El gobierno colombiano anunció el asesinato de “Uriel”, el líder del ELN

El presidente de Colombia, Iván Duque, informó que “Uriel”, un “criminal peligroso” y “una de las figuras más visibles” de la organización Ejército de Liberación Nacional (ELN), fue abatido el domingo durante un operativo del Ejército. “Ha caído una de las figuras más visibles de esa organización terrorista, un delincuente que usaba las redes para hacer apología del delito”, celebró el mandatario.

Uriel -que también usaba el alias Pedro, se llamaba realmente Andrés Felipe Vanegas y tenía 41 años. La operación contra el jefe guerrillero, ejecutada el domingo por el Ejército, la Policía y la Armada Nacional en el municipio de Nóvita (Chocó), ocurrió en un campamento en el que había dos menores que, según el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, siguen en poder del ELN.

“Para hacer efectiva esa orden de captura se ordenó el allanamiento de una vivienda de Barronato en Nóvita, Chocó; en el marco de esa diligencia se presenta un enfrentamiento donde resulta muerto el señor alias Uriel”, detalló el procurador Francisco Barbosa.

La muerte de Vanegas es el mayor golpe propinado a la última guerrilla reconocida en el país bajo el mandato de Duque, en el poder desde 2018. 

Vanegas era la cabeza visible del Frente de Guerra Occidental del ELN y en el país era conocido por sus constantes apariciones en redes sociales en las que se autodenominaba la “voz editorial” de ese grupo, porque solía opinar constantemente sobre asuntos políticos y negociaciones de paz.

El fracaso del intento de paz con el ELN

Reconocida como la última guerrilla del país tras el acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el ELN cuenta con unos 2.300 combatientes en el país y una extensa red de apoyo urbana. La organización rebelde opera en el 12% de los 1.100 municipios colombianos, según investigaciones independientes.

Las autoridades señalaban a “Uriel” como el principal impulsor de la doctrina del ELN y lo relacionaban con la promoción de paros armados y acciones de “terrorismo cibernético” e intimidación de la población civil. También, lo creían responsable de la formación de células urbanas del ELN y de la dirección de acciones terroristas con artefactos explosivos.

Duque lo acusó de ser uno de los organizadores del atentado con coche bomba realizado en enero de 2019 contra una escuela de cadetes de policía en Bogotá, que dejó 22 muertos y motivó al mandatario a congelar el diálogo de paz con esa organización que había iniciado su antecesor, Juan Manuel Santos.

El cese de los secuestros y de toda “actividad criminal” es una de las condiciones impuestas por el gobierno colombiano para volver a sentarse en la mesa de conversaciones con la insurgencia. 

El Chocó, donde opera, es el epicentro de una disputa territorial entre el ELN y el Clan del Golfo, la mayor banda narcotraficante del país que surgió a partir de paramilitares de ultraderecha desmovilizados en 2006.

También es uno de los puntos estratégicos de salida de cargamentos de cocaína que parten del Pacífico colombiano hacia Centroamérica y Estados Unidos. Así como un enclave de minería ilegal de oro, cuyos réditos, según la fiscalía, superan los del narcotráfico. 

En contexto

La ofensiva ocurre en medio de una de las mayores olas de violencia registradas en Colombia desde la firma de la paz con las FARC, que se traduce en al menos 69 masacres registradas en lo que va del año por el observatorio independiente Indepaz.

El país se encuentra inmerso en un conflicto de casi seis décadas que deja más de nueve millones de víctimas, en su mayoría desplazados.