El Amazonas se prende fuego y Bolsonaro sólo culpa a los ambientalistas

La selva amazónica enfrenta uno de los peores incendios forestales de la historia: más de diez mil focos nuevos aparecieron en los últimos días afectando a unas 68 reservas protegidas. Organizaciones ambientalistas denunciaron que el fuego se extendió más rápido de lo habitual como consecuencia de la política de desmonte que permitió el presidente Jair Bolsonaro. La respuesta del mandatario, en cambio, fue apuntar contra las ONG. “Puede ser una acción criminal de esos ‘oenegeros’ para llamar la atención en contra mio”, dijo Bolsonaro. En las redes, las imágenes escalofriantes del fuego que arrasa la selva y de los animales que intentan escapar de las llamas conmueven al mundo entero. 

Este año los incendios forestales en Brasil aumentaron un 83% en comparación con 2018, debido a las quemas en el Amazonas para la deforestación. Entre enero y el 19 de agosto de 2019 se registraron 72.843 focos, frente a los 39.759 en el mismo período del año pasado. El aumento marca un retroceso después de dos años en que los incendios disminuyeron, según datos del Programa de Quemas del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE).

Los especialistas sostienen que los focos de incendio se intensificaron en el marco del rápido avance de la deforestación en la región amazónica, que en julio se cuadruplicó respecto al mismo mes de 2018, según datos del INPE.

Bolsonaro, que cada vez que puede se manifiesta en contra de las políticas ambientalistas, fue uno de los impulsores de la explotación de recursos naturales en áreas protegidas. El mandatario cuestionó las cifras oficiales del avance de la deforestación en el Amazonas, el llamado «pulmón del planeta».

La posición de Bolsonaro sobre la selva tropical provocó que Noruega y Alemania suspendieran hace días sus aportes a la lucha contra el cambio climático, incluyendo los destinados al Fondo Amazonía. 

Organizaciones ambientalistas juntaron un millón de firmas para que se declare la emergencia en toda la región y comenzaron una campaña para difundir la información de los incendios y las fotos estremecedoras y así llegar a la prensa internacional. En las redes sociales, el hashtag #PrayForAmazonas (reza por el Amazonas) se convirtió en tendencia mundial y cientos de miles de usuarios replicaron el pedido de ayuda. 

En vez de anunciar medidas de urgencia para contener los incendios, Bolsonaro insinuó que las ONG podrían haber provocado los incendios para «llamar la atención» contra su gobierno por haberles suspendido recursos.

«Puede estar habiendo, sí, puede, no lo estoy afirmando, una acción criminal de esos ‘oenegeros’ para llamar la atención contra mi persona, contra el gobierno de Brasil. Esa es la guerra que estamos enfrentando», afirmó Bolsonaro a periodistas a la salida de su residencia oficial en Brasilia.

El mandatario no explicó en qué basaba sus sospechas, pero aseguró que esas organizaciones, que según él representan intereses extranjeros, «están sintiendo la falta de dinero», después de que el gobierno suspendiera recursos que les eran asignados.

«El fuego se prendió, parece, en lugares estratégicos. Ni ustedes tendrían condiciones de filmar todos los lugares donde hay fuego y mandarlas para fuera. Por lo que todo indica, fueron allí para filmar y prender fuego. Eso es lo que siento», agregó.

Brasil, bajo la dirección de Bolsonaro, se negó a ser sede de la Conferencia del Clima de las Naciones Unidas (COP25), que tuvo que ser trasladada a Chile.