Sobre el fin de las ideologías

Ecuador

Los opositores al gobierno de Rafael Correa pregonan, al igual que Francis Fukuyama, que las ideologías ya no son necesarias. Lo hacen más que nada para justificar sus alianzas contra natura. Por eso no resulta sorprendente que retomen a este autor que situaba a la economía del libre mercado por sobre la fuerza política y que veía en el liberalismo la única opción viable para el Estado.

Rafael Correa- Foto: laradiodelsur.com

Fernando Falconí Calles- El Telégrafo (Ecuador

Francis Fukuyama publicó, en 1992, el libro titulado El fin de la historia y el último hombre. En esta obra -que salió a la luz luego de la caída del Muro de Berlín- defiende la teoría de que la historia humana, entendida como lucha de ideologías, había terminado.

Según el autor, el mundo iniciaba una nueva época que tenía como eje central la política y la economía de libre mercado; por tanto, la única opción viable era el liberalismo democrático y el pensamiento único: las ideologías ya no eran necesarias, porque habían sido sustituidas por la economía. Es vital, sostenía, una apertura internacional (globalización) que le dé competitividad al mercado interno. Además, el Estado debe jugar un papel mínimo en la economía, permitiendo que el capital privado se mueva con la mayor libertad posible. En definitiva, el neoliberalismo en estado puro.

El término globalización se apoderó de los espacios mediáticos y del ámbito académico, pasando a ser sinónimo de progreso, de triunfo del capital sobre el ‘anticuado comunismo’ que agonizaba. La globalización traería desarrollo y prosperidad para todo el planeta. La historia había terminado (mejor dicho, el socialismo había terminado) y el vocablo que lo expresaba -con cierta dosis de arrogancia- era: globalización.

Según la visión del autor, las políticas neoliberales traerían paz y felicidad. Hoy, 23 años después, la realidad nos muestra algo totalmente diferente: el capitalismo creció a costa de generar más pobreza. La riqueza se reparte en forma cada vez más desigual. Las guerras no han desaparecido; al contrario, proliferan por todos lados porque son el mejor negocio para los ‘globalizadores’. No cabe duda de que la trilogía militar-industrial-financiera define actualmente la política del imperio decadente y sus aliados.

” En Ecuador, algunos ‘políticos’ despistados han retomado el anacrónico discurso del señor Fukuyama y hablan -con sus acciones- del fin de las ideologías, seguramente para justificar sus alianzas contra natura. Están equivocados, señores opositores, del medio a la mitad. El pueblo ecuatoriano seguirá escribiendo hermosas páginas en el empeño -irreversible-  de construir la Patria Nueva “

Después de observar los desastres producidos por la ausencia del Estado en la dinámica política, social y económica de muchos países que aplicaron las recetas impuestas por organismos financieros transnacionales, muchos se preguntan: ¿en qué lugar se extraviaron la paz y la felicidad prometidas? Las políticas neoliberales trajeron y traen miseria, exclusión, migración, sufrimiento.

En Ecuador, algunos ‘políticos’ despistados han retomado el anacrónico discurso del señor Fukuyama y hablan -con sus acciones- del fin de las ideologías, seguramente para justificar sus alianzas contra natura. Están equivocados, señores opositores, del medio a la mitad. El pueblo ecuatoriano seguirá escribiendo hermosas páginas en el empeño -irreversible-  de construir la Patria Nueva. El pasado neoliberal, la corrupta e incapaz partidocracia, el feriado bancario, la injusticia, la inequidad, la exclusión, la insalubridad, el analfabetismo, los paquetazos anuales… ¡no volverán!

La historia sigue su marcha y el pueblo ecuatoriano continuará en su caminar hacia el Buen Vivir. Las mayorías están construyendo el amplio sendero que nos llevará hacia la patria altiva, soberana, solidaria, exitosa.

Los ‘Fukuyamas’ criollos no se dan cuenta (no es novedad) de que su discurso fue desmentido categóricamente por la realidad. (O)

 

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