El gobierno ecuatoriano detuvo a un supuesto colaborador de Assange

Mientras Julian Assange está encerrado en una cárcel de Londres desde ayer al mediodía, el gobierno ecuatoriano confirmó que detuvo anoche a un colaborador del fundador de Wikileaks. Sin identificar al detenido ni revelar su nacionalidad, la ministra del Interior María Paula Romo aseguró que se trata de «una persona muy cercana» a Assange que intentaba viajar hacia Japón.

De acuerdo a la funcionaria ecuatoriana, está acusado por haber colaborado en tareas de desestabilización contra el gobierno de Lenín Moreno. También señaló que esta persona tendría alguna relación con el excanciller Ricardo Patiño, quien otorgó el asilo diplomático a Assange en 2012, cuando el australiano se refugió en la sede de la Embajada de Ecuador en Londres, donde ayer fue detenido por la policía británica.

«Desde hace varios años vive en Ecuador uno de los miembros clave de esta organización de WikiLeaks y persona cercana al señor Julian Assange. Tenemos evidencia suficiente de que ha estado colaborando con los intentos de desestabilización en contra del gobierno», puntualizó Romo.

Los medios locales indicaron que se trata de Ola Bini, un sueco dedicado al desarrollo de tecnología vinculada a seguridad, privacidad y criptografía.

La ministra también señaló a dos hackers rusos que viven en Ecuador y que están vinculados con «ataques sistemáticos» al gobierno ecuatoriano, sin que las autoridades hayan confirmado si son aliados de WikiLeaks. «Tenemos que ser muy cautelosos» con las investigaciones, añadió Romo que dejó en claro que su gobierno no va a «permitir que Ecuador se convierta en un centro de piratería continental».

La funcionaria presentó su denuncia a la prensa después de la detención del australiano, a quien Moreno le había revocado poco antes la nacionalidad ecuatoriana y el asilo diplomático. Assange ha pasado su primera noche en la prisión británica de Belmarsh, en el sureste de Londres, a la espera de que comience en las próximas semanas el proceso para extraditarlo a Estados Unidos, donde teme que pueda ser condenado a décadas de prisión.

Washington reclama al hácker australiano por cargos que suponen una pena máxima de cinco años, pero el equipo de Assange piensa que el Departamento de Justicia estadounidense podría agregar nuevas acusaciones en el futuro, según expresó el director de su portal WikiLeaks, Kristinn Hrafnsson. Hrafnsson considera que los cargos «relativamente pequeños» por los que Estados Unidos reclama a Assange pueden facilitar que la Justicia británica dé su visto bueno a su extradición.

En la petición que ha tramitado EEUU se acusa al experto informático de «conspiración para infiltrarse en ordenadores» gubernamentales a fin de obtener información clasificada. El director de WikiLeaks sostiene, sin embargo, que podrían añadirse cargos relacionados con el espionaje que supondrían décadas de prisión o incluso la pena de muerte.

Assange afronta además una pena de hasta 12 meses de cárcel en el Reino Unido por haber violado las condiciones de su libertad condicional en 2012.