En nueve años la pobreza extrema alcanzó a 62 millones de latinoamericanos

Tras casi diez años de disminución, la Cepal advirtió que la tasa de extrema pobreza en América Latina subió considerablemente en 2017, con cifras que ascienden hasta los 62 millones de personas en esta condición. Para combatirla, el organismo aconsejó a los gobiernos latinoamericanos “preservar el gasto social”, reforzar las políticas públicas de redistribución del ingreso y brindar mayor protección a los sectores más vulnerables.

En su Panorama Social 2018, la organización puntualizó que la tasa de pobreza general se mantuvo estable durante ese año, aunque el índice que mide la pobreza extrema llegó hasta el 10 por ciento, el número más alto desde 2008.

“En 2017, el número de personas viviendo en la pobreza llegó a 184 millones (30,2% de la población), de los cuales 62 millones se encontraban en la extrema pobreza (10,2% de la población, el porcentaje más alto desde 2008)”, detalló el informe de la Cepal, presentado hoy en Chile por Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva del organismo regional de las Naciones Unidas.

El estudio también destaca que la desigualdad de ingresos se redujo en la región desde principios de la década de 2000, aunque enciende “señales de alerta” ante el aumento de la pobreza extrema “en un contexto regional de bajo crecimiento económico”. «Aun cuando la región logró importantes avances entre la década pasada y mediados de la presente, desde 2015 se han registrado retrocesos, particularmente en materia de pobreza extrema», alertó Barcenas.

Los pronósticos para 2018 tampoco son alentadores. De acuerdo a la Cepal, el próximo informe arrojará una disminución de dos millones de pobres en la región, mientras que la tasa de pobreza extrema se mantendría estable, con un aumento de un millón.

El organismo detectó que los países con mayores reducciones en el período 2012-2017 fueron Chile, El Salvador y Republicana, impulsados por el aumento de los ingresos laborales en los hogares de menores recursos, además de las pensiones y transferencias a esas familias.

Por eso, propuso un plan de acción para combatir la pobreza extrema que tenga en cuenta medidas inclusivas. “En este escenario, es imperativo desarrollar y fortalecer las políticas públicas de protección social y las del ámbito del mercado de trabajo, abarcando medidas de inclusión social y laboral, así como políticas redistributivas en materia de ingresos”, enfatiza el documento.

En el mismo sentido, el organismo destacó también el rol del gasto social de los gobiernos latinoamericanos para la disminución de la desigualdad, al que consideró “fundamental”. El informe arrojó que los países de América Latina destinaron en promedio 894 dólares promedio, per cápita, a esta cuestión durante todo 2017.

Para la Cepal, las personas en situación de «pobreza extrema» son las que viven en hogares con ingresos per cápita inferiores al costo de una canasta básica de alimentos. Es decir, que ni siquiera destinando todo su ingreso a la compra de alimentos podrían satisfacer esa necesidad.