El dilema de la desigualdad en América Latina

Especialistas en Ciencias Sociales y políticas del Clacso, Oxfam y Umet analizaron las causas estructurales de la desigualdad en América Latina, las estrategias que desarrollan las elites para su perpetuación y las políticas necesarias para lograr la tan ansiada equidad en el continente. Para los especialistas, la brecha económica y social se explica en parte por la resistencia histórica de las elites a redistribuir, que pugnan por mantener el status quo, pero también por la falta de controles regulatorios de estados debilitados.

“ La riqueza está más concentrada que nunca. 35 personas tienen la misma riqueza que la mitad más pobre del planeta. Esta concentración pervierte la democracia”, advirtió en el programa Latinoamérica Piensa Asier Hernando, subdirector regional de Oxfam en América Latina. La desigualdad es una problemática mundial, pero la región tiene los índices más elevados del mundo, más que en áfrica Subsahariana y Asia Oriental y el Pacífico. Según el informe que el organismo presentó en enero de este año, el 10 por ciento más rico de Latinoamérica concentra el 68 por ciento de la riqueza total de la región mientras que el 50 por ciento más pobre solo accede al 3.5 por ciento.

Para Carmen Midaglia, Doctora en ciencias humanas y políticas de Uruguay, la respuesta por la desigualdad hay que buscarla en la defensa acérrima que hace la clase alta de sus intereses. “Las elites en América Latina son resistentes históricamente a distribuir”, señaló e indicó que las experiencias progresistas del siglo XX en la región buscaron “formas de presionar a las elites para lograr cierta distribución”.

Fernando Cortés, investigador del Clacso en México, explicó por qué los gobiernos redistributivos en América Latina lograron reducir la pobreza, aunque no pudieron reducir drásticamente las brechas. “Atacando la pobreza, atacas la desigualdad pero tienen que luchar contra un aparato productivo que tiene una tremenda diferenciación en los niveles de productividad”, subrayó en diálogo con Nicolás Trotta.

Los investigadores coincidieron en que las elites también intervienen en las disputas políticas, y vez más con la llegada de la globalización. Ante esta situación, recomendaron que los estados se fortalezcan para no ser víctimas de “la captura del poder permanente” de las clases altas. Al respecto, Analía Minteguiada, Doctora en ciencias políticas e investigadora del Flacso en México, advirtió que este es “un fenómeno que se empieza a consolidar con la globalización” porque “las elites están ingresando al campo de la política” tanto “ocupando puestos en los ministerios” como también “fundando sus propios partidos políticos y disputando en la contienda electoral”. “Que haya un programa de corporación empresarial implica que tenemos que generar otros mecanismo dentro del régimen democrático para igualar el juego”, enfatizó la investigadora.

Por otro lado, los especialistas también señalaron las complicaciones que implica regular a las clases altas porque “el capital se resiste a ser regulado en el subdesarrollo”. “Hacer una reforma tributaria en América Latina debe ser la tarea más compleja en la que todos los gobiernos deben hacer cálculos políticos para n perder el 20 por ciento de los votos”, opino al respecto Midaglia. Hernando, por otro lado, destacó que a veces la región intenta replicar modelos regulatorios más estrictos, como los europeos, pero entonces se someten a la condena pública. “Cuando algunos gobiernos progresistas de América Latina quisieron establecer esas mismas leyes y regulaciones, han sido sumamente criticados”, afirmó.