El ex presidente Alan Garcia se entregó a la Justicia peruana tras el revés con Uruguay

A horas de que la embajada uruguaya en Lima le negara el asilo diplomático, el ex presidente peruano Alan García dejó de eludir a la Justicia y aseguró que se pondrá “a disposición de todas las investigaciones” de la Fiscalía de lavado de activos que lo acusa por corrupción.

Si bien insistió en que no es culpable por los actos de corrupción con la constructora brasileña Odebrecht, indicó a través de su secretario que estará en su domicilio de Miraflores y que espera que las versiones sobre una presunta “detención arbitraria” sean falsas. García está siendo juzgado por supuestos sobornos pagados por la empresa brasileña para obtener un contrato para la construcción del metro de Lima durante su segundo mandato.

“Declaro que solicité el asilo previsto en la Constitución ante la inminencia de una orden de detención, pero cumplido ese paso estaré en mi domicilio a disposición de todas las investigaciones”, aclaró García en la carta leída a periodistas por su secretario, Ricardo Pineda. El exgobernante rechazó, además, que exista alguna “prueba o depósito” que lo vincule “a ningún hecho delictivo”.

García permaneció durante 16 días en la embajada uruguaya, donde solicitó asilo “ante la inminencia de una orden de detención” por supuestos sobornos pagados por la empresa brasileña. El pedido fue rechazado por el gobierno de Uruguay tras revisar la documentación entregada por Lima y por el solicitante.

El propio presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, fue quien informó la negativa del asilo. “No hay persecución política”, dijo al referirse al caso de García. “En Perú funcionan autónomamente y libremente los tres poderes del Estado, y es precisamente el Poder Judicial el que está llevando a cabo las investigaciones de eventuales delitos económicos. Por estas consideraciones, estrictamente jurídicas y legales, no concedemos el asilo al señor Alan García”, aclaró.