El PT presentó la candidatura de Lula, ahora define el Tribunal Electoral

Tal como ya había anticipado el Partido de los Trabajadores (PT) inscribió en Brasilia la candidatura del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, preso en Curitiba, y ahora el Tribunal Superior Electoral deberá confirmar si la acepta o la declara inválida. Las encuestas señalan a Lula como el preferido para las próximas elecciones.

La presentación de la candidatura estuvo acompañada por una masiva movilización de militantes que apoyan al ex presidente, que marcharon hacia el TSE donde se hizo efectiva la postulación del líder brasileño a los comicios del próximo 7 de octubre.

El resto de los candidatos registrados para competir en la contienda electoral fueron el ultraderechista Jair Bolsonaro (PSL), líder en las encuestas sin Lula; el exgobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin (PSDB, centroderecha) y el exbanquero Henrique Meirelles (MDB, centroderecha), candidato del impopular presidente Michel Temer.

A sus 72 años, Lula es el favorito en las encuestas, con casi un tercio de las intenciones de voto, casi el doble que cualquiera de los otros candidatos.

Sin embargo, es muy probable que la postulación del expresidente (2003-2010) sea invalidada ya que, según juristas, la Ley de Ficha Limpia, promulgada bajo su gobierno, excluye de la carrera electoral a quienes hayan sido condenados en segunda instancia, como en su caso.

El TSE tiene hasta el 17 de septiembre, como plazo máximo, para decidir el futuro de Lula. La nueva presidenta del Tribunal, Rosa Weber, recordó que cualquier candidatura puede ser invalidada “de oficio”, aunque no sea cuestionada por el Ministerio Público o por algún partido o candidato.

Desde el PT insistieron con que Lula puede disputar las elecciones aunque sea rechazado por el TSE, “presentando recursos plausibles”, y recordaron que, en las municipales de 2016, 145 candidatos a alcalde hicieron campaña con sus registros invalidados.

Si la candidatura de Lula es efectivamente invalidada, el PT tendría entonces poco tiempo para hacer campaña por Haddad, con la incógnita de si lograría transferirle los votos.