El primer ministro de Haití denunció que quisieron matarlo

El primer ministro de Haití, Ariel Henry, denunció que el sábado pasado un grupo armado atentó contra su vida. El mandatario advirtió que buscaban asesinarlo durante el ataque organizado en la ciudad haitiana de Gonaives, que se desplegó a la salida de la misa en conmemoración del 218 aniversario de la independencia. El intento de magnicidio ocurrió a casi seis meses del asesinato de Jovenel Moise.

Bajo ráfagas de disparos, Henry y los oficiales tuvieron que salir precipitadamente de la ciudad donde se firmó la declaración de independencia de Haití, el 1 de enero de 1804.

En fotos transmitidas por su gabinete, se ve un impacto de bala en el parabrisas del vehículo blindado del primer ministro. 

A finales de diciembre, miembros de bandas armadas de Gonaïves, la tercera ciudad más grande de Haití, expresaron de forma violenta su oposición a la llegada del mandatario. “Yo sabía que yo corría ese riesgo”, confirmó Henry.

Al menos una persona murió y varias resultaron heridas durante el tiroteo. 

La persona, cuya identidad se desconoce, fue ultimada en medio del tiroteo entre miembros de una banda armada en el sector Raboto y las fuerzas de seguridad que protegían a Henry y a otros funcionarios. 


En el interior de la parroquia Saint Charles de Borome no había fieles, solo autoridades locales y la delegación del Gobierno. La ceremonia se celebró a pesar de las amenazas del grupo armado, que había advertido a Henry de que no se presentara en la ciudad.

El ministro de Justicia, Berto Dorcé, anunció la apertura de una investigación, y acciones públicas contra los autores y cómplices de los “actos de bandidaje”, que no quedarán impunes, según publicó en Twitter. 

Días antes, hombres armados habían disparado contra empleados que construían el stand oficial y uno de ellos salió gravemente herido. Además, el 17 de octubre, al cumplirse 216 años del asesinato del líderi ndependentista Jean Jacques Dessalines, Henry llegó a Pont Rouge en lacapital para depositar una ofrenda floral, pero tuvo que abandonar la zonaen medio de fuertes detonaciones de armas automáticas.

El país atraviesa por una grave crisis en prácticamente todos los órdenes, siendo uno de los difíciles de superar la operación de bandas fuertemente armadas que controlan parte de Puerto Príncipe y otras zonas del país.

La situación en el país más pobre del continente empeoró aún más tras el asesinato del presidente Jovenel Moise por un comando que entró sin resistencia a su residencia la madrugada del 7 de julio pasado.