El controvertido ensayo de Río de Janeiro para intervenir favelas

A pesar de los informes nacionales e internacionales que reclaman el fin de las intervenciones militares y policiales en las favelas brasileñas, cientos de efectivos se desplegaron en los últimos días en Jacarezihnho, donde en mayo pasado se ejecutó la operación policial más letal de la historia de Rio de Janeiro. Los megaoperativos se realizaron el marco de un controvertido ensayo para la intervención de favelas, bautizado  como «Ciudad Integrada».

Al menos 1.200 policías fuertemente armados irrumpieron en esa barriada del norte de la «cidade maravilhosa», considerada un bastión de la agrupación criminal Comando Vermelho por la Policía Militar.  

Otros efectivos fueron enviados a Muzema, favela del oeste de la ciudad. Allí, las personas viven bajo la tutela de milicias paramilitares que suelen pedirles un pago mensual a cambio de proporcionarles servicios como gas o internet y, en junio de 2019, murieron 24 personas tras el derrumbe de dos construcciones ilegales.

Los residentes de las favelas se refugiaron en sus viviendas mientras los grupos de agentes fuertemente armados recorrían las calles y los pasillos con construcciones precarias y cableados que cruzan de ambos lados.

El gobernador de Río de Janeiro definió el sábado al despliegue policial como una operación masiva de «reconquista», una acción que tomó por sorpresa a todos.

«El gobierno del estado [de Rio] empieza una recuperación del territorio en la comunidad de Jacarezinho. Comunidades aledañas también serán ocupadas», afirmó la fuerza en uno de los mensajes en Twitter, acompañados con fotografías y videos de uniformados vestidos de negro patrullando las calles.

«Ciudad integrada»

La megaoperación forma parte de un programa de la gobernación, bautizado Cidade Integrada (Ciudad Integrada), que supuestamente busca transformar «comunidades del estado de Rio» donde actúan bandas criminales y narcotraficantes, de acuerdo al gobernador Cláudio Castro.

Cidade Integrada reemplazará a las Unidades de Policía Pacificadora (UPP), creadas en 2008 durante el mandato del exgobernador Sergio Cabral, encarcelado a fines de 2016 por corrupción.

El gobernador agregó que el paquete de medidas incluirá una asignación mensual para las madres jóvenes de entre 16 y 30 años, quienes recibirán 300 reales (55 dólares), y adelantó que el programa que se está lanzando se aplicará inicialmente en esas dos favelas pero que luego se extenderá a otras comunidades.

Las críticas a la iniciativa

Expertos en seguridad y violencia cuestionan ese enfoque por sus pocos resultados y altas tasas de muerte. En Río de Janeiro se registraron 1.245 muertes en manos de la policía. Solo en la capital del estado se registraron 415 muertes en operativos policiales en 2020, de los cuales 90% eran personas negras.

El anuncio generó impacto en la opinión pública pero también incredulidad, dado que muchos cariocas tomaron el paquete de políticas públicas para Jacarezinho y Muzema como un «espectáculo mediático» que se lanzó en coincidencia con un año electoral.

Por caso, la periodista especializada en tráfico de armas y drogas Cecília Olliveira, directora de la plataforma digital Fogo Cruzado (contabiliza los tiroteos registrados en Río de Janeiro), remarcó que el programa «Ciudad Integrada» aportó «más preguntas que respuestas» y lo consideró «absolutamente insuficiente» para el objetivo de «integrar a toda la ciudad», ya que involucra -cuestionó- «apenas dos favelas».

De acuerdo a los relevamientos demográficos de Río de Janeiro, en la ciudad existen alrededor de mil favelas en las que vive la cuarta parte de los 6,7 millones de habitantes de la ciudad: Jacarezinho y Muzema son, en ese sentido, una muestra mínima de la población que reside en comunidades vulnerables con condiciones precarias.