El encierro y la violencia machista, la otra cifra que sube en América Latina

Mientras algunos países de la región están atentos a cómo sube o se achata la curva de contagios por el coronavirus, muchas mujeres están viviendo un calvario: encerradas en sus casas por las medidas de distanciamiento social con sus agresores. La Organización de Naciones Unidas ya hizo un llamado a protegerlas y algunos gobiernos de la región tomaron acciones concretas para garantizar su salud a pesar de la cuarentena. 

El confinamiento trajo consigo una notoria reducción de las denuncias contra la violencia machista, como en el caso de República Dominicana, pero las medidas de aislamiento aumentaron en otros países como Argentina, Brasil o Colombia.

Conforme la cuarentena se alarga, según alertan Gobiernos y ONG, las agresiones contra las mujeres pueden ir en aumento en todos los países de la región, la más peligrosa del mundo para las mujeres.

Emulando la idea del gráfico de contagios por el Covid-19, los especialistas esperan que la la violencia puertas adentro vaya dibujando una curva ascendente que podría llegar a su punto máximo una vez que se acabe el confinamiento,de acuerdo a la presidenta de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM), Janet Camilo.

“Cuando esta crisis comience a calmar, a bajar, y la gente comience a salir a las calles a tratar de hacer su vida normal, creo que ahí podríamos tener picos de solicitud de servicios (de asistencia a víctimas), podríamos tener picos de violencia“, manifiesta Camilo, también ministra de la Mujer de República Dominicana.

Por su parte, el director de la ONU, Antonio Guterres, destacó en un comunicado y en un video que en las últimas semanas se registró “un estremecedor repunte global de la violencia doméstica” en todo el mundo. “Para muchas mujeres y niñas, la amenaza es mayor precisamente allí donde deberían estar más seguras. En sus propios hogares. Así que hoy hago un nuevo llamamiento a la paz en los hogares de todo el mundo”, dijo.

La situación en Uruguay 

Valeria Caggiano, una de las voceras de la Intersocial Feminista, que agrupa a 31 colectivos feministas de Uruguay, aclara que no es que “de un día para el otro” los hogares se vuelvan violentos sino que con la tensión del encierro las situaciones van “escalando”.

“Está la tensión de no tener sistema de cuidados, de no tener sistema educativo y en algunas casas de no poder tener acceso al aire libre. Todo lo que supone el confinamiento en sí en hogares atravesados por este tipo de tensiones se multiplica”, subraya.

En la misma línea se expresa Teresa Herrera, presidenta de la Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual (RUCVDS), quien dice que es de “sentido común” comprender por qué el encierro es “una bomba de tiempo” para las mujeres y niños víctimas de violencia y abusos intrafamiliares.

Cómo viven las mujeres en el país más peligroso para ellas 

Uno de los casos más sorprendentes es el de República Dominicana, país con la quinta tasa más alta de femicidios de América Latina y donde estos días de reclusión en casas bajó el número de denuncias.

Esto no significa, puntualiza Janet Camilo, un menor nivel de violencia. La ministra intuye que muchas mujeres prefirieron quedarse frente a frente con su agresor que la soledad de un hospital o de un centro de asistencia. 

“La gente tiene más miedo a morir solo, que a quedarse en casa y enfrentarse a una muerte inminente. Tienen más miedo de enfrentarse a la muerte solas en un hospital, o ir a un centro de asistencia y que un familiar contraiga la enfermedad y no puedan ir a verlo”, resume Camilo.

En los primeros diez días de confinamiento se registraron 238 llamadas de socorro en el país, un número inferior a la media, y se registró un femicidio, de una mujer haitiana en la ciudad de Barahona, una cifra baja para un país con una media de casi siete femicidios al mes.

Argentina, el país donde los femicidios no cesan ni en cuarentena y las mujeres piden barbijos rojos

Argentina decretó la cuarentena total por el coronavirus el 20 de marzo y desde ese día hasta el final de mes se produjeron 9 femicidios, casi uno por día, que se suman a los 60 registrados hasta inicios de marzo.

El 29 de marzo, asociaciones feministas convocaron a un “ruidazo” en los balcones para denunciar el agravamiento de la violencia machista, un día después de que se conocieran cinco femicidios más, según la organización Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumalá).

Desde el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad informaron que se dio “un pico de consultas” al teléfono 144 desde la aplicación de la cuarentena, pero esto puede “responder a múltiples factores”, puesto que las consultas pueden ser relativas a otras cuestiones ajenas a la violencia machista.

La ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elízabeth Gómez Alcorta, exceptuó de la cuarentena a mujeres y miembros del colectivo LGBT+, en tanto que elaboró un protocolo especial para que las mujeres puedan denunciar sin necesidad de ir a las comisarías. En caso de que sean víctimas de violencia de género, tendrán que pedir un “barbijo rojo” en las farmacias,  haciendo saber de ese modo que esa mujer se encuentra en una situación de violencia por motivos de género”. 

En Brasil también aumentan las denuncias

En Brasil, país más mortal para las mujeres de América Latina, las denuncias telefónicas aumentaron un 17,97 % durante los nueve días siguientes a la fecha en la que comenzó a hacerse efectivo el confinamiento social en varios estados, según datos del Ministerio de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos.

Y en Río de Janeiro, una de las regiones que más registra este tipo de agresiones, los pedidos por medidas de restricción aumentaron un 50 %.

Incluso se registró un incremento de las denuncias en las comisarías, pese a que los servicios de atención del sistema judicial se ofrecen de forma remota desde la implementación de la medida.

“Aunque esas mujeres estén con dificultad de moverse por las medidas de restricción, ellas consiguieron acceder a las comisarías de Policía. Entonces hay una gran demanda por medidas de protección”, aseguró Flávia Nascimento, coordinadora de Defensa de los Derechos de la Mujer de la Defensoría Pública de Río de Janeiro.

Las medidas que se están tomando en la región

Como una forma de facilitar la comunicación, el Gobierno brasileño, al igual que en otros países de América Latina, implementó una aplicación para celulares mediante la cual se pueden denunciar no solo los casos de violaciones domésticas, sino de cualquier tipo de violación a los derechos fundamentales.

Pero para muchas mujeres que viven en las periferias y en las favelas más pobres de Brasil, en su mayoría negras y mulatas, esto no supone una solución.

Sus celulares no son de última generación, el internet no es un lujo que se tenga en casa y las comisarías quedan a kilómetros de sus hogares.

El refuerzo de los canales de atención a las mujeres fue una tónica general en la región: el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de Uruguay reforzó su equipo de atención y creó nuevos canales de comunicación directa en línea, y en la República Dominicana se mantuvo el servicio 24 horas y se instó a las mujeres a contactar por las redes sociales, si es imposible hacerlo por vía telefónica.

Con ese panorama, la coordinadora nacional de la organización feminista argentina Mumalá, Silvia Ferreyra, apunta que las soluciones son aún más complejas para las mujeres que, ante el confinamiento, piensen en la posibilidad de buscar un lugar alternativo para pasar la cuarentena debido a la “vulnerabilidad económica”.