El bufón del norte

México
Especial

El mismo día que el presidente Enrique Peña Nieto recibía en Estados Unidos el galardón al “Estadista 2016, su país registraba la devaluación más importante de los últimos años. En esa semana también había presentado un severo recorte al gasto público con escasas perspectivas de crecimiento por el alto nivel de endeudamiento en el que sumió al país. El montaje del priista.

Jenaro Villamil- Proceso (México)

El mismo día en que la moneda mexicana, el peso, rebasó la frontera de las 20 unidades por dólar, el primer mandatario Enrique Peña Nieto fue galardonado en Nueva York por la Asociación Política Exterior (FPA, por sus siglas en inglés) con el premio “Estadista 2016”.

A tres semanas de que recibió en Los Pinos, el 28 de agosto pasado, al candidato republicano Donald Trump con protocolo de jefe de Estado y que el histrión inmobiliario reiteró la amenaza de que va a construir un muro fronterizo y endurecerá las relaciones comerciales y migratorias con México, Peña Nieto fue galardonado por ser un jefe de Estado “que trabaja en el mejoramiento de relaciones internacionales responsables”.

¿Fue responsable servir de plataforma para que Trump repuntara en la contienda presidencial estadunidense? ¿Fue responsable que el gobierno mexicano interviniera de esa manera torpe en la contienda interna de Estados Unidos? ¿Fue responsable ser el patiño de un político que ha prometido revisar el TLCAN y adoptar medidas proteccionistas? Esas preguntas no fueron respondidas por los promotores de este galardón.

El mismo día en que Peña Nieto pidió al Consejo General de la ONU que no le “dé la espalda” a los migrantes y exhortó a “superar visiones que criminalizan el fenómeno e impulsar políticas globales que impacten positivamente en la vida” de los indocumentados, en la ceremonia para premiarlo como Estadista del Año no hubo uno solo de los migrantes mexicanos que viven en Nueva York, que pasan por múltiples carencias y que no han recibido ayuda del consulado.

A la ceremonia “en familia” del galardón asistieron, principalmente, los funcionarios del gobierno de Peña Nieto, como la secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu; el nuevo secretario de Hacienda, José Antonio Meade; su amigo, el cónsul mexicano Diego Gómez Pickering y, entre las escasas personalidades de la vida neoyorquina, estaba el gobernador de Nueva York, Andrew Mark Cuomo.

” La misma semana en que el gobierno de Peña Nieto presentó ante el Congreso mexicano un Paquete Económico de 2017 con un severo recorte al gasto público, con escasas perspectivas de crecimiento, con unas finanzas públicas desfondadas por el alto nivel de endeudamiento, el mandatario mexicano fue reconocido como Estadista del Año “

La misma semana en que el gobierno de Peña Nieto presentó ante el Congreso mexicano un Paquete Económico de 2017 con un severo recorte al gasto público, con escasas perspectivas de crecimiento, con unas finanzas públicas desfondadas por el alto nivel de endeudamiento, el mandatario mexicano fue reconocido como Estadista del Año.

En la misma ceremonia no estuvieron inversionistas, banqueros ni estrategas de alto nivel que antes habían alabado el Mexican moment y las 11 reformas estructurales del peñismo, pero que ahora le dan la espalda.

En otras palabras, el premio entregado en el marco del Foro de Liderazgo Mundial sólo contrastó la crítica situación del gobierno de Peña Nieto, el presidente mexicano que ha llegado a los más bajos niveles de desaprobación en la historia del priismo.

Adela Navarro Bello- Sin Embargo (México) 

El estadista del año 2016, es el de la devaluación. De manera paulatina pero sistemática, durante los cuatro años de Gobierno de Enrique Peña Nieto que están por cumplirse, el peso ha perdido valor por un 55.91 por ciento de acuerdo a datos del Banco de México.

Comparado con los últimos cuatro Presidentes de la República, fuera de Ernesto Zedillo Ponce de León, cuyo sexenio registró una devaluación de 175.51 por ciento, de acuerdo al propio mandatario por los errores de la anterior administración, en México no se había detectado una devaluación como la peñista.

En el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, del 2 de diciembre de 1988 al 30 de noviembre de 1994, también con datos del Banco de México, se tiene en cuenta una devaluación del 16.27 por ciento. Vicente Fox Quesada recibió el tipo cambiario del peso frente al dólar en 9.41 por 1, para entregarlo en 10.97 por 1, lo que indica una devaluación de la moneda de 16.57 por ciento. Mientras con Felipe Calderón Hinojosa, para el 4 de diciembre de 2006 el Banco de México registró un tipo cambiario de 10.95 pesos por dólar, y de 12.95 para el 30 de noviembre de 2012, dando un resultado de una pérdida del valor del peso frente al billete verde de 17.99.

Entonces el día que México amaneció con una “depreciación histórica” de su moneda, el 19 de septiembre cuando cruzó la barrera de los 20 pesos para ubicarse en 20.10 por 1 dólar, ese mismo día, Peña Nieto tuvo el tino de recibir en los Estados Unidos, el reconocimiento al “Estadista 2016”.

” Comparado con los últimos cuatro Presidentes de la República, fuera de Ernesto Zedillo Ponce de León, cuyo sexenio registró una devaluación de 175.51 por ciento, de acuerdo al propio mandatario por los errores de la anterior administración, en México no se había detectado una devaluación como la peñista “

Aunque ciertamente la definición más puntual de estadista, es aquel que se dedica a asuntos de estado, especialista en la dirección de un estado, u hombre de Estado, un premio para el Presidente con la más baja aprobación popular en el País en la historia contemporánea, puede interpretarse como una broma de mal gusto.

El contexto en el cual se desarrolla la vida de México en la actualidad no está para premiar al Jefe del Ejecutivo Federal. Con un déficit en la balanza comercial que ronda los mil 827 millones de dólares, una inflación que en septiembre incrementó 2.7 por ciento, un presupuesto federal que ha sido reducido en obra, programas preventivos y sociales, e incrementado en prestaciones, los ejecutados productos de la inseguridad contabilizados en más de 78 mil en 45 meses, la baja en las calificaciones internacionales, los incrementos a los servicios como la energía eléctrica y a los combustibles, el aumento de la pobreza, y el grito de una sociedad organizada en el #RenunciaYa, así como los múltiples casos de corrupción, favortismos y conflictos de intereses, registrados en lo que va del sexenio, no son, de hecho, el mejor ambiente, ni el propicio para reconocer en el extranjero a quien se vilipendia en territorio nacional.

Ciertamente el premio de estadista 2016, parece más un asunto de mercadotecnia política que de reconocimiento a las capacidades de un mandatario para llevar a su país al desarrollo y la oportunidad para todos.

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