El año del impacto en las calles mexicanas

Las reformas impulsadas por el gobierno de Enrique Peña Nieto, educativa y energética, fueron repudiadas por manifestaciones que se extendieron durante 2013. Pero, de acuerdo con el sitio Sin Embargo, la izquierda “estuvo desdibujada”.

Sin Embargo (México)

El año que terminó queda marcado como uno de los más intensos en las calles del país. La movilización social abarcó de norte a sur y con gran énfasis en el Distrito Federal, sede de los Poderes de la Unión pero también bastión de la izquierda. Marcharon los maestros y los estudiantes; marcharon los inconformes por los aumentos y los que rechazan las reformas impulsadas por el gobierno de Enrique Peña Nieto. Marcharon algunos supuestos radicales, además, y marchó hasta la policía: las movilizaciones fueron seguidas por enormes operativos –pocas veces vistos– de fuerzas de la Ciudad de México y federales. Gran parte de esas movilizaciones sociales enarbolaban banderas que tradicionalmente tomaba la izquierda. Sin embargo, fueron acciones ciudadanas en las que el Partido de la Revolución Democrática (PRD), la mayor fuerza de izquierda partidista de México, estuvo ausente. El rechazo de los maestros a la Reforma Educativa se fue, en los hechos, en solitario; fueron activistas y civiles los que protestaron contra el aumento del Metro y también civiles emprendieron la más grande y efectiva campaña en contra de la industria refresquera, con un poder enorme para presionar y corromper. El PRD apenas protestó contra la Reforma Energética, pero en cuanto dijeron “diciembre” se fue de vacaciones. Por otro lado, contrastes que se acentuaron en un solo año, el gobierno de la Ciudad de México fue ampliamente cuestionado no sólo por activistas sino por organizaciones nacionales e internacionales. Se le acusó de penalizar la protesta social y de asestar un golpe brutal a la economía de los que menos tienen con el aumento al Metro. Algunos dicen que el DF está en manos de afines al PRI y a Peña Nieto. Otros sostienen que Miguel Ángel Mancera Espinosa acabó con casi 20 años de administraciones con vocación social. Fue, pues, un año de gran impacto en las calles. El año que inicia será, a su vez, de enormes retos para la oposición. Este 2014, los partidos que deben servir de contrapeso al Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y el PRD, renuevan sus dirigencias. Además, ya en el segundo semestre, deberán elegir a los candidatos que los representarán en las elecciones federales intermedias de 2015. Eso los entretendrá buena parte del año.

Si en 2013 la izquierda estuvo desdibujada; si los líderes del PRD se dejaron fotografiar con funcionarios federales y con el Presidente Peña Nieto, en 2014 deberán evaluar qué tan conveniente es la “política concertadora” encabezada Jesús Zambrano Girjalva.

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