El día después del escándalo: la Corte no quiso debatir la liberación de Lula

La Corte suprema de Brasil pospuso a último momento el análisis del pedido de liberación del expresidente Lula Da Silva. El tribunal había señalado que examinaría esta tarde el recurso interpuesto por el líder del PT, luego de la divulgación de The Intercept, pero lo aplazó sin fecha. Ahora será sometido al voto de los once ministros de la Corte. «La verdad puede enfermarse pero no muere nunca», enfatizó Lula desde el penal de Curitiba.

La inclusión del pedido de Lula en la agenda del Supremo Tribunal Federal (STF) había sido interpretada como resultado de la conmoción que generó la filtración que develó las maniobras al interior de la justicia brasileña para direccionar el avance de la operación Lava Jato.

Dos jueces del Supremo, Gilmar Mendes y Marco Aurelio Mello, habían manifestado públicamente cuestionamientos al desempeño del Sergio Moro, luego de que se revelaran mensajes que mostraron que el exjuez y actual ministro de Justicia pudo tener motivaciones políticas para condenar al líder de la izquierda.

Cuando se esperaba que la Corte fallara sobre la libertad de Lula, la decisión se pospuso. El juez Ricardo Lewandoski decidió enviar el hábeas al plenario principal para que los ministros pudieran pronunciarse sobre la prisión en segunda instancia.

La defensa de Lula, por su parte, señaló que utilizará esas conversaciones para pedir la anulación de un proceso que consideran viciado. Pero el STF también decidió este martes agendar el análisis de ese recurso para el 25 de junio. En este caso, discutirá directamente la presunta «parcialidad» de Moro por haber aceptado ser ministro del ultraderechista Jair Bolsonaro, quien derrotó en las elecciones de octubre al candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad, designado por Lula.

El expresidente (2003-2010) siempre se declaró inocente y cuestionó la imparcialidad de Moro y del fiscal de Lava Jato, Deltan Dallagnol, quien lo acusó de ser el «cabecilla» de una organización criminal con la que pretendía aferrarse al poder.

Esa postura se vio reconfortada por la bomba informativa lanzada por The Intercept. Los mensajes sugieren que Moro orientó a través de mensajes de Telegram a Dallagnol durante la investigación que condujo a Lula a prisión, algo que, según especialistas, está prohibido en el Código Penal brasileño.

«El presidente quedó sorprendido, primero, por la rapidez con la que la verdad fue revelada y segundo por el elevado grado de promiscuidad en los diálogos entre quien juzga y quien acusa», afirmó el abogado Jose Roberto Batochio, tras visitar por la mañana a Lula en su prisión de Curitiba.. «Ahora aguardamos la palabra del STF para saber si la Constitución está en vigor o no», agregó.

Cristiano Zanin Martins, otro de los abogados del expresidente, subrayó que la defensa utilizará las conversaciones para «reforzar la nulidad del proceso y la inocencia» del expresidente, condenado por Moro en 2017. «El material que ya fue divulgado refuerza lo que siempre fue dicho: el juez actuó como coordinador de acusación y profirió veredicto encima de la acusación que él mismo ayudó a construir», agregó Zanin.

Por su parte, Bolsonaro ratificó el respaldo a su ministro de Justicia en medio del escándalo. El presidente lo recibió en su despacho y luego lo acompañó en un acto en el que le entregaron un premio.

El Consejo Nacional del Ministerio Público ya abrió una investigación disciplinaria para determinar si los fiscales cometieron una «falta» y la Orden de Abogados de Brasil (OAB) recomendó la separación temporaria de sus funciones de Moro y Dallagnol, hasta que una investigación «imparcial» determine si se cometió un delito.