Por la defensa y la conservación

Bolivia
Edmundo Arancibia

El proceso de cambio que encabezó Evo Morales no puede retroceder. Es imperante que en el referéndum del 21 de febrero gane el SI para que prevalezca el modelo que representa al sujeto político desde su condición de clase, de identidad, de historia y de pueblo. Hay que profundizar las conquistas de los últimos años y no darle la espalda a las luchas sociales. 

Edmundo Arancibia- La Época (Bolivia) 

Los primeros años de la gestión de Evo Morales fueron los de mayor avance para el proceso de cambio, porque plantearon desde su inicio asumir la Agenda de Octubre que fue resultado de la lucha más dura contra el neoliberalismo en nuestro país; aquella etapa comprende los años 2006 al 2009 y, al evaluar lo avanzado en aquel periodo, para tener una visión más completa del por qué es calificada como la etapa de mayores avances, podemos revisar las acciones realizadas.

1. Las reformas políticas estructurales a través de la Asamblea Constituyente y la aprobación de una nueva Constitución que inaugura un Estado Plurinacional y Autonómico;

2. Una auténtica revolución cultural que permitió la inclusión democrática de sectores sociales y naciones indígenas originarias en el nuevo Estado;

3. Las reformas económicas que permitieron la recuperación del patrimonio estatal a través del proceso de nacionalización de los hidrocarburos y de estatizaciones en el sector minero y metalúrgico;

4. La aplicación de medidas de reforma agraria con nuevos preceptos sobre tierra y territorio, así como la titulación de tierras en forma colectiva para las comunidades indígena-originarias;

5. La defensa de los derechos laborales y salariales de los trabajadores sindicalizados;

6. La implementación de medidas redistributivas del ingreso bajo la forma de transferencias monetarias directas del Estado a sectores vulnerables de la población por un total cercano a los 600 millones de dólares estadounidenses en el período 2006-2009.

Estas medidas fueron resultado de tener un programa político, la Agenda de Octubre; un liderazgo fortalecido, el compañero Evo; y la fuerza movilizada del pueblo boliviano, obreros, campesinos, indígenas y sectores urbanos populares. Sin embargo, el transcurso de la gestión nos brindó experiencias de las cuales debemos sacar los elementos que nos permitan seguir avanzando.

Experiencias para el aprendizaje

Un sujeto político se constituye no solamente desde la condición de clase, sino en la cohesión generada desde la lucha por un proyecto político, un modelo de sociedad. La lucha contra el neoliberalismo, así como la lucha por tierra y territorio, el reconocimiento de identidades y la refundación del Estado desde el pueblo, permitieron la unidad entre diferentes actores, desde pueblos indígenas, campesinos, obreros, sectores urbanos populares empobrecidos. Esa unidad fue constituyendo un sujeto que es llamado Bloque Social Revolucionario, el cual fue debilitado en determinados momentos por contradicciones al interior del proceso de cambio, las mayores fueron:

El modo de abordar la construcción de la carretera del TIPNIS, que propició el fraccionamiento de dos organizaciones indígenas que lucharon por la asamblea constituyente, el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ) y la Central de Pueblos Indígenas del Oriente (CIDOB).

También el no haber asumido controles rigurosos para evitar la corrupción en el Fondo Indígena, provocaron los casos que se están ventilando ante la justicia y que de buena manera deben demostrar que no puede haber protección para nadie. Sin embargo, desde los medios de comunicación se deslegitima a los movimientos sociales y se abre una puerta para el retorno del racismo y discriminación, porque no se diferencia que fueron individuos los que cometieron los posibles delitos y no pueblos o comunidades que no deberían cargar el peso de la culpa.

El Gasolinazo, que dejaba al mercado la determinación del precio de los combustibles, alejó al movimiento obrero, sin darle más posibilidad de acción que salir a marchar contra aquel decreto, alejamiento que impidió una real incidencia en la gestión, dejando que sectores incluso contrarios al proyecto político, como el de la agroindustria, ganen fuerza frente al gobierno. Momento en el que también se fortalecen sectores con posiciones ideológicas contrarias como el cooperativo que en estos últimos meses se fraccionó con el alejamiento de los cooperativistas auríferos del resto del cooperativismo.

El reencuentro con la clase obrera permitió la reconstitución del sujeto político del proceso de cambio y fue aprobado por la COB en su ampliado nacional de noviembre de 2013, permitiéndole asumir su rol en el proceso, incidiendo en cada acción del gobierno a favor de los trabajadores y del pueblo boliviano.

La experiencia le ha demostrado a la COB, en esos años de distanciamiento, que cualquier lucha fuera del proceso termina favoreciendo a la derecha, la cual pelea contra el proceso ya sea desde cualquier sigla o también intentando infiltrarse para hacer prevalecer posiciones contrarrevolucionarias, como la extensión de la frontera agrícola en favor de la agroindustria.

¿Por qué es importante asumir la lucha desde adentro del proceso?

Porque no podemos dejar cancha abierta a la derecha para que gane terreno, y porque el avance del proceso lo impulsarán las fuerzas de izquierda.

Frente a la coyuntura de la reelección cabe recordar la experiencia de la Unidad Democrática Popular, que más allá de las diferencias con el momento actual nos dejó un ejemplo muy aleccionador respecto a lo que no debe hacer la izquierda frente al neoliberalismo; el año ‘85 las fuerzas de izquierda, el movimiento obrero y los sectores urbano populares se movilizaron para hacer caer un gobierno pensando que posicionarían una izquierda real, en la práctica extendieron la alfombra roja para la llegada del neoliberalismo que aplacó con mano dura toda movilización, incluso usando al ejército contra el pueblo, esa enseñanza que no debe olvidarse.

Esto nos permite concluir que:

1. No podemos retroceder en todo lo que ha conquistado la lucha del pueblo boliviano y que representa el proceso de cambio.

2. La experiencia del propio proceso nos indica que no puede tener continuidad si no es por la vía de la profundización, ya que el optar por caminos diferentes nos llevan a contradecirnos en lo político, mantener el capitalismo en lo económico y a dar la espalda a las luchas sociales, y eso conduciría a la larga a permitir el retorno del neoliberalismo.

3. El no asumir nuestro rol en esta complicada coyuntura hacia el referéndum del 21 de febrero de 2016 apoyando el Sí, nos puede llevar a lanzar por la borda la oportunidad del pueblo de continuar avanzando hacia la realización del proyecto político socialista y comunitario, que representa al sujeto político del proceso desde su condición de clase, de identidad, de historia y de pueblo. 

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