El ministro de Salud brasileño desafía a Bolsonaro y pide un «discurso único» frente al coronavirus

Luego de que el presidente brasileño Jair Bolsonaro intentara echarlo del Ministerio de Salud sin éxito -debido al rechazo social y de los militares-, Luiz Henrique Mandetta brindó una entrevista en la que confrontó directamente con el mandatario y le reclamó que haya un «único discurso» del Gobierno para combatir el coronavirus

Mandetta afirmó que la población no sabe si debe escucharlo a él o a Bolsonaro, quien rechaza las cuarentenas que dispusieron varios estados y municipios. El ministro, médico de profesión, es partidario de mantener las medidas de aislamiento social para contener la expansión de la pandemia, que en Brasil ha dejado hasta ahora 1.223 muertos y 22.169 contagios.

«Espero que esta validación de los diferentes modelos para hacer frente a esta situación pueda ser común y que podamos tener un discurso único y unificado», afirmó Mandetta en una entrevista a la red Globo divulgada en la noche del domingo.

Bolsonaro ha desafiado las recomendaciones de las autoridades sanitarias varias veces con paseos esporádicos por Brasilia, en los que no se privó de estrechar manos y abrazar a algunos de sus simpatizantes. Incluso el mandatario de ultraderecha sostuvo en varias ocasiones que el Covid-19 es apenas una «gripecita» y llamó en cadena nacional a que los brasileños a que vuelvan a sus puestos de trabajo porque el desempleo también provoca «muertes».

Mandetta consideró que ese doble discurso del Gobierno confunde al brasileño porque «no sabe si escuchar al ministro de Salud» o «si escuchar al presidente». Agregó que la gente se pregunta si “el ministro está en contra del presidente». “No hay nadie contra ni a favor de nada», intentó matizar pues «el enemigo» común es el nuevo coronavirus.

En la entrevista en Globo, Mandetta volvió a defender el confinamiento temporal de toda la población para que no se propague el coronavirus. «Cuando uno ve personas entrando en una panadería, entrando en el supermercado y haciendo fila una detrás de la otra, pegadas, personas haciendo un pícnic en un parque, eso es claramente una cosa equivocada», denunció.

Justamente el jueves pasado, Bolsonaro visitó una panadería en Brasilia y se fotografió con los vendedores del establecimiento y algunos seguidores. Un día después, el mandatario se dirigió con un nutrida comitiva al acomodado barrio de Sudoeste, en Brasilia, donde escuchó tantos aplausos como cacerolazos de vecinos recluidos en casa por la cuarentena.

El ministro de Salud también adelantó que se prevé que en «los meses de mayo y junio» llegará el pico de la pandemia en Brasil. Ese pronóstico también choca con dichos de Bolsonaro, quien en una videoconferencia con líderes religiosos con motivo de la Pascua manifestó que «parece que la cuestión del virus está comenzando a irse».

Las divergencias entre Bolsonaro y Mandetta se han intensificado desde que la pandemia llegó a Brasil y el jefe de Estado dejó trascender su intención de que el ministro abandone su cargo. Esto no se concretó, luego de que algunos medios publicaran que ya era un hecho, debido al rechazo social a la medida -Mandetta cuenta con un 75 por ciento de aprobación según encuestas- y a la postura del ala militar del gobierno de Bolsonaro, encabezada por el vicepresidente Hamilton Mourao.