El retorno de las relaciones carnales

Latinoamérica y El Mundo
Julia López

La asunción de Macri implica un retroceso para Argentina y para el resto de los gobiernos progresistas de la región. Los avances sobre las políticas exteriores perjudicarán las alianzas tejidas en el Mercosur, Alba y Celac. Quienes lo apoyan pertenecen a los sectores más conservadores de la derecha internacional y grandes grupos económicos. 

Las políticas de la derecha neoliberal traerán graves consecuencias para latinoamérica - Foto: ArchivoJulia López – Latinoamérica Piensa

Durante la década en la que el kirchnerismo estuvo al frente del gobierno, desde 2003 hasta 2015, Argentina logró transformar su situación frente al mundo dejando de lado los intereses dictados por Washington, sosteniendo y reforzando su postura gracias a los fuertes lazos que estableció con los gobiernos progresistas de la región. Todo esto pasará a la historia cuando el próximo presidente electo asuma el poder el 10 de diciembre y su programa comience a ejecutarse en donde menos resistencia parece encontrar: la política exterior.

Varios sectores apoyan a Mauricio Macri, desde las fracciones hegemónicas de la clase dominante, con la Asociación Empresaria Argentina (AEA) a la cabeza, pasando por las capas medias más conservadoras de la ciudad de Buenos Aires, la Iglesia Católica, el campo, los monopolios mediáticos y hasta los “fondos buitre”, que no han ocultado su predisposición a colaborar. El líder de la Alianza Cambiemos también encuentra un fuerte sostén en los sectores financieros del capital extranjero. En su agenda política figura avanzar sobre la Alianza del Pacífico y en convenios con la Unión Europea, ni bien asuma la presidencia.

No resulta sorpresivo, en este sentido, que uno de los primeros en felicitarlo apenas se conocieron los resultados del balotaje, fuera el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto. En su diálogo telefónico le manifestó su propósito de “relanzar” su relación con Argentina y señaló su intención de reunirse próximamente “para compartirle la visión que México tiene respecto a América Latina”.

De acuerdo con los dichos del presidente Peña Nieto, el proyecto mexicano “es un modelo de libre mercado, pero con amplio sentido social”. Según el organismo Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (PODER, por sus siglas en inglés), 61 millones de mexicanos viven hoy en la pobreza, mientras que 37 personas que integran el Consejo Mexicano de Negocios controlan, a través de sus empresas, el 40% del Producto Interno Bruto (PIB). La investigación de la organización PODER, señala además que los 24 millones de mexicanos más pobres tienen en conjunto menos patrimonio que el hombre más rico del país.

” Macri pediría la expulsión del país (Venezuela) por la ‘persecución’ a sus opositores y por la violación a ‘la libertad de expresión’ que le atribuye a Maduro, haciendo hincapié en la condena del opositor Leopoldo López a 13 años de prisión y del alcalde derechista Antonio Ledezma. Según sus aclaraciones, perseguirá ‘hasta las últimas instancias’ a la ‘dictadura encabezada por Maduro’ “

Otra medida anunciada en reiteradas oportunidades, es impedir que Venezuela siga formando parte del Mercado Común del Sur (Mercosur), apoyado en la cláusula democrática, que en rigor se aplica a aquellos países en los que se rompe el orden constitucional, cosa que no ocurre con el gobierno de Nicolás Maduro, electo democráticamente, y un proyecto político que, guste o no, se ha sometido a 20 elecciones a lo largo de su estadía en el poder. 

En la próxima Cumbre que se celebrará el 21 de diciembre en Asunción, Macri pediría la expulsión del país por la “persecución” a sus opositores y por la violación a “la libertad de expresión” que le atribuye a Maduro, haciendo hincapié en la condena del opositor Leopoldo López a 13 años de prisión y del alcalde derechista Antonio Ledezma. Según sus palabras, perseguirá “hasta las últimas instancias” a la “dictadura encabezada por Maduro”.

El gobierno de Maduro ya rechazó el anuncio de Macri, al que calificó como un “acto de injerencia interna en las elecciones parlamentarias” que tendrán lugar el próximo 6 de diciembre. Lo mismo dijo respecto a la Unión Europea y al Gobierno de Estados Unidos. “Deje quieto al presidente de Venezuela. No se meta con nosotros”, le advirtió al argentino, Diosdado Cabello, número dos del chavismo y presidente de la Asamblea Nacional. 

En Ecuador, Correa no se quedó atrás y señaló que se trata “claramente de una interferencia en asuntos internos de Venezuela”, afirmando que “existe una campaña de desprestigio” contra los gobiernos progresistas de la región y que “si algún presidente se cree árbitro del bien y del mal, en base a esas informaciones, sería muy grave”. 

Dilma Rousseff también tomó cartas en el asunto y anunció que no apoyará el pedido debido a que su país tiene fuertes inversiones comerciales tejidas con el chavismo. En el mes de octubre, en la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) en Perú, el FMI proyectó que la economía venezolana se contraerá un 10% este año, y que el país sufrirá una inflación del 200%, la más alta del mundo. Mientras que la economía de Brasil se contraerá en 3%, y la de Argentina se mantendrá estancada en el 0,4% este año, y se contraerá en 0,7% el año próximo.

” Un editorial del periódico norteamericano The New York Times señaló que ‘Macri tiene la intención de establecer un nuevo curso de acción, expandiendo el comercio con Estados Unidos y Europa’. Los funcionarios estadounidenses tienen esperanza en que Macri pueda ser un aliado o, al menos, un actor razonable en la diplomacia regional, según el artículo “

Si bien Macri parece obsesionado por terminar con la Revolución Bolivariana, aseguró que no romperá relaciones con Venezuela y Bolivia: “Intentaré tener las mejores relaciones con todos, independientemente de en algunos casos no comulgar con sus políticas internas”, señaló en referencia a su posición en contra de las “re-re-reelecciones” como la que Morales buscará establecer en la Constitución a través de un referéndum en febrero.

En el otro extremo, el ex candidato de la derecha brasileña, Aécio Neves, felicitó a Macri por los resultados del 25 de octubre, diciéndole “te queremos de presidente para liberarnos del bolivarianismo”. Sus palabras de aliento revelan que dirigentes que se reconocen como parte de una misma ola conservadora y objetivos compartidos están dispuestos a acompañarlo en su avanzada neoliberal. 

Quien tampoco se quedó atrás fue el ex presidente chileno, Sebastián Piñera, al anunciar por twitter: “Gran triunfo de Mauricio Macri abre nuevas esperanzas para que Argentina supere largo periodo de confrontación y estancamiento de los últimos años”. También el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el de Paraguay, Horacio Cartes, felicitaron al flamante presidente electo por esa misma vía inmediatamente después de su elección. Al día siguiente lo hizo el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela.

Las aguas han quedado divididas en el continente. Ni radical ni peronista, Macri se autodefine a sí mismo: “Nuestra ideología es resolver, es hacer, lo definiría como un desarrollismo moderno del siglo XXI”. Respecto a su posición entonces, se pueden observar tres bloques:

Uno de izquierda socialista integrado por Evo Morales en Bolivia, Raúl Castro en Cuba, Rafael Correa en Ecuador y Daniel Ortega en Nicaragua.

Un conjunto de centro izquierda, más moderado, que propugnan, Dilma Rousseff en Brasil, Michelle Bachelet en Chile, Ollanta Humala en Per
y Tabaré Vázquez en Uruguay.

Y un bloque de derecha, que ya estaba presente con Enrique Peña Nieto en México, Juan Manuel Santos en Colombia, Horacio Cartés, en Paraguay, al que ahora se sumaría el líder del PRO.

” Haciendo caso omiso de las opiniones de sus vecinos más próximos, Macri encuentra aliados lejos de sus propias fronteras, contando con el respaldo político, diplomático y financiero de dos de los representantes más conspicuos de la derecha iberoamericana: el ex presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez y el ex presidente español, heredero directo del franquismo, José María Aznar “

En cuanto a los deseos de la Casa Blanca, un editorial del periódico norteamericano The New York Times señaló que “Macri tiene la intención de establecer un nuevo curso de acción, expandiendo el comercio con Estados Unidos y Europa”. Los funcionarios estadounidenses tienen esperanza en que Macri pueda ser un aliado o, al menos, un actor razonable en la diplomacia regional, según el artículo.

El avance sobre la Alianza del Pacífico haría posibles estos anhelos. El bloque comercial creado en 2011, que aglutina a Chile, Colombia, México y Perú, y establece tratados de libre comercio con Estados Unidos, implica para algunos analistas de la derecha latinoamericana el factor nuevo y moderno, contra el supuesto anacronismo representado por el Mercosur. Pero esta afirmación se enfrenta a dos inconvenientes: en primer lugar, el Mercosur no admite dobles alianzas con otros bloques, y en segundo, la Alianza del Pacífico permite acuerdos bilaterales individuales de los países miembros, pero el Mercosur no.

Para Bolivia, el arribo de Macri representa una amenaza concreta para su economía, en la medida que busque nuevas vías en otros lugares para compensar la dependencia argentina del gas boliviano. Para Evo Morales, Argentina dio un paso atrás en la soberanía política. “Lamento mucho que vuelva el reparto imperial de aquellos tiempos con su modelo neoliberal”, expresó el mandatario.

Haciendo caso omiso de las opiniones de sus vecinos más próximos, Macri encuentra aliados lejos de sus propias fronteras, contando con el respaldo político, diplomático y financiero de dos de los representantes más conspicuos de la derecha iberoamericana: el ex presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez y el ex presidente español, heredero directo del franquismo, José María Aznar.

En diciembre de 2010, cuando ocupaba aún su puesto como jefe de gobierno porteño, Macri ya había nombrado a Uribe “Huésped de Honor”. “Es una esperanza para todos los latinoamericanos, una ilusión en toda nuestra región, que necesita líderes sobresalientes”, dijo en aquella oportunidad.

” Las cartas están echadas y el nuevo presidente electo asumirá en pocos días. […] Resta saber si el movimiento peronista podrá contrarrestar esta ofensiva para recuperar el control del país desendeudado, con bajo índice de desempleo y de logros económicos y sociales históricos para los sectores más vulnerables, que dejará cuando se vaya el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner “

El periodista Joseph Contreras, de la Revista norteamericana Newsweek, señaló que Uribe a fines de los años 70, mientras se desempeñaba como Alcalde de Medellín, trabajó en los planes de vivienda financiados por Pablo Escobar: Medellín sin tugurios, Medellín Cívico, fueron, entre otros, los programas que hicieron de Escobar un “ciudadano ilustre y benefactor”. En la época de florecimiento de los cárteles de la droga, entre marzo de 1980 y agosto de 1982, Uribe fue Director de la Aviación Civil, cargo que le permitió conceder licencias para pilotos y permisos de construcción de pistas para los narcotraficantes. Su ayudante entonces era César Villegas que, más tarde, se comprobó estaba vinculado al Cartel de Cali.

La periodista Virginia Vallejo, amante del jefe del Cartel de Medellín, en una entrevista de la revista argentina Noticias, confesó: “Por Pablo (Escobar) pude saber que (Álvaro) Uribe le concedió docenas de licencias para disponer de pistas de aterrizaje. Me decía que sin la ayuda de ‘ese muchachito bendito’ estaría trayendo la pasta de coca a pie desde Bolivia”.

La nueva derecha latinoamericana tiene su norte en el Partido Popular español y en su representante, el ex presidente Aznar, quien supo adoctrinar a distintos líderes conservadores a través de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), aglutinando distintas ONGs latinoamericanas, otorgando líneas ideológicas, financiamiento y contactos con EEUU y Europa.

En una visita al gobierno de la ciudad en 2008, Aznar motivó a jefe porteño: “Nada es más gratificante que ser presidente de tu país”, le dijo. Macri le devolvió favores y lo declaró “Ciudadano Ilustre”. Esta relación sentimental tuvo su apogeo el año pasado, cuando se llevaron a cabo dos congresos de ONGs españolas en Buenos Aires. En ambos encuentros la FAES logró aglutinar a todo el enjambre de fundaciones conservadoras argentinas, bajando lineamientos políticos a favor del retorno de las políticas de libre mercado que campearon en los ’90. 

Las cartas están echadas y el nuevo presidente electo asumirá en pocos días. Tendrá cuatro años para llevar adelante sus políticas, bajo los preceptos que dictan los organismos financieros internacionales con sede principal en Washington. Resta saber si el movimiento peronista podrá contrarrestar esta ofensiva para recuperar el control del país desendeudado, con bajo índice de desempleo y de logros económicos y sociales históricos para los sectores más vulnerables, que dejará cuando se vaya el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.