El dióxido de cloro “es peligroso y no debe ser consumido”, alertó la OPS

Mientras en la región se multiplican los productos que ofrecen resultados milagrosos contra la enfermedad en base al dióxido de cloro, la Organización Panamericana de la Salud alertó por los graves peligros que conlleva su consumo. El director del Departamento de Enfermedades Infecciosas de la OPS, Marcos Espinal, aseguró que el químico y sus derivados se deben usar solamente para desinfectar superficies. 

“La OPS clara y enfáticamente desaconseja el uso de dióxido de cloro y de sus derivados para ser injerido o inhalado o para cualquier otro uso en humanos”, remarcó Espinal. En Perú y sobretodo en Bolivia se promocionan productos derivados de las sustancias que aseguran ser efectivos contra la covid-19, pero los expertos sanitarios de todo el mundo y hasta la  Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos ya alertó sobre sus efectos en la salud. 

Espinal precisó que no existe ningún ensayo clínico o resultado fehaciente de calidad que sugiera la efectividad del dióxido de cloro contra la enfermedad generada por el SARS-Cov2. “Al contrario, es muy tóxico, es un gas amarillento que reacciona químicamente muy fuerte, puede producir la muerte, puede producir diarreas, neumonía y otra serie de eventos. Es imperativo que cuando la gente escuche que estos productos se ofertan, contacte a su ministerio de salud”, pidió el experto.

La OPS alertó que desde hace varios años algunos productos que contienen la sustancia se promocionaron como terapéuticos para la cura de diversas afecciones, sin contar con ninguna evidencia científica sobre su eficacia.

El dióxido de cloro es un gas de color amarillo o amarillo-rojizo utilizado como blanqueador en la fabricación de papel o en plantas públicas de tratamiento de agua; así como en el proceso de descontaminación de construcciones. Al reaccionar con agua, el dióxido de cloro genera iones clorito. Ambas especies químicas son altamente reactivas, por lo cual cuentan con capacidad de eliminar bacterias y otros microorganismos en medios acuosos. Este gas se utiliza como desinfectante, y en bajas concentraciones para la potabilización de agua.

Entre las reacciones y afectaciones, si se ingiere, están irritación de la boca, el esófago y el estómago, con un cuadro digestivo irritativo severo, náuseas, vómitos y diarreas, además de graves trastornos hematológicos, cardiovasculares, respiratorios y renales.

Su inhalación a través de nebulizadores puede generar edema pulmonar, broncoespasmos, neumonitis química y edema de glotis e incluso producir la muerte si las exposiciones están por encima del valor límite profesional, mientras las concentraciones elevadas pueden ocasionar efectos adversos en distintos órganos.