El chile mapuche despide a Nicolasa

Mujer mapuche pehuenche. Nicolasa Quintreman luchó, junto a su hermana Berta, por su tierra, contra las represas y por la dignidad de los indígenas en Chile. Murió a los 73 años en la Navidad cristiana. “Yo seré pobre, seré como seré, pero no me moveré de donde me dejaron mis mayores. Yo seguiré donde me crié, donde me nacieron, ustedes se van, vayan a engañar a la gente a otra parte”.

Fernando Pairican – The Clinic (Chile)

“Ustedes van a estar aquí. Yo les voy a dejar un consejo y me van a escuchar. Están trabajando de este lado, van a trabajar más después…Yo voy a dejar bien cerrado para que no los saquen de aquí. Después van a adueñarse de aquí los de Endesa que se llaman, ustedes no los conocen, pero después van a llegar. No dejen ustedes su campo aunque le ofrecen oro, de todo. No dejen su tierra”. Esas fueron las palabras de don Segundo Quintremañ, padre de las ñaña Berta y Nicolasa, las emblemáticas guerreras que defendieron por casi una década su rio Biobío como le gustaba llamarlo.

Diminuta, morena, bilingüe y con sus profundos ojos negros como de Cóndor, la papay Nicolasa fue emblemática en la resistencia del pueblo Mapuche ante la nueva desposesión territorial que sacudió a nuestro pueblo en la década de los 90’ por el neoliberalismo corregido de la Concertación. Sin duda que su lucha fue clave en la mapuchización de las generaciones de militantes que decidieron comenzar a rebelarse a fines de esa década ante los atropellos del Estado, ahora a nombre de la modernidad.

Con todo, las papay guerreras, no sólo negociaron sus tierras. También pactaron con sus enemigos la libertad de los presos políticos Mapuche encarcelados en la cárcel de los Ángeles, entre ellos, el Longko Antolin Curriao. Pidieron el fin de los procesamientos judiciales a los activistas y Mapuche por las batallas de Ralco, y exigieron la creación del Municipio en Alto Biobío. El mismo que hoy ha decretado duelo comunal por su fallecimiento.

Cebadora de mate con agua hirviendo, para la papay Nicolasa, la lucha por la tierra no era para su propio beneficio, sino, para las generaciones posteriores. Como lo dijo ella misma en una entrevista, “uno cuida la tierra pa’ los nietos, pa’ los bisnietos”. Ese es el legado que nos deja sin duda uno de los personajes más importantes de la historia del segundo ciclo del movimiento Mapuche contemporáneo, que la tierra es la base material de la autodeterminación, que la dignidad no se transa y que luchar por lo que pelearon los más antiguos, es un deber continuarlo. Respeto eterno ñaña Nicolasa en su vuelo de Cóndor que parte a las cumbres nevadas de su Alto Biobío.

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