El Brasil de Bolsonaro, entre la pandemia y el autogolpe

El presidente brasileño Jair Bolsonaro volvió a desafiar las medidas de distanciamiento social por el coronavirus y participó de una manifestación en la que se reclamó una intervención militar y el cierre del Congreso. «No queremos negociar nada», gritó el ultraderechista. Fuerte rechazo de gobernadores, dirigentes opositores, jueces y legisladores.

«Estoy aquí porque creo en ustedes y ustedes están aquí porque creen en Brasil», gritó Bolsonaro frente a la concentración en Brasilia. Subido encima de una camioneta, el líder ultraderechista se dirigió a las personas que se agolparon frente a la entrada del Cuartel General del Ejército con pancartas llamando a la «intervención militar ya con Bolsonaro» y a defender el AI-5 (Acta Institucional número 5), el emblemático decreto que en 1968 cerró el Congreso y suprimió numerosas garantías constitucionales.

Las movilizaciones por el Día del Ejército -que incluyeron el pedido de renuncia a algunos gobernadores que dictaron medidas de cuarentena por la covid-19- se repitieron en Sao Paulo Río de Janeiro, Salvador, Recife, Natal y Porto Alegre.

El mandatario brasileño se encuentra en una disputa con los líderes del Congreso, gobernadores y alcaldes que defienden las medidas de cuarentena y distanciamiento social para contener la propagación del coronavirus que en Brasil ya dejó casi 2.500 muertes y más de 38.600 casos. Bolsonaro dice que el virus es una «gripecita», promueve aglomeraciones y se pronuncia reiteradamente a favor de la apertura del comercio y las escuelas. 

«Ustedes tienen la obligación de luchar por su país. Cuenten con su presidente para hacer todo lo que sea necesario para que podamos mantener la democracia y garantizar aquello que es más sagrado para nosotros que es nuestra libertad«, dijo en la manifestación golpista. «Ahora está el pueblo en el poder y no queremos negociar nada», enfatizó.

En el breve discurso, el presidente no cuestionó el pedido de intervención militar ni las consignas a favor del cierre del Congreso. “Juramos un día dar la vida por la patria y vamos a hacer lo que sea posible para cambiar el destino de Brasil», dijo Bolsonaro, quien tuvo que interrumpir su discurso por una crisis de tos.

Repudios a Bolsonaro

El gesto del mandatario fue condenado por políticos y portavoces de los poderes públicos brasileños. Veinte de los veintisiete gobernadores del país firmaron una carta en defensa de la democracia y se solidarizaron con el presidente de la Cámara de Diputados y Senado del país.

Rodrigo Maia, presidente del Congreso y uno de los apuntados especialmente por las protestas, escribió en Twitter que «no hay camino fuera de la democracia». «No tenemos tiempo a perder con retóricas golpistas», afirmó el político de derecha. «Asusta ver manifestaciones por el regreso del régimen militar, después de 30 años de democracia», dijo por su parte Luís Roberto Barrozo, juez del Supremo Tribunal Federal.

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva también cuestionó a Bolsonaro en Twitter. «La misma Constitución que permite que un presidente sea electo democráticamente tiene mecanismos para impedir que conduzca al país a la destrucción de la democracia y a un genocidio de la población», escribió.

«Es lamentable que el presidente adhiera a manifestaciones antidemocráticas. Es hora de la unión alrededor de la Constitución contra toda amenaza a la democracia», consideró el también expresidente Fernando Henrique Cardoso.