El chamamé fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró hoy al chamamé, la tradicional música y danza del noreste argentino, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por su trascendental aporte a la cultura en todo el continente. En la provincia de Corrientes se realizó una vigilia para seguir la sesión del Comité Intergubernamental del organismo y luego se replicaron celebraciones en toda la provincia tras la definición.

El chamamé, que se convirtió de este modo en el tercer bien cultural argentino declarado patrimonio de la humanidad, luego del tango y el fileteado porteño, es una expresión que se vive, se baila y se canta; abarca la provincia de Corrientes, toda la zona del Litoral, y también tiene presencia en Paraguay, Uruguay y Brasil.

“Pone de relieve toda una serie de valores esenciales: el amor a la tierra en que se ha nacido y a su fauna y flora; la devoción religiosa; y la ñande reko guaraní, es decir la ‘manera de ser y estar’ de los humanos en armonía con la naturaleza y la espiritualidad”, indicó el organismo al explicar por qué aceptó la propuesta argentina. 

Esta música y baile comunes en las celebraciones comunitarias, festivas y religiosas del norte argentino fue postulada junto a otra cuarentena de expresiones culturales de todo el mundo, entre ellas el órgano oriental cubano, la técnica decorativa del barniz de Pasto Mopa-Mopa de Colombia, la bebida tereré de Paraguay y la fiesta de los Caballos del Vino de España.

Esta decisión que tomó la Unesco implica una gran difusión del chamamé a nivel mundial, la circulación de artistas y canciones y también el impulso de políticas públicas a largo plazo orientadas al género desde la difusión, la producción y la educación. Según la Unesco, este reconocimiento mundial “proporciona a las comunidades un sentimiento de identidad y de continuidad, favorece la creatividad y el bienestar social, contribuye a la gestión del entorno natural y social y genera ingresos económicos”.

“Para todos los que amamos el chamamé, hoy es un día de celebración y de júbilo. Nuestras más sinceras felicitaciones a la provincia de Corrientes y a todo el litoral. Y nuestro agradecimiento para todas y todos lo que trabajaron para que esta declaración tan importante sea posible. ¡Qué viva el chamamé! Esa música que nos pertenece a todas y todos los argentinos”, afirmó el ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer, a través de un video difundido por las redes sociales.

El sapucay que resuena en todo el mundo 

“Hoy resuena en todo el mundo el sapucay de Corrientes, fluye por el (río) Paraná y en la sangre de toda su gente. ¡El Chamamé es Patrimonio de la Humanidad!”, celebró en un tuit la gobernación correntina y posteó un video de una pareja bailando al ritmo de esa música festiva, cuyo instrumento esencial es el acordeón.

El sapucay, una palabra guaraní que alude a un sonido intenso para expresar emociones, es un grito prolongado y agudo característico del chamamé, que puede significar alegría o enojo, triunfo o rebeldía.

Los nombres que hicieron grande al género

Este año la música litoraleña tuvo dos grandes pérdidas; a los 80 años fallecieron la cantora correntina Ramona Galarza, gran referente del género, y el cura y cantautor Pai Julián Zini, quien recorrió el país llevando su música y como sacerdote al frente de parroquias e iglesias.

Entre los creadores del género se cuentan Emilio Chamorro, Mauricio Valenzuela, Ernesto Montiel, Tránsito Cocomarola e Isaco Abitbol.

Luego, entre 1940 y 1960, aportaron lo suyo Tarragó Ros, Ramón Ayala, Mario Millán Medina, Blas Martínez Riera, Los hermanos Barrios, quienes hicieron popular al género.

En la década siguiente aparecieron Teresa Parodi, Pocho Roch, Antonio Tarragó Ros, Mario Bofill, las hermanas Vera y Rosendo y Ofelia.

Luego llegaron Los de Imaguaré, Raúl Barboza, Rudi y Nini Flores, Chango Spasiuk, entre otros, que continuaron ese camino.

Curiosamente, el primer chamamé grabado, que figura en los registros, es “Corrientes poty” (1930), compuesto por Francisco Pracánico, oriundo de San Fernando, provincia de Buenos Aires e interpretado por el paraguayo Samuel Aguayo.