El momento del diálogo

Venezuela
Franco Vielma

Se abre otro capítulo en el país, la instancia de conversación entre el gobierno y la oposición. Girará en torno a la negociación y la confrontación. Por anticipado,el espacio no será fácil, pues para los patrocinantes del caos y el odio el diálogo es una calamidad y ya lo están eludiendo. Las acciones desestabilizadoras en el plano internacional y la influencia de la crisis.

Franco Vielma-Misión verdad (Venezuela)

Dirán los ortodoxos de la izquierda que debemos imitar los tiempos de la revolución de los Soviets y colocar a la MUD en un paredón pues con la derecha “no se dialoga”. Como si estos fueran aquellos tiempos. Dirán los reformistas que no sólo debemos dialogar, sino que la dirigencia chavista debe ser complaciente y “hábil” para entregar cuotas de poder a tajos y mantener “en calma” a quienes ya tienen demasiado poder y sufren una sed insaciable de él. Entre estas dos posturas extremas, inviables, yace la verdadera inteligencia política.

Para quienes quieren ver Venezuela arder y que son los únicos beneficiarios de la muerte y el desastre, tener que ir a diálogo es una tragedia. Chávez lo entendió así, aplicando una de las máximas de El arte de la guerra, frente a un país que podría presenciar de un momento a otro la confrontación abierta y cruenta provocada por los gendarmes del odio. “Someter al enemigo sin luchar es la suprema excelencia”.

Diálogo… ¿para qué?

Venezuela ha sido empujada progresivamente a una espiral violenta. La derecha ha sabido actuar como quien insistentemente molesta a una bestia en calma, urgando con una rama en el ojo del animal. Esperando el ansiado “estallido”, aupando la confrontación, intentando desatar una vorágine imparable de muertos y caos, la derecha ha acentuado de maneras asombrosas una secuencia de acciones de asedio profundo en tiempos de la presidencia de Nicolás Maduro, quizá como no lo hicieron en tiempos de Chávez. De ahí que el principal logro (pocas veces reconocido) de Maduro ha sido sostener la paz y la estabilidad en nuestro país, en tiempos de mayor fealdad en las circunstancias, de guarimbas, de coyuntura económica y de provocación total por quienes necesitan el caos para asaltar el poder.

Algo había en la mente de Chávez al probablemente suponer que partiría de este plano. Sabía quién era Maduro, conocía sus habilidades políticas, sabía de su talante. Muy probablemente suponía que lo que vendría, si partía, sería la arremetida más dura de la derecha por la cual el país podría cruzar el umbral del caos y el enfrentamiento. Si el propósito de Chávez era desarmar la guerra, el indicado para dirigir sería quien para él era el mejor facultado y experimentado para dialogar y actuar con afinado pulso político.

” He ahí la razón fundamental de esta nueva etapa de diálogo, propiciada por el presidente Maduro. Por anticipado, hay que contener a quienes azuzan y promueven un estado de destrucción de nuestros pactos de convivencia y principios elementales de paz. Tal espacio no será fácil, pues para los patrocinantes del caos y el odio el diálogo es una calamidad “

He ahí la razón fundamental de esta nueva etapa de diálogo, propiciada por el presidente Maduro. Por anticipado, hay que contener a quienes azuzan y promueven un estado de destrucción de nuestros pactos de convivencia y principios elementales de paz. Tal espacio no será fácil, pues para los patrocinantes del caos y el odio el diálogo es una calamidad y ya lo están eludiendo.

El diálogo en cuestiones prácticas

Hay aristas y cuestiones a reseñar en esta etapa de diálogo que se quiere propiciar. Hay particularidades a saber:

No hay alto al fuego: En Venezuela hay una guerra de baja intensidad y tiene lugar el enfrentamiento entre las fuerzas regulares y actores paramilitares. Estos últimos aplican modalidades de asesinato político selectivo, intentan intimidar a los sectores castrenses y promueven la consolidación de zonas controladas por el crimen organizado teledirigido políticamente. Actores armados se infiltran en comunidades como células que esperan activarse en situaciones de conmoción nacional y son, hoy, un atentado a la paz pública. Es por eso que las OLP se han focalizado en actuar contra este teatro de operaciones político camuflado como hampa organizada. Estos actores no tienen lugar en diálogo alguno, no hay alto al fuego.

Detener la guarimba: No hay que esperar el saldo lamentable de nuevas muertes por guarimbas para detenerlas. El horrendo precedente de 2014 de la violencia como instrumento político es la vulneración (por legitimación de hecho) de la paz. Llamar al diálogo luego de las guarimbas pierde sentido si es posible desarmar las guarimbas antes que ocurran. Si bien para parte de la derecha este podría ser un “plan político” inviable (por su alto costo, si Maduro no cae), otros sectores insisten en la vía violenta. José Vicente Rangel advirtió, haciendo alusión a debates internos en la MUD, que “la táctica de un sector de la MUD de estimular el calentamiento de la calle, que es parte del paquete de la versión golpista del revocatorio, está provocando serias discrepancias en el seno de la alianza”. Agregó que “en el análisis de esta situación hecho por el alto mando opositor se consideró, en primer término, que esa tendencia encarnaba una especie de renacer de la política de la salida que, como recuerda el país, desató la violencia en los primeros meses del año 2014, con saldo de víctimas y destrucción de instalaciones públicas”. Encarrilar a varios actores de la derecha al diálogo implica propiciar una fractura en la MUD aislando a quienes insisten en planes violentos.

Defender la Constitución y las instituciones: Las aristas de mayor peso tendrán lugar de activarse en este nuevo espacio de diálogo. La derecha asumirá en primer plano negociar la realización de referéndum revocatorio este año y la liberación de lo que ellos llaman “presos políticos”, que en realidad son políticos presos. La postura del chavismo será diametralmente opuesta: sólo el CNE acorde a sus reglamentos determinará los lapsos de realización o no del referéndum revocatorio durante este año. Sólo nuestro sistema de justicia determinará o no la continuidad de las sentencias firmes y penas que hoy pagan ciertos actores políticos por sus crímenes. Tales cuestiones no son baratijas a negociar. El diálogo podría verse trancado de entrada. La derecha entiende que el diálogo puede ser un instrumento para lograr estas demandas, pero lo hacen conscientes de que tener éxito es otra cosa. Para eso tendrán que estar donde Maduro quiere que estén, en el diálogo, en su terreno.

” No hay que esperar el saldo lamentable de nuevas muertes por guarimbas para detenerlas. El horrendo precedente de 2014 de la violencia como instrumento político es la vulneración (por legitimación de hecho) de la paz. Llamar al diálogo luego de las guarimbas pierde sentido si es posible desarmar las guarimbas “

Hablar de la crisis: En la coyuntura económica venezolana reside todo el capital político de la MUD. Su base es el descontento. Hablar de cara al país sobre estas cuestiones desnudará posturas sobre los roles que estos actores han fijado frente a la situación. Es precisamente el chavismo el que ha tomado posturas más coherentes frente a ese cúmulo de demandas nacionales. Concentrándose en los temas económicos muy rigurosamente especialmente desde este año, el chavismo tiene mucho terreno ganado en la construcción de diálogos y acuerdos con los sectores económicos, se ha enfocado en resultados, ha actuado en favor de una restitución elemental del equilibrio y ha propiciado espacios para l
a generación de soluciones, distanciándose de la retórica del descontento, de la demagogia de “la última cola”, del mesianismo y del “quítate tú pa ponerme yo” que ha caracterizado a la derecha venezolana. La derecha tiene como prioridad el desplazamiento político del ejecutivo y ser beneficiarios de él. El chavismo tiene como prioridad construir gobernabilidad y estabilidad económica para continuar. Siendo “la solución de la crisis” la demanda poblacional de mayor peso, la agenda prioritaria es la económica y eso implica que la población mayoritariamente apueste a ella en detrimento de una agenda de desplazamiento político que complique la coyuntura nacional.

La cuestión internacional: La derecha sufrió una monumental derrota en la OEA al aupar la aplicación de la Carta Democrática y en lugar de eso obtener una resolución que los obliga a sentarse al diálogo, acto que ya venía propiciándose por interlocución de Unasur y los ex presidentes Fernández, Zapatero y Torrijos, por solicitud del mismo presidente Maduro. La OEA terminó legitimando la acción política del chavismo. Luego de la primera reunión exploratoria en República Dominicana, la MUD se vio desarticulada, ciertos actores políticos desconocían de esa reunión, otros impusieron condiciones previas a la posibilidad de diálogo y otros actores negaron esa vía de plano. Con el revés en la OEA, para la derecha ahora será menos elegante patear la mesa. Armaron un escándalo de proporciones internacionales que ahora les obliga a ir a una mesa, teniendo entre sus miembros factores de poder que no quieren en absoluto asumir ese escenario. Esto fragmentará más todavía las posiciones internas en la MUD, de cara a un mundo que observa, por solicitud de ellos mismos. El pasado lunes 6 se tenía previsto otro encuentro en República Dominicana, pero fue suspendido a solicitud de la MUD dados sus conflictos internos y en espera de respuestas del CNE para la publicación de un cronograma del revocatorio. Pelotean la mesa, condicionándola a los designios del CNE.

¿El tiempo de Dios es perfecto? Depende: La derecha venezolana juega a irse por los recovecos. Por un lado intentan relanzar la estrategia en el frente externo, con Ramos Allup y Almagro solicitando nuevamente la aplicación de la Carta Democrática Interamericana de la OEA. Suspenden reunión con Unasur, condicionándola a las decisiones del CNE para la determinación de aplicabilidad o no del referéndum revocatorio este año. Dilatan por un lado para presionar por otro. Se van por los costados, sometidos a presiones de diversa índole para no sentarse al diálogo e insistir en otras formas de presión al chavismo. En estas cuestiones el factor tiempo es crucial y como sucede en un tablero de ajedrez, cada pieza se mueve acorde a una movida anterior. El tiempo en política no es una cuestión de reloj, es cuestión de oportunidad. En lugar de preguntarnos si aquí aplica la popular frase del tiempo de Dios, mejor asumamos como cierta una popular frase llanera, que sirve mejor para explicar la situación: “El que toca y canta, tiene ventaja en el contrapunteo”, o dicho de otra manera, las instituciones venezolanas siguen inamovibles a presiones espurias que vienen de quienes quieren asaltar el poder, sin diálogo, sin interlocución, no hay reconocimiento más allá del que ya tienen. Si acuden a los atajos, recibirán desgaste. Si se equivocan, la jugada se tranca. Si lanzan un golpe, mejor que no se les ocurra por el bien del país y de ellos mismos.

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