El pueblo no quiere a las tropas

Haití

Pasaron 10 años y los haitianos siguen esperando que las tropas se retiren. Uruguay, que tiene allí un contingente que integra las supuestas fuerzas de estabilización, también cree que deberían irse, pero sostiene que la presencia militar extranjera es un mandato de Naciones Unidas. La situación del país empeoró. Un legislador apela a la postura del Parlasur.

Daniel Gatti – Telesur (Venezuela)

Hace exactamente diez años los primeros soldados de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas (Minustah) desembarcaban en Haití. Entre ellos un buen contingente de uruguayos, cercano al millar. Llegaban, dijeron entonces, por seis meses. En octubre pasado el presidente José Mujica prometió que los soldaditos orientales se irían pronto, en tres meses, si la situación en Haití no mejoraba.

La situación empeoró, pero allí están todavía los militares uruguayos. Moïse Jean Charles, uno de los líderes de la campaña que se lleva a cabo en Haití y en el exterior para lograr la partida inmediata de la Minustah, estuvo esta semana en Montevideo y charló con Brecha.

No es la primera vez que el senador Moïse Jean Charles visita Montevideo. La primera fue en octubre pasado (véase Brecha, 4-X-13), ocasión en la que se reunió con José Mujica. “Ya entonces había venido aquí para presentar las pruebas de lo mal que la ocupación ejercida por la Minustah le ha resultado a mi país. Le di argumentos y hechos, y el presidente se mostró receptivo”, recordó este martes en entrevista con Brecha. Mujica afirmó en esa oportunidad que “si fuera por él” Uruguay ya no tendría tropas en la isla del Caribe.

Prometió también que viajaría a Haití para “ver con sus propios ojos” la realidad del país y que consultaría los pasos a seguir con los otros socios en el Mercosur que allí tienen cascos azules, en especial con Brasil, que los comanda. El canciller Luis Almagro estuvo efectivamente en Puerto Príncipe. Y el canciller de Brasil, Luiz Alberto Figueiredo. Los dos coincidieron también en las Naciones Unidas, cuando el Consejo de Seguridad discutió la permanencia de los cascos azules en el país caribeño. En Haití, uno y otro se reunieron con Charles Martelly.

El presidente haitiano, que llegó al poder en 2011 de manera más que dudosa –se ubicó tercero en la primera vuelta de unas elecciones repletas de irregularidades, y fue reconocido como ganador después de que la embajada de Estados Unidos, país del cual Martelly tiene la nacionalidad, emitiera un comunicado en el que destacaba “la evidencia” de su victoria–, se comprometió entonces a iniciar el proceso de convocatoria a nuevas elecciones y formar un consejo electoral que las organice. Si eso no se hace, advirtieron uruguayos y brasileños, nos retiraremos. Y se dieron un plazo de tres meses para ver la evolución del país.

«El pueblo de Haití, que se supone sería el beneficiario de la presencia de la misión, no quiere esas tropas, como lo expresó varias veces su propio parlamento, y esa voluntad debería estar por encima de la de las Naciones Unidas»

Nada pasó: ni en Haití ni en el Mercosur. En Haití, Martelly siguió gobernando de la misma manera que antes, y pasando por encima de cualquier viso de legalidad; en el Mercosur, en tanto, no ha habido novedades en cuanto al retiro definitivo de las tropas. Uruguay ha sido el único país que las redujo (27 por ciento de sus 954 efectivos no fueron remplazados, según la cancillería), pero “está lejos de concretarse la promesa de Mujica de que si en tres meses no había una evolución positiva en Haití sus tropas se iban por completo. No sé por qué, si por las presiones que debe haber sufrido de parte del imperialismo estadounidense o por algún otro motivo, pero lo cierto es que capituló y no hizo lo que dijo que iba a hacer”, dice el legislador haitiano.

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El martes Jean Charles estuvo en la sede de la cancillería. Se reunió con el viceministro, Luis Porto, y con el director general de Asuntos Políticos, Ricardo González. “Porto fue muy claro: tiene plena conciencia de que las tropas de la Minustah son fuerzas de ocupación, y reconoció que en el origen de su presencia hay un reflejo neocolonial.” ¿Y por qué no se ordena su partida inmediata, entonces? “Porque dice que Uruguay está en Haití bajo mandato de las Naciones Unidas y que no puede actuar de manera unilateral, y también, como hace unos meses me dijo Mujica, que tiene que consultar a sus socios del Mercosur, por lo menos a Brasil.

Nosotros le dijimos que el pueblo de Haití, que se supone sería el beneficiario de la presencia de la misión, no quiere esas tropas, como lo expresó varias veces su propio parlamento, y esa voluntad debería estar por encima de la de las Naciones Unidas. Concordó, pero insistió en que Uruguay no puede actuar solo.” González se habría preocupado por “el día después”, por qué pasaría en Haití una vez que las tropas internacionales se fueran. “Nada, le dije yo”, cuenta Jean Charles. ¿Resumen de la reunión? “Un avance en términos de reconocimiento de la situación.” Pero nada concreto.

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El senador de izquierda confía en que los contactos con sus pares hagan avanzar un poco más las cosas. “Los parlamentos son como un mosaico en el que están representadas varias sensibilidades, y están menos sujetos a presiones de las grandes potencias, de Estados Unidos o Europa, por ejemplo, que los gobiernos. Por lo menos en principio”, afirmó a Brecha. “Creo que los legisladores tienen escasa idea de lo que sucede en Haití y de lo que ha hecho –o no ha hecho– la Minustah. Muchos piensan sinceramente que la misión fue a ayudar y que sin ella los haitianos nos estaríamos matando entre nosotros. Les vamos a mostrar que no es así y los vamos a convencer.”

La resolución tomada esta semana por la Comisión de Asuntos Internacionales, Interregionales y de Planeamiento Estratégico del Parlasur –el parlamento del Mercosur, que tiene sede en Montevideo, en el ex Parque Hotel– lo dejó “muy conforme”. El lunes pasado esa comisión aprobó una propuesta presentada por el representante argentino Claudio Lozano para retirar de inmediato las tropas de los países del Mercosur de la Minustah. Se basó fundamentalmente en el “agravamiento del proceso de inestabilidad político-institucional, social y económico en Haití” y en la continuidad de los “abusos y violaciones a los derechos humanos cometidos contra la población civil” en ese país. En julio, el pleno del organismo deberá discutirla. Jean Charles piensa que el Parlasur tiene un papel interesante en el andamiaje político del Mercosur. “Si el Parlasur termina respaldando esta moción será una resolución importante de un organismo político importante de un bloque como el Mercosur, que reúne a países importantes. Será difícil ignorarla”, cree.

 

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