur estará en juego.

El 5 de octubre comenzará un año pleno de definiciones de fondo para el bloque. Ese día votará Brasil. El 26, además de ser la fecha de una posible segunda vuelta, también Uruguay irá a las urnas. Y en octubre de 2015 será la Argentina la que cierre el círculo.

Las últimas encuestas siguen ubicando a Dilma Rousseff al frente de las preferencias, pero ningún consultor se anima ya a descartar un balotaje. Y en esa eventualidad, dado el declive reciente de la presidenta y el crecimiento de Aécio Neves y Eduardo Campos, cualquier cosa podría pasar.

El socialdemócrata Neves se declaró ya partidario de un Mercosur que dé a sus países miembros la posibilidad de negociar acuerdos de libre comercio con terceros países o bloques. Esto implicaría que deje de ser lo que es, una unión aduanera (aunque imperfecta), para retroceder en el tiempo y constituir un simple TLC.

El ex gobernador de Minas Gerais fue claro hace algunas semanas en Porto Alegre: “El Mercosur es una cosa anacrónica que no está sirviendo a ningún interés de los brasileños”, disparó. Así, representa fielmente un pensamiento extendido entre lo más concentrado del empresariado industrial de Sao Paulo, cuya escala lo hace sentirse en condiciones de competir en las grandes ligas, algo que un Mercosur demasiado “proteccionista” sólo parece entorpecer.

“Trascendente para el propio Brasil, desde ya, que determinará si prolonga o concluye la extensa era de doce años en el poder del Partido de los Trabajadores, pero también para la región. Nada menos que el futuro del Mercosur estará en juego”

Pero, ¿qué clase de Mercosur sería ese? Uno aun más “perforado”, posiblemente vacío de contenido. Dar preferencias arancelarias equivalentes a, digamos, Estados Unidos, China o la Unión Europea, desplazaría a la producción regional que busca justamente ganar escala en base a la integración.

Aunque más pequeños, el Paraguay de Horacio Cartes y el Uruguay que se viene también sumarían presión en pos de un Mercosur bonsái. Todos los candidatos orientales, desde el frenteamplista Tabaré Vázquez hasta el nacionalista Luis Lacalle Pou, pasando por el colorado Pedro Bordaberry, son partidarios de esa misma salida.

¿Y la Argentina, hacia dónde irá? Si se consulta a los principales referentes económicos de los precandidatos presidenciales que mejor miden, se encontrará una respuesta invariable: Brasil es un aliado estratégico para un país que todavía necesita reconstruir un tejido industrial y, con él, sostener niveles de empleo dignos de un mercado de 40 millones de personas.

Esto hace que el grueso de la clase política local entienda al Mercosur como una unión aduanera que, con todo, debe superar los problemas que la propia Argentina le exportó con su crisis, hecha de inflación, atraso cambiario y caída de reservas internacionales.

La excepción a esto se encuentra en el macrismo, cuyos referentes económicos alaban la idea de retrotraer gradualmente el Mercosur a un área de libre comercio pero que, dada la dificultad de “venderla” internamente, se conformarían con que el bloque entregue dispensas a sus miembros para la realización de negociaciones puntuales a título individual.

Sin embargo, incluso los candidatos que defienden con mayor entusiasmo un Mercosur fuerte también presentan ambigüedades. ¿Qué representa, por ejemplo, Martín Redrado dentro del equipo económico de Sergio Massa, dominado por una mayoría de heterodoxos como Ricardo Delgado, Roberto Lavagna y Miguel Peirano? ¿Está totalmente claro que Daniel Scioli no se inclinaría por una política de mayor apertura comercial? Y la UCR, que se exhibe su carácter de fundadora del Mercosur, ¿cogobernaría con el progresismo de UNEN o podría inclinarse por cerrar una alianza con Mauricio Macri?

Estamos ante una historia apasionante, que determinará en 365 días un rumbo profundo. El camino que emprenda Brasil, el hermano mayor, será clave para su desenlace.

 

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