Las declaraciones del líder

Latinoamérica y el Mundo 

Ya se cumplieron dos años desde que Jorge Bergoglio se convirtió en el Papa Francisco, pero también en un líder mundial influyente en las disputas políticas mundiales. No fue ambiguo a la hora de dejar en claro que carga con la cruz de sus convicciones y sus declaraciones siempre generaron debates importantes. El último, sobre el narcotráfico y el fin de su mandato.  

Foto: Reuters

Eduardo Anguita- Miradas al Sur (Argentina) 

El viernes pasado se cumplieron los dos años de aquel momento que sacudió al mundo pero especialmente a los argentinos: la fumata blanca ponía a un Papa peronista en el Vaticano. Jorge Bergoglio, Francisco desde entonces, no deja de sorprender con sus acciones y sus declaraciones. A fines de febrero, sacudía una breve y lacónica frase sobre el estado del narcotráfico en la Argentina: “Estamos a tiempo de evitar la mexicanización”. Por supuesto, rápido de reflejos, el Papa se mostró ecuménico con el disgusto del presidente de ese país, Enrique Peña Nieto, cuya esposa, Angélica Rivera, es una estrella de las telenovelas de Televisa. Dicho sea de paso, la poderosa cadena televisiva “donó” una de las dos mansiones del matrimonio presidencial. El Papa peronista decidió, para celebrar sus dos años en la silla de Pedro, concederle una entrevista a la vaticanista de Televisa Valentina Alazraki. 

Entre las tantas cosas que Francisco le confió a la periodista mexicana hay una frase que no puede pasarse por alto: “Yo tengo la sensación de que mi Pontificado va a ser breve. Cuatro o cinco años. No sé, o dos, tres. Bueno dos ya pasaron. Es como una sensación un poco vaga”. La continuación resulta más excéntrica, en el sentido que parece más una frase para el confesionario o la sesión de psicoanálisis que para el jefe de una confesión religiosa de tanto peso como el catolicismo: “Es como una sensación un poco vaga. Le digo, capaz que no. Por ahí es como la psicología del que juega y entonces cree que va a perder para no desilusionarse después. Y, si gana, está contento ¿no? No sé qué es. Pero tengo la sensación de que el Señor me pone para una cosa breve, nomás y… Pero es una sensación. Por eso tengo siempre la posibilidad abierta, ¿no?”.

Algo raro pasa con el catolicismo, cuando los protestantes anglosajones, los cristianos ortodoxos rusos, los judíos y los musulmanes –otras cuatro vertientes del monoteísmo– tienen a sus jefes políticos y religiosos envueltos en conflictos bélicos de proporciones impredecibles en Ucrania, Siria e Irak, entre otros puntos calientes del planeta.

” ¿Se está quedando sin interlocutores de peso el diálogo interreligioso impulsado por Francisco para que la paz prospere en la Tierra? Algunos recuerdan cuando el Papa les sugirió a los legisladores católicos norteamericanos cuando Barack Obama –Premio Nobel de la Paz 2010– propuso al Congreso de su país bombardear Siria “

¿Se está quedando sin interlocutores de peso el diálogo interreligioso impulsado por Francisco para que la paz prospere en la Tierra? Algunos recuerdan cuando el Papa les sugirió a los legisladores católicos norteamericanos cuando Barack Obama –Premio Nobel de la Paz 2010– propuso al Congreso de su país bombardear Siria. Corría septiembre de 2013 y el Papa peronista llevaba apenas seis meses al frente del Estado Vaticano. No puede pasarse por alto el peso que tuvieron en aquella fumata blanca los votos de los cardenales de Estados Unidos. Menos aún los aplausos a Benjamín Netanyahu la semana pasada cuando el presidente de Israel fue a hacer campaña a Washington en contra del tratado que Obama impulsa sobre el plan nuclear iraní, una de las llaves para evitar las escaladas bélicas en la región. El Papa trabajó mucho para llegar este año a una gran convocatoria para hacer memoria sobre el genocidio armenio a un siglo de las tremendas matanzas del régimen de los Jóvenes Turcos. Como inicio de ese proceso criminal los historiadores fijan el 24 de abril de 1915, cuando se inició la deportación de armenios a Anatolia Suroriental. Se trataba de un falso extrañamiento, en realidad, los Jóvenes Turcos iniciaban el exterminio de no menos de un millón y medio de armenios. Faltan apenas 40 días para que las comunidades armenias de todo el mundo reclamen, una vez más, que el Estado de Turquía asuma esta historia, negada durante cien años. Francisco, en agosto de 2014, fijó una fecha anterior incluso –el 12 de abril próximo– para concelebrar con la Iglesia Armenia Católica una misa en memoria de esta tragedia. Los líderes políticos y religiosos europeos parecen más preocupados por las encuestas que muestran rebrotes de xenofobia y fallas en la seguridad en sus países que por acongojarse por las fechas que permiten reflexionar sobre los abismos existentes de cara a una nueva guerra mundial. 

Tal vez esta extensa entrevista sirva para llamar la atención a quienes toman decisiones en el Planeta. Pero el Papa no fue ambiguo a la hora de dejar en claro que carga con la cruz de sus convicciones y no con un compromiso de por vida con el oro y el bronce vaticanos: “Yo –dijo Bergoglio a la periodista de Televisa– no soy de la idea de poner un límite de edad, pero sí soy de la idea de lo que hizo Benedicto”. Más claro que el agua clara: Joseph Ratzinger, elegido Papa número 265 de la historia, fue el primero en renunciar al trono, Francisco, el número 266, lo muestra como una salida viable y no sólo una excepción. Aunque suene dramático, la idea del renunciamiento no puede ser asociada a la falta de logros ni a su vitalidad contagiosa. Parece, más bien, un rechazo violentamente pacífico del jefe de la Iglesia Católica a no respirar los aires bélicos del capitalismo financiero exacerbado que denuncia a cada rato.

La droga en el patio trasero

Mientras volvía de Filipinas, el Papa dijo que le gustaría entrar a Estados Unidos por la frontera mexicana. En la entrevista a Alazraki, emitida el viernes pasado, Francisco dijo: “Volviendo a la migración en esa frontera, es una zona de muchos problemas de narcotráfico, ¿no? Los Estados Unidos, me decían –no quiero tirar estadísticas que después me crean un problema diplomático– que están entre los primeros consumidores de droga en el mundo y que la principal frontera por la que entra la droga es la mexicana. Entonces ahí también se sufre, ¿no? Morelia, toda esa zona, es una zona de mucho sufrimiento donde también las organizaciones de traficantes de droga no se van con chiquitas, ¿no? Son mensajeros de muerte, sea por la droga, o sea por ‘limpiar” –entre comillas– a aquellos que se oponen a la droga. Los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, de alguna manera, están pidiendo no digo venganza, sino justicia, y que se los recuerde”.

La periodista mexicana le recordó la carta enviada en febrero a su amigo Gustavo Vera, legislador porteño y presidente de la Fundación La Alameda. La vaticanista de Televisa se refirió a Vera como “un chico” y Bergoglio le contestó con énfasis: “Este chico es un dirigente, amigo mío, que viene de las izquierdas, del trotskismo. Es un hombre que encontró a Jesús y trabaja por la justicia social y él me cuenta. Me contaba allí cómo habían logrado descubrir algunas redes de narcotráfico, y que habían cerrado también una cadena de prostíbulos. Él trabaja mucho en lo que es esclavización de personas, o sea fábricas esclavas, con migrantes donde le sacan el pasaporte y lo tienen de esclavo ahí, prostitución, drogadicción. Y entonces me dijo ‘bueno, no queremos no llegar a la mexicanización de Argentina’. Así me ponía, ¿no? Evidentemente es un término, permítaseme la palabra, ‘técnico’. No tiene nada que ver ya con la dignidad de México. Como cuando hablamos de la ‘balcanización’, ni los serbi
os, ni los macedonios, ni los croatas se nos enojan. Ya se habla de “balcanizar” algo y se usa técnicamente y los medios de comunicación lo han usado muchas veces, ¿no?”. 

” Aunque suene dramático, la idea del renunciamiento no puede ser asociada a la falta de logros ni a su vitalidad contagiosa. Parece, más bien, un rechazo violentamente pacífico del jefe de la Iglesia Católica a no respirar los aires bélicos del capitalismo financiero exacerbado que denuncia a cada rato “

Bergoglio logró hacer las fintas necesarias para bajarle el precio al enojo de Peña Nieto y de muchos mexicanos. Lo que todavía resuena es la polémica desatada en la Argentina sobre si acá hay más consumo y, además, producción. La cuestión no es semántica sino que incluye una disputa entre los curas villeros que tienen una fuerte adhesión a Bergoglio y las políticas oficiales que, por coincidencia, tienen al sacerdote Juan Carlos Molina al frente de la Secretaría de Prevención y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar). Tienen diferencias en sus visiones y en las maneras de abordar tanto la atención a los consumidores como el hacer frente a los grupos narcos. Pero, unos y otros están desbordados por una realidad que los supera: los sectores sociales más vulnerables requieren muchísimos más recursos y las fuerzas de seguridad muchas veces están de los dos lados del mostrador. El problema del narco en la Argentina quizá no tenga la dimensión que tiene en México y en varios países centroamericanos, pero eso no le resta gravedad más allá obviamente que producir clorhidrato de cocaína demasiado lejos de una plantación de coca parece ser como poner un molino harinero a miles de kilómetros de los trigales.

 

Políticos argentinos

Quizá vinculado a los chisporroteos sobre el tema del narco, pero además por otros factores que no son fáciles de conocer, llama la atención que Francisco haya tenido una frase ácida para referirse a “los políticos argentinos” con la periodista mexicana a dos años de haber llegado al Vaticano.

Para relativizar su correspondencia con Gustavo Vera, Francisco dijo que “su amigo le juraba y re-juraba que no lo iba a publicar” porque era correspondencia privada. Entonces, la periodista le preguntó “¿Y sigue siendo su amigo?”. La respuesta fue sin vueltas: “Y sí, sigue siendo mi amigo. Porque, además, lo hizo como diciendo ‘hasta el Papa está luchando contra la droga, ¿no?’. Es verdad que el hecho de tocar un tema tan delicado me puede traer consecuencias. Pero lo tengo que decir: a veces yo me he sentido usado por la política del país. Políticos argentinos que pedían audiencia…”.

Para suavizar semejante afirmación, el Papa peronista quiso suavizar: “Claro, los argentinos cuando vieron un Papa argentino se olvidaron de todos los que estaban a favor o en contra del Papa argentino. Y los argentinos que no somos humildes, somos muy engreídos… ¿Usted sabe cómo se suicida un argentino?” –la interpeló Francisco–. “No” –contestó la mexicana–. “¿No? –dijo el Papa–: ¡Se sube arriba de su ego, y de ahí se tira abajo!”.

 

Leer el artículo aquí