“El bien vencerá al mal”, el mensaje del Papa para Lula

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva publicó una carta inédita que el Papa Francisco le escribió para solidarizarse por su padecimiento, particularmente por “las duras pruebas” que tuvo que pasar recientemente, como llamó a la reciente pérdida de su hermano y nieto. El Papa exhortó al líder del PT, preso desde abril de 2018 condenado por supuesta corrupción, a “no desistir” de la lucha.

En ella Francisco le manifiesta su “proximidad espiritual” y le pide a Lula “coraje” para “no desanimarse” y “seguir confiando en Dios”. “De la incredulidad y de la desesperación hacia la alegría serena y profunda de quien cree que, al final, el bien vencerá el mal, la verdad vencerá a la mentira y la salvación vencerá a la condenación”, señala un fragmento de la misiva, fechada el 3 de mayo, en respuesta a otra enviada por el exmandatario.

El sitio oficial de Lula en internet recordó que en 2018 el papa le mandó al ex presidente un rosario bendecido, que fue entregado personalmente por el dirigente social argentino Juan Grabois, quien lo visitó a “título personal” en la prisión y no en nombre del Vaticano o de Francisco.

Lula cumple en prisión una condena de ocho años y diez meses por corrupción pasiva en Curitiba (sur), en un caso que se destapó en las investigaciones de la Operación Lava-Jato, que descubrió una gigantesca red de corruptelas en la petrolera estatal Petrobras e implicó a las grandes constructoras y políticos del país.

La carta completa

Estimado Luiz Inacio,
Recibí su cuidadosa carta del pasado 29 de marzo, con la que, además de agradecer mi contribución para defender los derechos de los más pobres y desfavorecidos de esa noble nación, me confidenciaba su estado de ánimo y comunica su evaluación sobre el contexto socio-político brasileño , lo que me será de gran utilidad.
Como he señalado en el mensaje para el 52 Día Mundial de la Paz celebrado el pasado 1 de enero, la responsabilidad política constituye un desafío para todos aquellos que reciben el mandato de servir a su país, de proteger a las personas que habitan en él y de trabajar para crear las condiciones de un futuro digno y justo. Como mis predecesores, estoy convencido de que la política puede convertirse en una forma eminente de caridad, si se aplica en el respeto fundamental por la vida, la libertad y la dignidad de las personas.
En estos días, estamos celebrando la resurrección del señor. El triunfo de Jesucristo sobre la muerte es la esperanza de la humanidad. Su Pascua, su paso de la muerte a la vida, es también nuestra Pascua. Gracias a él, podemos pasar de la oscuridad a la luz, de la esclavitud de ese mundo para la libertad de la tierra prometida. Del pecado que nos separa de Dios y de los hermanos hacia la amistad que nos une a él. De la incredulidad y de la desesperación hacia la alegría serena y profunda de quien cree que, al final, el bien vencerá el mal, la verdad vencerá a la mentira y la salvación vencerá a la condenación.
Tengo presente de las duras pruebas que usted ha vivido últimamente, especialmente de la pérdida de algunos seres queridos, su esposa Marisa Leticia, su hermano Genival Ignacio y, más recientemente, su nieto Arthur de sólo siete años- quiero manifestarle mi cercanía espiritual y alentando pidiendo no desanimar y seguir confiando en Dios.
Al asegurarle mi oración a fin de que, en este tiempo pascual de Júbilo, la luz de Cristo resucitado lo cubra de esperanza, le pido que no deje de rezar por mí.
Que Jesús le bendiga y la Virgen santa le proteja.
Fraternalmente.