“El combustible neoliberal se agotó”, las claves de García Linera para la vuelta de los gobiernos progresistas

El vicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera disertó en el Primer Foro Mundial de Pensamiento Crítico y planteó una mirada optimista sobre el momento actual de la región, al asegurar que la tan temida “noche neoliberal” tiene fecha de vencimiento porque la derecha “no logra captar el entusiasmo colectivo de la sociedad”. “Tenemos un neoliberalismo fallido de corto aliento y un mundo incierto. Se ha agotado el combustible neoliberal, este es un neoliberalismo zombie”, aseguró en el panel de debate “El futuro de la izquierda y de la dignidad humana” que compartió con el dirigente español Juan Carlos Monedero.

El intelectual boliviano, una de las piezas fundamentales del proyecto político que encaró Evo Morales, trazó un recorrido sobre los aportes del progresismo latinoamericano, de los que destacó “sus políticas de integración y de soberanía continental”, aunque también hizo una fuerte autocrítica hacia los movimientos que supieron llegar al gobierno pero que hoy sufren los embates de una ola conservadora. “Hace falta analizar las condiciones de posibilidad de la primera oleada de gobiernos populares y dar cuenta de la nueva coyuntura para preparar una nueva oleada”, propuso.

Para García Linera, no estamos frente a un “largo repliegue del progresismo que va a dar lugar a una larga noche conservadora” porque la oleada neoliberal tiene “dos límites intrínsecos: es fosilizado y es en sí mismo contradictorio”. “Está repitiendo las viejas recetas que hace 20 años fracasaron y llevaron al desastre económico y social. Es una vieja repetición mal formulada de viejas actitudes”, puntualizó desde el estadio de Ferro Carril Oeste.

En su recorrido, el intelectual boliviano destacó que el progresismo local demostró que se pueden construir “nuevas formas de gobernabilidad”. “Hemos mostrado al mundo que la gobernabilidad real, plebeya que se construye es mayoría parlamentaria, mayoría callejera, se gobierna desde las calles, se gobierna desde el Parlamento y la unidad de ambas da gobernabilidad”, aseguró ante una multitud que lo vitoreó.

“Lo más dificultoso se ha logrado en parte: haber impulsado formas alternativas de gestión económica posneoliberales. Hemos tenido la capacidad de ampliar los bienes comunes, tanto estatales como sociales, de articular de manera selectiva formas de globalización y formas de protección al mercado interno”, analizó respecto a las experiencias progresistas, aunque indicó que hubo dos batallas que no se pudieron librar: la del “sentido común” y la “sostenibilidad del crecimiento y la satisfacción económica”. “Se puede llegar al gobierno en un momento de crisis, de frustración colectiva, con una propuesta coherente del porvenir, pero mantenerse en el gobierno no es suficiente a la voluntad política”, enfatizó.

El vicepresidente boliviano destacó que los gobiernos progresistas lograron permear el sentido común en momentos de “catarsis social”, pero al responder la pregunta de por qué quienes se beneficiaron con políticas inclusivas votaron luego en contra de esos procesos, aseguró: “Hemos entendido que el sentido común es más que estos aspectos circunstanciales de la catársis social, es todo un sedimento conservador reproductivo más que transformativo”.

“Si los gobiernos progresistas no hacen un esfuerzo programado y sistemático en la educación, salud, vida cotidiana, medios, libros, teatro, el viejo sentido común se volverá a reconstruir y desplazará al nuevo sentido común progresista”, analizó.