Ecuador encontró su primer dinosaurio, herbívoro y pequeño

Por primera vez en su historia, el país halló restos fósiles que dan cuenta de que en el territorio vivieron dinosaurios. Los huesos de una especie de titanosaurio de la era del Cretácico fueron descubiertos en la ciudad Loja, capital de la provincia del mismo nombre, fronteriza con Perú.

«Un primer dinosaurio para el Ecuador , un hallazgo fruto del trabajo de la investigación en alianza con especialistas de Argentina», celebró Juan Pablo Suárez, vicerrector de investigaciones de la UTPL, en conferencia de prensa ofrecida en la ciudad Loja. Un anciano de la localidad de Yamana fue el que dio la primera pista sobre los fósiles, hace más de dos años.

Puntualmente, encontraron un esqueleto desarticulado e incompleto y entre los huesos descubiertos destacan dos vértebras del sacro, una de la cola y restos del húmero, radio y tibia. Los primeros análisis indicaron que el dinosaurio, bautizado Yamanasaurus lojaensis, era de tamaño pequeño por la vegetación corta que predominaba en la región.

El estudio lo describe como un ejemplar «que era de huesos cortos y gruesos, de pequeño tamaño, de hasta seis metros de largo, y de entre dos a tres metros de alto; robustos y con coraza protectora».

Los fósiles fueron ubicados en el período Cretácico, asignados al género de los saltasaurinos, un grupo de saurópodos, que vivieron entre 85 y 65 millones de años atrás y se los considera como los últimos en aparecer, casi al borde de la extinción del grupo, añadió el estudio.

La investigación fue auspiciada por la UTPL y el estatal Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (NPC) de Ecuador en coordinación con la Fundación Azara, la Universidad Maimónides y el CONICET de Argentina.

Cómo fue el hallazgo

El ecuatoriano Galo Guamán, jefe del equipo de la Universidad Técnica de Loja (UTPL) explicó que en Ecuador no se habían dado hallazgos de este tipo por las características del «terreno, que ya ha sido erosionado con el paso del tiempo».

«Estos restos pudieron quedar al descubierto por dos razones, una por afloración de material por las crecientes de los riachuelos en el invierno que limpiaron el sector dejando las muestras expuestas; o la otra es que a finales de los noventa hubo prácticas mineras que pudieron generar un movimiento de tierras y que desenterraron algunos vestigios», detalló.

Pero fue el octagenario Francisco Celi el primero en dar aviso a estudiantes y profesores. “Tengo una roca especial», les dijo. De acuerdo a Guamán esa era “la vértebra sacra de la cola del ejemplar, con esa porosidad de los huesos, pero siliciada (petrificada)».