“El paro sigue”, los docentes chilenos rechazaron la propuesta de Piñera

Tras un mes de huelgas en reclamo de la falta de atención a la educación pública por parte del gobierno de Sebastián Piñera, más de 30 mil profesores chilenos rechazaron la oferta del Ejecutivo y aclararon que mantendrán las medidas de fuerza por tiempo indeterminado. El miércoles se movilizarán en Santiago docentes, estudiantes, trabajadores escolares y funcionarios del Estado vinculados a las políticas públicas de enseñanza.

En una votación en masa realizada durante todo el fin de semana por el gremio que los nuclea, el Colegio de Profesores, el 74% ratificó la opción de «no deponer la movilización», un 24% quiso aceptar parcialmente la oferta ministerial, deponer el paro y mandatar al directorio nacional a elaborar un plan de acción y solo 2% se inclinó por aceptar la respuesta del Ministerio de Educación.

El presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, aseguró a los periodistas que el rechazo a la propuesta «es una señal al Gobierno, de que es necesaria una respuesta, que tranquilice al profesorado de Chile». De acuerdo al gremio, el gobierno se negó a discutir el petirorio presentado al Ministerio de Educación, aquel que pide “mejores condiciones laborales para mejoras pedagógicas”.

La votación se produjo en medio de un clima tenso tras las declaraciones frontales del presidente Piñera y la ministra de Educación, Marcela Cubillos, que optaron por no dar ninguna señal de distensión y tacharon el paro de «ilegal» y «sin fundamentos».

La movilización de mañana, no obstante, tiene un importante respaldo ciudadano de acuerdo a la encuesta del Instituto Demoscópico Cadem divulgada ayer, que registra que 69% de los chilenos está de acuerdo con el paro y 56% considera que se justifica su continuidad, mientras la gestión del gobierno en educación cae 12 puntos en un mes, de 31% a 19%, ubicando este ámbito como el área de gestión peor evaluada del Ejecutivo.

Aguilar explicó que la propuesta del gobierno –la segunda desde que comenzó la huelga, el 3 de junio- no incluyó respuestas a tres de sus demandas que calificó como «temas sensibles» para los cerca de 80.000 maestros que se encuentran en paro. Estas exigencias se refieren a un bono para profesores de educación diferencial, que el gobierno se negó a pagar y que los profesores consideran como una «discriminación odiosa», según Aguilar.

También demandan la cancelación de una reforma al plan de estudios de secundaria anunciado por el gobierno y el pago de una deuda que para los docentes es «histórica» y que la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) contrajo con ellos cuando municipalizó la educación chilena en 1986 y reajustó el 90% del sueldo base de los profesores, lo cual nunca se hizo efectivo.

Aguilar destacó la amplia participación en la consulta ya que en su opinión más de 50 mil profesores de todo Chile lo hicieron por seguir la huelga «lo que demuestra una capacidad de organización de mis colegas a través del país».

La educación pública chilena es objeto desde hace más de una década de masivas protestas, que estallaron en 2006 con la llamada «Revolución de los Pingüinos», llamada así por el atuendo de chaqueta azul y camisa blanca de los escolares que pedían el fin de una ley que traspasó la administración de los colegios a los municipios, dictada a fines de la dictadura de Pinochet.

La mandataria socialista Michelle Bachelet (2014-2018) logró aprobar en su gobierno una reforma para poner fin a la selección de estudiantes y gradualmente al pago de los padres en colegios que reciben aportes del Estado. Asimismo, instauró la gratuidad en las universidades para los estudiantes con menos recursos.