Duro golpe al sistema de seguridad nacional

México

La fuga de El Chapo Guzmán evidencia el alto grado de corrupción en las fuerzas policiales y el quiebre del régimen de justicia, además de la connivencia con el narcotráfico. La confianza depositada en las agencias norteamericanas no funcionó y la política de seguridad del gobierno mostró su fracaso. El escape del Señor de los Túneles pone en jaque al presidente Peña Nieto.

La titular de la Procaduría, Arely Gómez, muestra una foto de El Chapo Guzmán - Archivo

Simón Vargas Aguilar – La Jornada (México)

¿Cuánto vale la seguridad y estabilidad de nuestro país? ¡Todo! Hoy lo podemos constatar con el caso de la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán Loera; la falta de cuidado y eficacia en su resguardo vulneró todavía más la confianza de la sociedad en el gobierno y en particular en las áreas de seguridad, defensa e inteligencia, generando una crisis con profundas consecuencias para México. Por eso, el cuestionamiento: ¿Cuánto costaba mantener en prisión al principal criminal de nuestro país?

El inmenso poderío de Guzmán Loera nació en los años 80, tres décadas y media después se ha convertido en el más importante capo del narcotráfico a escala internacional. Su segundo escape de una prisión de máxima seguridad, hecho inédito, ha llevado a la prensa mundial a compararlo con el mítico narcotraficante colombiano Pablo Escobar.

El líder del cártel de Sinaloa ha mantenido la fuerza de su organización criminal porque es una persona agresiva, sanguinaria, calculadora y vengativa que en combinación con su inteligencia, creatividad y su capacidad para sobreponerse a los ataques que le han generado sus enemigos y el gobierno, lo llevó a agudizar su astucia para construir su imperio.

Para la DEA, el cártel de Sinaloa es el grupo de narcotráfico más poderoso de América Latina, con presencia en Europa y Asia, en concreto opera en 48 países y está en franca expansión, pues supo encontrar nuevas rutas y mercados para las drogas y, a la par, ha construido una estructura de influencia y complicidades en la clase política y en el sector de justicia y seguridad que traspasa fronteras.

Recapitulando, recordemos que El Chapo Guzmán mantuvo una intensa rivalidad con Amado Carrillo Fuentes, líder del cártel de Juárez hasta su muerte en 1997, operando incluso para su detención y con ello tomar el control del trasiego de droga a territorio estadounidense. Su enemigo fue conocido como El Señor de los Cielos por transportar droga vía aérea, por su parte él comenzó la construcción de túneles para lo propio, iniciando su imperio y el liderazgo que mantiene actualmente.

“El cártel de Sinaloa es el grupo de narcotráfico más poderoso de América Latina, con presencia en Europa y Asia, en concreto opera en 48 países y está en franca expansión, pues supo encontrar nuevas rutas y mercados para las drogas y, a la par, ha construido una estructura de influencia y complicidades en la clase política y en el sector de justicia y seguridad que traspasa fronteras”

Desde 1990 a la fecha, autoridades mexicanas y estadounidenses han descubierto 170 túneles, la gran mayoría en los territorios controlados por El Chapo, es decir, las fronteras de México con Arizona y California. Los más sofisticados cuentan con sistemas de iluminación, ventilación y se extienden a través de centenares de metros, de acuerdo con funcionarios fronterizos estadounidenses, quienes estiman que algunos habrían costado hasta 3 millones de dólares.

Precisamente la construcción de pasajes subterráneos fue la estrategia que utilizó el capo para escapar de las autoridades una semana antes de que fuera recapturado en Mazatlán el 22 de febrero de 2014, en un operativo realizado en una casa ubicada en Culiacán por medio de túneles que estaban conectados entre siete casas y el drenaje público.

Pese a conocer todos estos antecedentes, ahora se sabe que las autoridades mexicanas lo mantuvieron recluido en la misma celda sin contemplar la posibilidad de que pudiera construir un túnel más para obtener su libertad, como finalmente lo concretó.

Es evidente que para la construcción de toda esta red de túneles ha sido necesaria la contratación de arquitectos, ingenieros, mineros y albañiles especializados, lo que no se entiende es cómo no se previó e investigó quien formaba parte de su equipo de constructores, con la finalidad de adelantarse en sus pretensiones. En este y otros aspectos, es indiscutible que falló el trabajo de seguridad, defensa e inteligencia del gobierno mexicano.

Como un cazador esperando su presa, El Chapo aguardó pacientemente el momento para dar su gran golpe, no es casualidad que se haya fugado la noche en que el Presidente junto con 11 de sus secretarios comenzaban una gira histórica por Francia, refleja que su organización criminal cuenta con una área de inteligencia para una correcta toma de decisiones, así como la eficiencia de los encargados de operar los recursos financieros, materiales y tácticos, ya que no solamente consiguió su libertad, sino que asestó el golpe político más severo al gobierno.

“Su organización criminal cuenta con una área de inteligencia para una correcta toma de decisiones, así como la eficiencia de los encargados de operar los recursos financieros, materiales y tácticos, ya que no solamente consiguió su libertad, sino que asestó el golpe político más severo al gobierno”

Este ataque de El Señor de los Túneles exhibió la vulnerabilidad del gobierno, lejos queda la noticia que hace casi 17 meses lo enalteció, la cual fue dada a conocer un sábado por la mañana por la agencia de noticias The Associated Press, la cual un funcionario estadounidense de alto rango reveló la recaptura del El Chapo Guzmán como resultado de la Operación Gárgola, llamada así porque de acuerdo con la RAE, la gárgola es la parte final, vistosamente adornada, del caño o canal por donde se vierte el agua de las fuentes.

En aquel entonces se dio a conocer que esta detención fue posible gracias a la cooperación bilateral entre México y Estados Unidos, este último nuevamente ha ofrecido su ayuda, pues tiene un enorme interés en su captura, dada la seria amenaza de seguridad nacional que representa. Sin embargo, es importante destacar que desde el pasado 17 de marzo, nuestra embajada en el país vecino continúa vacante.

Existe una gran preocupación y alerta en los servicios de inteligencia nacional y extranjeros por la fuga de El Chapo, no sólo por el hecho en sí, sino porque hay otros factores como el que posee armamento de última generación usado exclusivamente en la guerra de EEUU contra Irak, así como que estableció una alianza con el cártel Jalisco Nueva Generación desde el pasado mes de abril.

Se avizoran más momentos críticos para México y los mexicanos, ya que a esta crisis de seguridad, a la que sumará el derramamiento de sangre por el ajuste de cuentas sobre quienes traicionaron su confianza y por la embestida que dará para recuperar los territorios perdidos a raíz de su detención, se prevé que pueda presentarse otra en materia económica, lo que nos obliga a repensar las acciones que todos debemos asumir para lograr el desarrollo, la estabilidad y la seguridad del país que todos queremos.

Jorge Carrillo Olea – La Jornada (México)

Ante situaciones críticas se abusa de las palabras. Para estimar el caso
de la huida de Joaquín Guzmán, El Chapo, de un penal de alta seguridad, sí, somos millones los preocupados, los que seguimos pensando –no hay abuso al decir millones– ¿qué pasó en el reclusorio de alta seguridad del Altiplano?

La sorpresa por el inexplicable hecho material del escape indigna, preocupa y aturde. La autoridad, más aturdida todavía, como salamandra china, sigue dando vueltas persiguiendo su propia cola. La única explicación razonablemente aceptable debería partir de que se admitiera que fueron los equívocos y las omisiones de gobierno los que causaron todo. Para El Chapo, evadirse del penal no está tipificado como delito en la ley penal.

Es sensato pensar que fue un cóctel demoníaco, originado por la autoridad, lo que resultó en este daño nacional, cuyos alcances aún están por desentrañarse y que sí, han menoscabado, sin retórica, la seguridad nacional. Hoy somos más vulnerables ante todo que lo que pudimos ser ayer.

“Es sensato pensar que fue un cóctel demoníaco, originado por la autoridad, lo que resultó en este daño nacional, cuyos alcances aún están por desentrañarse y que sí, han menoscabado, sin retórica, la seguridad nacional. Hoy somos más vulnerables ante todo que lo que pudimos ser ayer”

Pudiera ser sensato pensar que fueron tres ingredientes los del cóctel: ausencia de inteligencia criminal, falta de profesionalismo en los operadores del penal y corrupción penetrante y generalizada.

1. Es obvia la ausencia de un plan de inteligencia diseñado y realizado específicamente para fortalecer el aseguramiento del criminal. Nada se supo de lo que se planeaba y preparaba dentro del penal. Nada se supo de las pretensiones y ejecución externas siguiendo indicaciones del interior. No se usó, si es que se tuvo, el tráfico de comunicaciones del recluido, ya fuera dentro o hacia afuera del reclusorio.

Nada se conoció de flujos importantes de dinero, ni de compra y contratación de bienes y servicios; nada sobre las extensas obras civiles que se ejecutaron; nada sobre el reclutamiento de cómplices y encubridores, de la contratación de profesionales y mano de obra; nada sobre la disposición para la recepción, transporte y nuevo alojamiento de El Chapo, de lo que hoy, a casi una semana, no se sabe nada. La tan ponderada Plataforma México del impune Genaro García Luna y los exámenes de confianza, ¿en qué quedaron?

La ventanilla única de Osorio Chong con agencias estadounidenses no funcionó. Si esas representaciones supieron algo, como se asegura, decidieron callar. De qué dimensión será la falla que decidieron renunciar al jefe de la División de Inteligencia de la Policía Federal, el señor Ramón Pequeño.

“La evasión ha asombrado al mundo, sin que la frase contenga figuras retóricas. Para el país significa el quebranto de la autoestima de los mexicanos y una seria erosión de nuestra ya muy deteriorada imagen internacional. Significa la pérdida de legitimidad del Presidente para seguir gobernando”

2. La falta de profesionalismo de los cuadros directivos del penal no puede refutarse, tampoco la de los mandos medios e inferiores. Cuando mucho, algunos provenían de otros penales o cuerpos militares o policiales. ¡Formación académica, ninguna!, cuando, aunque desvalorizada, la responsabilidad demanda, como todo lo delicado, una consistente profesionalización. En México no existe una instancia para calificar a esos recursos humanos profesionalmente, eso los hace más accesibles a la corrupción.

3. La corrupción, que aún antes de demostrarse, es absolutamente concebible, y si lo decide el Presidente habría de llegar a niveles que hoy ya se suponen y alarman. No querer combatir ni la corrupción ni la ineptitud ha sido una constante en la forma tan peculiar de gobernar de Enrique Peña: habrá que ver con este caso de paradigma universal.

Consecuencias

La evasión ha asombrado al mundo, sin que la frase contenga figuras retóricas. Para el país significa el quebranto de la autoestima de los mexicanos y una seria erosión de nuestra ya muy deteriorada imagen internacional. Significa la pérdida de legitimidad del Presidente para seguir gobernando. Él, mediante su autoritarismo y sus permisividades, su tolerancia excesiva, destruyó largamente su liderazgo.

También es la revelación de la crisis que hay en su aparato de gobierno –pleitos, discordias, mediocridad– y como resultado una clara ineficiencia. Dolorosamente significa también la prueba irrefutable de que el sistema de seguridad y justicia está en una quiebra total. Este es por hoy el saldo visible de la levedad, el personalismo y la corrupción de este gobierno.

Por todo esto el Presidente nos debe una explicación desde el pedestal del jefe del Estado, no una propia de un Ministerio Público. La patria está dañada, que explique por qué y cómo la reivindicará.

 

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