El reino del revés: para Bolsonaro está mal condenar la homofobia

Las declaraciones sexistas y violentas contra la comunidad LGBTI en boca del presidente Jair Bolsonaro no dejan de sorprender entre brasileños y brasileñas. Esta vez, los dichos del mandatario apuntaron contra el mismísimo Supremo Tribunal Federal (STF) que reforzó las condenas contra la homofobia al equipararla penalmente con otros delitos de odio como el racismo. Bolsonaro no sólo criticó la medida sino que amenazó con nombrar un juez evangélico para que actúe como freno moral en el máximo tribunal.

Para el mandatario, la corte suprema de Brasil “sobrepasó sus funciones” al criminalizar la homofobia. En un desayuno con periodistas en Brasilia, Bolsonaro consideró que la decisión del Supremo de equiparar penalmente la homofobia al racismo podría perjudicar a los propios homosexuales.

«En el ámbito laboral, por ejemplo, un empleador se lo va a pensar dos veces antes de contratar a un gay, por temor de ser acusado de homofobia», declaró.

Bolsonaro, que fue elegido con un fuerte apoyo de las ultraconservadoras iglesias pentecostales, remarcó que el STF cometió una «completa equivocación», porque «entró en el ámbito del Legislativo».

El STF adoptó su decisión por 8 votos contra 3. Pero según Bolsonaro, si en la corte hubiese un ministro evangélico, hubiese «pedido vista» (tiempo para analizar el caso), dejando la votación en suspenso.

«Tiene que haber un equilibrio ahí. Eso no es mezclar política con religión», sostuvo el presidente.

El exmilitar ya había deslizado a fines de mayo la posibilidad de nombrar un evangélico en el STF, que va a tener dos cargos vacantes por jubilación antes del fin de su mandato en 2022.

El jueves pasado, el Supremo Tribunal concluyó que el Poder Legislativo fue omiso al no aprobar hasta ahora una ley que castigue penalmente la homofobia.

Brasil es uno de los países con más crímenes homofóbicos del mundo. Según la ONG Grupo Gay da Bahía (GGB), en 2017 hubo 387 asesinatos y 58 suicidios por «homotransfobia», un 30 por ciento más que en 2016.

Esto implica la muerte por suicidio o asesinato de una persona LGBTI (lesbianas, gays, bixesuales, travestis, transexuales, transgénero) cada 19 horas.      

«Todo prejuicio es violencia. Toda discriminación es causa de sufrimiento. Pero aprendí que algunos prejuicios causan más sufrimientos que otros, porque son heridas que castigan a la persona ya desde su hogar, aparta padres de hijos, hermanos, amigos, por la simple circunstancia de intentar vivir lo que se lleva como esencia y que no cumple con el disfraz socio-político determinante», justificó su voto a favor de la penalización de la homofobia la jueza Carmen Lúcia declaró.