Una estrategia a fondo

Argentina

La decisión del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner de efectuar el pago al 92 por ciento de los bonistas que participaron del canje es una jugada fuerte, que pondrá al juez Thomas Griesa en un aprieto si embarga los fondos. Porque el magistrado tendrá dar explicación a esos acreedores. Se buscó romper el discurso de que el país no paga y la lógica financierista.

Los Andes

Redacción – Página 12 (Argentina)

Economistas heterodoxos consultados por Página/12 calificaron ayer como una jugada fuerte la decisión del Gobierno de pagar en Nueva York cerca de mil millones de dólares a bonistas que aceptaron las reestructuraciones de la deuda argentina. Afirmaron que la responsabilidad de que se desate un default queda ahora del lado del juez Griesa, quien puede embargar estos recursos a favor de los fondos buitre. Agregaron que la situación fortalece la postura del país ante la mirada del mundo, puesto que la prensa internacional no podrá argumentar que la Argentina no tiene voluntad de cumplir con sus compromisos financieros. La prioridad para una negociación con los buitres, aseguraron, debe concentrarse en la defensa del nivel de las reservas del Central y la sustentabilidad del endeudamiento externo en el mediano y largo plazo.

“El pago de ayer de la Argentina transparenta la irracionalidad de las decisiones que ha venido tomando Griesa. Si cumple con el embargo, el 93 por ciento de los acreedores no va a poder cobrar, lo que pone en el centro del debate un punto que estuvo bastante ausente. El juez deberá darle una buena explicación a esta mayoría de bonistas acerca de por qué no van a seguir recibiendo los pagos en tiempo y forma”, dijo a Página/12 Ricardo Aronskind, economista del Plan Fénix. La situación argentina, señaló, obliga a los ideólogos de las finanzas internacionales a replantearse cuál fue la lógica de las maniobras de Griesa y la necesidad de un cambio estructural del sistema financiero. “El punto es que irresponsablemente la Justicia norteamericana puede generar un fuerte conflicto para los que ya estaban cobrando la deuda. El malo de la película va a dejar de ser la Argentina. Se rompe con el discurso internacional de que el país no quiere hacerse cargo de sus pasivos”, aseguró.

“Se rompe con el discurso internacional de que el país no quiere hacerse cargo de sus pasivos”

El economista de la Sociedad Internacional para el Desarrollo, Mariano Kestelboim, precisó a este diario que la decisión del país de seguir pagando la deuda a través de Nueva York fue un golpe de impacto. “Ahora Argentina le pasa la pelota al juez Griesa. Cumple con sus compromisos y deja la responsabilidad en la Justicia de generar un default. Es un paso audaz, porque se arriesga a que los fondos sean embargados, pero se extreman las posiciones para lograr la mejor negociación posible”, afirmó. Agregó que “la situación de default no conviene ni a los acreedores ni al país, lo que hará que esta situación más temprano que tarde se destrabe. El punto es que los buitres quieren cobrar esta deuda”. Kestelboim indicó que, en el peor escenario, el pago a favor de los holdouts sería de alrededor de 15 mil millones de dólares, equivalente al 3 por ciento del Producto. “Es un monto importante, pero no generaría una hecatombe como la del 2001. La espalda financiera es otra. La deuda en dólares en manos privadas representa 10 por ciento del PBI, cuando era del 150 por ciento en 2004”, dijo. Aseguró que “los antecedentes de los buitres en otros países muestran que siempre aceptaron bonos en forma de pago e incluso Paul Singer mostró interés en esa opción. El dato no es menor. Permitiría un menor impacto en las reservas internacional”.

Matías De Lucchi, del Cefidar, mencionó ante Página/12 que el desenlace del caso contra los buitres es impredecible. “No existe claridad acerca de lo que puede pasar. Son puras especulaciones. Pero lo relevante es que es una situación que genera nuevas tensiones para conseguir dólares a tasas baratas y aliviar la tensión de la economía en el frente externo”, dijo. Aseguró que “el país hizo esfuerzos importantes a través del acuerdo de Repsol, del Ciadi y del Club de París para bajar el riesgo país y lograr captar divisas. La idea era mantener tasas de crecimiento razonables para defender los niveles de empleo. Lo paradójico es que estas iniciativas ahora se ven limitadas por la situación de los holdouts y la posibilidad de ingresar en un nuevo proceso de default”.

Jorge Aleman – Página 12 (Argentina)

Los esfuerzos del gobierno kirchnerista en su intento por mantener la soberanía quedarán para la historia como un testimonio singular del esfuerzo de un gobierno democrático por no perder el rumbo de su legado histórico de emancipación frente a los dispositivos de endeudamiento neoliberal. Algún día, la historia y sus sujetos hablarán de los intelectuales en los medios hegemónicos, advirtiendo siempre sobre el “espectro” populista mientras preparaban el camino de los centuriones y los lobos. A pesar del escepticismo que este panorama infunde, todavía se puede pensar que el presente es injusto, pero la historia es el lugar donde la verdad retorna. Por ello, aquellos sermoneadores de la ética en medios hegemónicos salpicados de sangre, aquellos expertos en economía cómplices de lo peor, que recuerdan siempre las “reformas estructurales inevitables”, aquellos custodios de la “racionalidad” que advierten día tras día sobre el demonio populista, aquellas izquierdas pseudo republicanas, pseudo socialistas de las “bellas almas” reunidas que gustan denunciar el carácter prosaico del mundo, que no piensen que la cosa va a ser tan fácil para ellos, porque son muchos los que han tejido una memoria común, que los recordarán en su traición.

* Psicoanalista y escritor. Consejero cultural en la Embajada de Argentina en España.

Alberto López Girondo – Tiempo Argentino (Argentina)

Los apoyos que recibió la Argentina en su disputa contra los fallos que favorecen la posición de los fondos buitre son inéditos en la historia de la civilización. Cierto que el avance de las instituciones supranacionales en las últimas décadas llevó a que múltiples organismos y foros debatan como nunca antes los temas que hoy aquejan al mundo, con mayor o menor efectividad según el caso.

 Antes, ese tipo de respaldos simplemente se daban solo para respuestas bélicas. También es cierto que la globalización, mal que les pese a tirios y troyanos, llegó para quedarse. Esto es, que el efecto mariposa –la certidumbre de que la más mínima variación en una condición cambia en forma impredecible a todo el sistema– no es apenas un concepto de la teoría del caos.

“Ellos son los dueños del mundo en términos económicos, nada menos. Del otro lado hay una pléyade de instituciones y países que intentan demostrar que el aleteo de una mariposa en un lugar puede provocar un Tsunami al otro lado del mundo”

Muchos de los que se inclinan por respaldar al gobierno en su agria controversia con los holdouts lo hacen por aquello de poner las barbas en remojo. Seguramente hay otros que lo harán por cálculo y hasta hay una mayoría que se suma por solidaridad política. Lo importante es que a la hora de salir a la cancha, el país sabe con qué cuenta.

La cuestión es que esta controversia se dirime en estrados por lo que se ve poco amigos de las multitudes y ante una corte que, celosa de su rol de control último de las autoridades electas, acaba de reprender al presidente Barack Obama porque, entienden, se extralimitó en sus funciones al designar a miembros de la Junta Nacional de Relaciones Laborales sin pasar por el Senado.

Argentina intent
a, al endurecer su gesto en este entuerto, forzar al cambio de reglas en las relaciones con las finanzas internacionales. Ellos son los dueños del mundo en términos económicos, nada menos. Del otro lado hay una pléyade de instituciones y países que intentan demostrar que el aleteo de una mariposa en un lugar puede provocar un Tsunami al otro lado del mundo. ¿Entenderán de lo que se trata en el tribunal neoyorquino?

Editorial – La República (Uruguay)

Lo que vive la nación Argentina bien puede servir de ejemplo de algo largamente esperado, la hora de dar marcha atrás a mucho de lo realizado por administraciones como la de Saúl Menem a fin de impulsar el tristemente célebre Consenso de Washington.

Sorprende (no a todos) el fallo de la Suprema Corte de Nueva York. Lo desquiciante es la aprobación de múltiples gobiernos, entre ellos el argentino, en ceder soberanía y posibilitar que conflictos de ese tipo quedaran bajo la férula de cortes extranjeras (una lindura de Martínez de Hoz). Hoy hablamos de los fondos buitre, pero no hace mucho una corte estadounidense echó por tierra lo litigado en Ecuador en contra de Chevron por incumplimiento de pago en las multas recibidas por contaminación en la Amazonia de ese país. En el caso comentado, la corte norteamericana se puso por encima de la ecuatoriana, favoreciendo a la transnacional en un conflicto ocurrido en Sudamérica.

Aceptar la economía casino por parte de la administración pública y dejar todo como estaba antes de asumir la máxima magistratura por parte de los gobiernos de izquierda, desemboca en este tipo de desatinos trágicos, cuando tenemos a una nación que se ve confrontada a unos cuantos buitres y al gobierno norteamericano, en total acuerdo con la especulación que asfixia a la economía mundial. Por más que Obama muestre un rostro empático, en ese país se gobierna de acuerdo a los intereses del uno por ciento.

He ahí el cóctel letal. El descomunal abuso de los especuladores respaldados por la fuerza punitiva norteamericana.

Es en días aciagos como estos cuando grupos como el G77 deben decir basta “y echarse a andar”. Pero todos estamos ciertos en algo incontrovertible: los discursos edulcorados no construyen realidades.

 

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