El desafío post electoral en Chile

Ricardo Lagos, Hernán Büchi y Marcos Roitman Rosenmann plantean en distintos artículos el desafío post electoral de Chile, donde hay certeza de triunfo para Michelle Bachelet, a quien la esperan fuertes demandas sociales, como la distribución de la riqueza, la educación gratuita, la reforma de la Constitución de la era Pinochet, la situación del Pueblo Mapuche, entre otros temas. Distintas visiones sobre el nuevo panorama político que se abre en el país.

El desafío post electoral en Chile

“Si no abordamos el tema de la distribución y la recaudación, no vamos a satisfacer las demandas que existen, porque esos sectores medios emergentes tienen demandas mucho más difíciles de satisfacer que cuando, hace 20 años, el gran tema que nos ocupaba era que no queríamos que tantos chilenos vivieran bajo la línea de la pobreza”, sostiene el ex presidente Ricardo Lagos en una entrevista realizada por el diario La Tercera (Chile).

Explica allí que “lo que está en cuestión es qué tipo de sociedad queremos para Chile. Yo quiero una sociedad en donde los que determinan el tipo de país que vamos a construir sean los ciudadanos, a través de su voto, porque los ciudadanos somos todos iguales. Pero los que están en la vereda del frente creen en el mercado, creen que la sociedad se debe construir a imagen y semejanza del mercado, y quienes la construyen son los consumidores”.

Por otro lado, la misma publicación realizó otra entrevista a Hernán Büchi, quien fue ministro de Economía en los últimos años (1985-1989) del régimen de Augusto Pinochet . “Ahora estamos enfrentados a un embate muy fuerte en contra de las instituciones, incluso con personas decididas a influir, curiosamente, fuera de las normas, a través de las protestas, y que ahora se presentan protegidos como candidatos dentro de la institucionalidad. Basta revisar las candidaturas, para concluir que prácticamente todas las posiciones son bastante rupturistas. Incluso la candidata de la ex Concertación ha insinuado cambios que son muy relevantes a nivel de instituciones y algunos miembros de su equipo han manifestado derechamente su intención de salirse de esas instituciones, mediante una asamblea constituyente u otro tipo de cosas que están flotando en el aire, y que ella no ha desmentido”, expresa.

“Lo que está en cuestión es qué tipo de sociedad queremos para Chile. Yo quiero una sociedad en donde los que determinan el tipo de país que vamos a construir sean los ciudadanos, a través de su voto, porque los ciudadanos somos todos iguales. Pero los que están en la vereda del frente creen en el mercado, creen que la sociedad se debe construir a imagen y semejanza del mercado, y quienes la construyen son los consumidores”

Ante la consulta de si el país gira a la izquierda, como lo planteó un columnista del diario económico estadounidense The Wall Street Journal, Büchi responde: “No sé si a la izquierda o hacia el pasado. ¿Por qué estas elecciones son distintas a pesar de que, en principio, vemos enfrentados a los mismos bloques? Porque nunca se habían planteado cambios institucionales como estos. El Presidente Obama no ha tenido el apoyo del Congreso, pero no se le ocurre ponerse a cambiar la Constitución de Estados Unidos. No entiendo hacia dónde queremos transitar”.

En tanto, el sociólogo Roitman Rosenmann manifiesta en una columna del diario mexicano La Jornada que “en estas elecciones el dilema no es saber quién ganará, sino cómo gobernará Nueva Mayoría, y si los acuerdos y la palabra dada al Partido Comunista por la Democracia Cristiana, el PPD, los socialistas y el resto de la familia concertacionista será papel mojado. En otros términos, si la voluntad política de los integrantes de la Concertación prefiere mirar a su izquierda o, por el contrario, mantener los pactos constituyentes con Renovación Nacional, UDI y las fuerzas armadas entre 1988 y 1989”.

“Pero si el proyecto constituyente se mueve en la incertidumbre de su contenido, las tareas pendientes de hondo calado, poner fin a la espuria ley de amnistía de 1978 que mantiene en la impunidad a torturadores civiles y militares, derogar la ley antiterrorista pinochetista de 1982 que legitima la violación de los derechos humanos y territoriales del pueblo mapuche, hay que añadir una política de recuperación de las riquezas básicas y una apuesta seria por una educación pública de calidad, visto el fracaso del proyecto educativo neoliberal. No menos importante es articular una política tributaria progresiva. Y en este pliego de cuentas pendientes está acabar con el duopolio de la prensa en manos de El Mercurio y Copesa. Chile debe reconocer las sentencias del Ciadi y el Banco Mundial y pagar la indemnización a Víctor Pey, legítimo dueño de Clarín. Hasta ese momento no existirá libertad de prensa en Chile”, asevera el también politólogo y ensayista chileno.

 

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