El papa pone el dedo en la llaga del libre mercado

La condena al libre mercado, al capital, realizada por el papa Francisco en los últimos días ha sido celebrada y difundida por parte de sectores que sostienen esa postura desde hace rato. La gran diferencia no sólo es la sorpresa por escuchar esas declaraciones provenientes del Vaticano, sino la oportunidad política ante el peso que la figura del Pontífice tiene a nivel global. Impone así en la agenda internacional la obligación moral católica de construir un mundo más justo.

La condena al libre mercado, al capital, realizada por el papa Francisco en los últimos días ha sido celebrada y difundida por parte de sectores que sostienen esa postura desde hace rato. La gran diferencia no sólo es la sorpresa por escuchar esas declaraciones provenientes del Vaticano, sino la oportunidad política ante el peso que la figura del Pontífice tiene a nivel global. Impone así en la agenda internacional la obligación moral católica de construir un mundo más justo.