El riesgo de convertirse en apátridas

Dominicana y Haití

Expertos de la ONU exhortaron a impedir deportaciones arbitrarias y adoptar mecanismos por las acusaciones de racismo contra personas de origen haitiano. Ante las fuertes tensiones entre Santo Domingo y Puerto Príncipe, la OEA se ofrece para facilitar el encuentro entre los dos países por la disputa migratoria, aunque el secretario general, Luis Almagro, es duramente cuestionado.

Dominicanos de orígen haitiano reclaman contra los desplazamientos- Foto: Archivo

Silvia Ayuso – El País (España)

La Organización de Estados Americanos (OEA) no ve más salida que el diálogo entre República Dominicana y Haití para encontrar una solución a la disputa a causa del proceso de regularización de ciudadanos dominicanos de origen haitiano, que la comunidad internacional teme pueda provocar miles de desplazamientos forzosos y hasta casos de apatridia. Así lo establece el informe presentado este miércoles por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, tras la visita que realizó una misión del organismo a los dos países a comienzos de mes para evaluar la situación que ha provocado fuertes tensiones entre Santo Domingo y Puerto Príncipe.

La OEA recomienda “facilitar el diálogo entre ambos países” con la celebración de un encuentro bilateral “en el lugar más apropiado y aceptado por ambas partes”. El organismo hemisférico se propone como “facilitador” de dicho diálogo, que el representante de Haití ante la OEA, Bocchit Edmond, dijo que su Gobierno aceptaba de inmediato. Más cauto se mostró el embajador dominicano, Pedro Vergés, quien solo prometió que Santo Domingo estudiará “a fondo” tanto las recomendaciones como las observaciones del informe para pronunciarse “en el futuro inmediato” sobre las mismas.

El informe está elaborado con un lenguaje muy cuidadoso y evita conscientemente dar cifras sobre desplazados -forzosos o no-, argumentando que “es difícil confirmarlas en este momento”, algo en que coinciden organizaciones no gubernamentales que también siguen la situación de cerca.

Pese a ello, la OEA reconoce que “existen personas en riesgo de no contar con ninguna nacionalidad reconocida” a causa de la legislación dominicana y que se están dando “desplazamientos de poblaciones que sobreviven en condiciones precarias”.

” La preocupación es compartida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que a finales de 2013 realizó una visita ‘in loco’ a República Dominicana y documentó numerosas denuncias por la negación de documentos a dominicanos de origen haitiano. Para la CIDH es muy importante que no se genere una condición de expulsión que pudiera llevar a un escenario de apatridia, de personas no recibidas por Haití y no reconocidas por República Dominicana “

Menos cautelosa ha sido la ONU, cuyo Grupo de Trabajo de Expertos sobre los Afrodescencientes exhortó el martes al Gobierno dominicano a tomar medidas para “impedir las deportaciones arbitrarias y adoptar mecanismos para atender las acusaciones de racismo durante las deportaciones de personas de origen haitiano”.

Según sus datos, alrededor de 19.000 personas han dejado República Dominicana para ingresar en Haití desde el 17 de junio, “ante el temor de que se produzcan posibles violaciones de sus derechos cuando las deportaciones comiencen oficialmente en agosto”.

El 17 de junio expiró el plazo de registro para el Plan Nacional para Regularización de Extranjeros, una especie de parche legal creado tras el revuelo por una sentencia del Tribunal Constitucional dominicano que en 2013 privó de forma retroactiva a más de 200.000 nacidos en el país de padres migrantes entre 1929 y 2010. Sin embargo, ante la renovada preocupación internacional por posibles desplazados forzosos -que República Dominicana niega, afirmando que se van de forma voluntaria, y que Haití dice que no tiene capacidad de acoger salvo que demuestren su nacionalidad haitiana- se extendió un plazo de gracia para el plan regularizador que acaba ahora en agosto.

“Nadie debería ser deportado si existen razones legales y válidas para permanecer”, dijo presidenta del panel de la ONU, Mireille Fanon Mendes-France, el martes en Ginebra. “La República Dominicana no puede violar ni las normas internacionales, ni los mecanismos de protección del sistema Interamericano de Derechos Humanos, y, especialmente, no puede violar su propia Constitución”, enfatizó la experta.

La preocupación es compartida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que a finales de 2013 realizó una visita “in loco” a República Dominicana y documentó numerosas denuncias por la negación de documentos a dominicanos de origen haitiano. “Para la CIDH es muy importante que no se genere una condición de expulsión que pudiera llevar a un escenario de apatridia, de personas no recibidas por Haití y no reconocidas por República Dominicana”, dijo su secretario ejecutivo, Emilio Álvarez Icaza, a periodistas tras la sesión de la OEA. “Ese sería para la CIDH un escenario de gran preocupación”, subrayó.

 

Redacción – EFE (España)

Luis Almagro se convirtió en mayo en el secretario general de la OEA con el apoyo casi unánime de todos los países del continente, pero su luna de miel en el organismo parece haber terminado con las críticas de Venezuela y el malestar de la República Dominicana por unos polémicos comentarios suyos.

Almagro recibió el lunes en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington al opositor y ex candidato presidencial venezolano Henrique Capriles, quien pidió al organismo que envíe observadores a las elecciones legislativas de diciembre en su país para garantizar la “transparencia”.

Un día antes de esa reunión, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, dijo que era “importante aclarar” si Almagro “va a impulsar la democracia, el respeto a los pueblos y a condenar las conspiraciones o va a seguir el mismo jueguito (…), la misma línea intervencionista de la derecha y de (el chileno José Miguel) Insulza”, su antecesor al frente de la OEA.

“Aquí no se puede estar bien con dios y con aquello. O se está con los pueblos o se está con el imperio. Así de sencillo. Díganselo a Almagro de parte mía”, pidió Maduro a los funcionarios presentes durante un acto televisado.

El tono crítico se recrudeció este martes con unas declaraciones del vicepresidente de Desarrollo del Socialismo Territorial y ministro de Comunas venezolano, el chavista Elías Jaua, quien acusó a Almagro de ser un “antivenezolano” y un “traidor”.

” Almagro se convirtió en mayo en el secretario general de la OEA con el apoyo casi unánime de todos los países del continente, pero su luna de miel en el organismo parece haber terminado con las críticas de Venezuela y el malestar de la República Dominicana por unos polémicos comentarios suyos “

En una rueda de prensa, el ex canciller explicó que en 2012, cuando Paraguay fue suspendido del Mercosur y con ello se eliminó “la única traba” para el ingreso de Venezuela al bloque, Almagro intentó impedir esa entrada del país al organismo.

Además, de acuerdo con Jaua, el ex canciller uruguayo fue postulado para ocupar la Secretaría General de la OEA por EEUU, que pensó que Venezuela rechazaría su candidatura y con eso se lograría la división entre los miembros de la Unión Suramericana de Naciones (Unasur).

Al término de la sesión del Consejo Permanente de la OEA celebrada hoy en Washington,
Almagro evitó hablar con los periodistas y no ha respondido todavía a las acusaciones de Jaua.

No obstante, durante la sesión la representante alterna de Venezuela, Carmen Velásquez, recordó que Hugo Chávez hubiera cumplido este martes 61 años y Almagro aprovechó la ocasión para elogiar al fallecido presidente, en un aparente intento de enviar una rama de olivo al Gobierno de Maduro y suavizar la tensión.

Almagro proclamó su “admiración” por la “personalidad extraordinaria” de Chávez, de quien alabó su “espíritu constructivo” y que fue “una persona siempre de paz y diálogo”.

” Ese informe recomienda que la OEA facilite el diálogo entre los dos países y que se organice un encuentro bilateral, sin fijar plazos. Además, reconoce la existencia de desplazados que sobreviven en condiciones precarias a causa de la crisis migratoria, aunque no da cifras, y alerta también de que hay personas en riesgo de no contar con ninguna nacionalidad reconocida “

Anteriores a las venezolanas fueron las críticas dominicanas hacia el secretario general de la OEA, suscitadas por unas declaraciones suyas sobre la crisis migratoria entre la República Dominicana y Haití, que comparten la isla caribeña La Española.

En una entrevista con CNN en Español, Almagro señaló en referencia a La Española: “Es una isla. Generalmente cuando es una isla no hay dos países, hay un solo país aunque sea una isla grande como Australia. Esta es una isla pequeña con dos países, con realidades sociales muy diferentes, con realidades económicas muy diferentes, con realidades políticas muy diferentes”.

Esos comentarios suscitaron una polémica en República Dominicana y diversos sectores de la sociedad manifestaron su falta de confianza en la imparcialidad de Almagro, quien asegura que fue malinterpretado y que nunca quiso insinuar la posibilidad de una unificación de la República Dominicana y Haití.

Hoy Almagro tampoco entró en esa polémica y se limitó a presentar, sin ofrecer valoraciones, el informe elaborado por la misión de la OEA que visitó la República Dominicana y Haití este mes para analizar la crisis migratoria.

Ese informe recomienda que la OEA “facilite” el diálogo entre los dos países y que se organice un encuentro bilateral, sin fijar plazos.

Además, reconoce la existencia de desplazados que “sobreviven en condiciones precarias” a causa de la crisis migratoria, aunque no da cifras, y alerta también de que hay personas “en riesgo de no contar con ninguna nacionalidad reconocida”. 

Almagro, de 51 años, fue elegido secretario general en marzo por 33 votos -y una sola abstención- en una Asamblea extraordinaria de la OEA que contó con la asistencia de representantes de los 34 Estados miembros de la organización, a la que pertenecen todos los países de América menos Cuba.

 

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