El desafío del hambre cero

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)resaltó en un informe lanzado hoy que “la reducción del hambre y la desnutrición crónica infantil en América Latina y el Caribe se debe fundamentalmente a políticas públicas exitosas de parte de los gobiernos de la región”. Bernardo Kliksberg analiza los resultados del “Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2013” y advierte que se trata “la cuestión es el acceso”.

Bernardo Kliksberg – Página 12 (Argentina)
El representante regional de la FAO, Raúl Benítez, precisa en un comunicado que “América Latina y el Caribe es la región que mayores avances ha logrado en la reducción del hambre a nivel global, reduciendo el porcentaje de personas que sufren hambre a casi la mitad en los últimos veinte años y estando a un paso de alcanzar la meta del milenio”.
Kliksberg abre su opinión con crudos datos sobre el hambre en el mundo. “Uno de cada ocho habitantes del planeta se va a dormir con hambre todas las noches. Se estima que el mundo produce actualmente alimentos para 9000 millones de personas y tiene 7200 millones. Diez millones de niños fallecen por año antes de cumplir cinco años. Un tercio por desnutrición, la que causa, asimismo, que 165 millones de niños tengan retrasos del crecimiento”.
Plantea que “hay un problema de acceso a los alimentos. Para los 1200 millones sumidos en pobreza extrema (menos de 1,25 dólar diario), es muy difícil adquirirlos. También es complejo para los 3000 millones sumidos en la pobreza (menos de 3 dólares diarios)”. Y añade: “ese acceso se ha hecho mas difícil desde la gran crisis del 2008/9 por las consecuencias pauperizantes que sigue teniendo, y la suba y volatilidad de los precios, agudizadas por la especulación en las bolsas de alimentos”.
Comenta que “dar a un niño una taza con los micronutrientes que necesita cuesta sólo 0,25 centavo de dólar diario. Ello significa 91 dólares anuales. Se gastan por segundo dos millones en armas”.
“¿Se puede reducir el hambre con rapidez? El Brasil de Lula y Dilma lo mostró a través del programa Hambre Cero declarado referencia mundial por los organismos internacionales. Al inicio del gobierno de Lula había 44 millones de desnutridos. En el 2009, 20 millones menos, y siguió bajando”, dice este miembro de la Comisión Directiva del Alto Panel Internacional de Expertos en Seguridad Alimentaria.
Explica que el programa brasileño “comprendió políticas combinadas que iban a las causas de fondo. Entre ellas, promoción masiva de los agricultores pobres, a través del seguro de la renta agrícola, prioridad a la producción interna, compras públicas, aumento de la producción de alimentos locales, incentivos a la investigación en el uso de tecnología”.
No obstante advierte que “Brasil sigue teniendo exigentes desafíos, pero la población desnutrida era en el 2010/12, según la FAO, 6,9 por ciento frente al 17,5 por ciento en otro de los Brics, la India, y 12,5 por ciento a nivel mundial”.
Sobre Argentina, habla del hambre causado por las políticas neoliberales de los años 90. “En un país con capacidad de producir alimentos para diez veces su población, la foto de un niño de Tucumán que murió de hambre recorrió el mundo. Del 2003 en adelante, las políticas económicas inclusivas, las agresivas políticas sociales, el énfasis en salud pública, nutrición y educación, la redistribución en los ingresos, el programa estratégico agropecuario redujeron el problema a cifras mínimas, pero que deben seguir siendo enfrentadas”.

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